“Cuatro cosas tiene nuestra Revolución que precisamente constituyen motivos de admiración por los cubanos:  esta es, en primer lugar, una revolución que tiene pueblo; es una revolución donde el gobierno de la república puede decir que tiene ejército; es una revolución que tiene doctrina, y es una revolución que hace leyes verdaderamente revolucionarias.”

“La Revolución que estamos haciendo no llegará al máximo de sus realizaciones, si parejamente no se produce en nuestras universidades el equipo de hombres que salve la tremenda laguna que se creó por ausencia de hombres técnicamente capacitados”.

“Entiendo que la universidad nos humanizó, entiendo que aquí invertimos gran parte de esa energía primitiva, de esas pasiones un tanto primitivas también con que venimos al mundo”.

“Porque fue precisamente en la universidad donde surgieron los hombres que han dirigido esta Revolución, y fue esta universidad donde, si bien académicamente no aprendimos todo lo que podíamos haber aprendido, sin embargo, fue para nosotros una gran escuela en el orden de la psicología humana, de la experiencia social, de la preparación para la lucha que más tarde habríamos de llevar adelante”.

“Es preciso buscar aquel común denominador que une a los hombres en vez de dividirlos, buscar aquella comprensión que hace a los hombres amarse en vez de odiarse, muchas veces por prejuicios, muchas veces por errores”.

“Y así, la medida de la Reforma Agraria debe marchar parejo, con todas las demás medidas de la Revolución, en cada una de las cuales nos esmeraremos cada día más, los beneficios de cada una de las cuales se verán cada día más”.

“Porque la Revolución es nuestro interés principal y la Revolución depende mucho de circunstancias que se encontró a su arribo al poder, y esas circunstancias limitan nuestro avance, esas circunstancias pueden retardar, aunque no impedir, nuestro avance”.

“Esta es una revolución verdadera, que por ser verdadera, forman ya una legión sus enemigos, los eternos enemigos de los pueblos, los eternos explotadores de los pueblos; que por ser una revolución verdadera, seguirá adelante, y que esta Revolución serena y generosa, pero firme, no dará un paso atrás, no dará un solo paso atrás, porque tomamos muy en serio los deberes para con la patria, tomamos muy en serio los deberes para con la Revolución”.

“(…) si por algún sector la libertad de prensa ha de ser apreciada es, precisamente, no para el que hace negocio con la libertad de prensa, sino para el que gracias a la libertad de prensa escribe, orienta y trabaja con el pensamiento y por vocación, haciendo uso de ese derecho que la Revolución reconquistó para el país y que la Revolución mantiene para el país, aun en medio de todas las campañas tendenciosas que tienden a concitar cuantos enemigos sea posible contra la obra revolucionaria que estamos realizando (...)”

“Este es un proceso revolucionario, y que todo proceso revolucionario es un proceso difícil, es un proceso complejo, es un proceso delicado, con el que no puede jugarse; es un proceso que hay que tratar con inteligencia, que hay que tratar con extraordinaria responsabilidad.”

“Una revolución implica cambios, cambios que necesariamente chocan con el estado social existente, con los intereses existentes, y naturalmente que concita contra sí toda una serie de fuerzas poderosas: las fuerzas de los que han estado detentando el poder y los privilegios, las cuales lógicamente tratan de defender por todos los medios posibles esas ventajas que han estado disfrutando, no se resignan tranquilamente a perderlas”.

“Por primera vez en nuestra historia el pueblo se siente dueño de sus propios destinos; por primera vez en nuestra historia, el pueblo está viendo realizar aquellas cosas por las cuales ha estado clamando puede decirse que desde hace más de un siglo, y como el pueblo está consciente de esa batalla, del minuto que está viviendo”.