"La Revolución cuenta, de antemano, con la victoria. De eso no le puede caber duda a nadie, pero nosotros debemos saber que esta es una lucha larga, dura y difícil, porque esto es una Revolución".
"La Revolución ha ido engrosando sus filas de la masa del pueblo, y por eso puede avanzar ya como una masa combatiente y depurada".
"Los enemigos de nuestra Revolución dicen que la Revolución es cruel, que el socialismo es cruel, porque al individuo lo aniquila, porque al Estado lo asfixia. Y esa es una de las grandes mentiras de los reaccionarios, porque ellos sí empleaban al Estado para aniquilar el individuo: y el individuo que se moría sin asistencia médica, y el individuo que tenía que dormir en el suelo en un hospital, y el individuo que se acostaba sin comer y que en medio de la sociedad era un ser solitario, el individuo que se quedó sin aprender a leer ni a escribir, ¿quién lo asfixió?, ¿quién lo abandonó a su suerte? El Estado burgués, el Estado capitalista. El Estado proletario no hace eso, no abandona a los enfermos a su suerte: quiere llevarle el médico al enfermo, quiere llevarle la enseñanza, sin excepción, a todos los ciudadanos".
"Nosotros tenemos que defender a la Revolución de todo, hasta de nuestros propios errores".
"Hay que pensar sobre todo en el futuro, mirar hacia el futuro. Nosotros a veces nos preguntamos cuál será la visión panorámica de nuestros jóvenes (...) ¿Es que acaso tendrán los jóvenes el sentimiento de que aquella lucha concluyó? ¿Es que acaso tendrán el sentimiento de que las páginas más brillantes fueron ya escritas? ¿De que lo más heroico y lo más meritorio ha sido ya realizado, y que no habrá para nuestros jóvenes el escenario, el combate donde probar su espíritu, donde probar sus cualidades de revolucionarios y de patriotas? A veces nos preguntamos esto. Y, sin embargo, quien creyera que ya está escrita la historia, quien creyera que no quedan por delante muchas páginas brillantes por escribir, estaría equivocado. Porque quedan por delante de todos, y sobre todo quedan por delante de ustedes, muchas páginas que escribir todavía, mucho que luchar todavía, mucho que hacer todavía y mucho que crear todavía".
"En las revoluciones las ideas tienen mucha importancia, porque luchan las clases y luchan las ideas de las clases. Y los reaccionarios tratan de atraer a sus ideas el mayor número de personas posible; aprovechan, se valen de la influencia de las viejas ideas en las personas".
“El revolucionario quiere superar lo que no ande bien, pero siempre defendiendo a la Revolución, y poniendo a la Revolución por delante de la vida misma, porque la Revolución es nuestra dignidad, la Revolución es nuestro futuro, la Revolución es nuestra vida”.
“Los revolucionarios debemos saber qué es la Revolución. Tener una idea de sus causas y de su trayectoria; y, sobre todo, los revolucionarios debemos recordar que la Revolución es obra del propio pueblo. Y que este pueblo de ahora, este pueblo aquí reunido, no está en la misma situación, ni mira la vida de la misma manera como la miraba ayer. Y cada uno de los hombres y mujeres, mayores o menores, como individuos, como ciudadanos, tiene acerca de sí mismo, de sus derechos a la vida, un concepto y una manera de ver las cosas muy diferentes de ayer”.
“Los revolucionarios debemos tener conciencia de los cambios que hemos hecho, de los logros que hemos alcanzado y de lo que nos falta por alcanzar. Los revolucionarios debemos tener conciencia de nuestros éxitos y de nuestros errores; debemos tener conciencia de nuestros triunfos y de nuestros reveses; debemos tener conciencia de nuestra fuerza y de nuestras dificultades”.
“Revolución tan extraordinariamente hermosa, como las propias revoluciones sociales que llevaron al poder a los obreros, a los campesinos y que comenzaron el camino, el grande y glorioso camino. Por eso serán siempre inmortales, por eso siempre los jóvenes deberán mirar hacia Marx, hacia Engels, hacia Lenin…”
"Claro que las revoluciones no tienen lugar en un laboratorio: son obras de las masas en la realidad viva de la historia, en condiciones difíciles y de encarnizada lucha de clases."
“De la sociedad humana no puede desaparecer el trabajo, porque solo el trabajo produce las cosas que necesitamos, los bienes que necesitamos; lo que sí desaparece con la Revolución es la explotación del trabajo humano”.