"(...) quien no respete a este pueblo, quien quiera arrebatarle su libertad, su soberanía o su derecho, tendrá que matar hasta el último hombre, hasta la última mujer y hasta el último niño(...)".

"Porque nos sentimos agredidos injustamente, porque nos sentimos ofendidos de que se levante cualquier borracho en el Senado de Estados Unidos, a hablar de intervención aquí, en los asuntos internos de Cuba; porque nos sentimos indignados de que se ultraje y se amenace nuestra soberanía, porque es una ofensa a la que no tiene derecho nadie contra nuestro pueblo, que ha sabido respetar los derechos de los demás pueblos, y que no ha hecho más que luchar heroicamente por su libertad, por sus derechos humanos, y por su soberanía".

"(...) porque la soberanía y la libertad es un derecho esencial de las naciones y reconocido por todos los pueblos del mundo.  Y mientras más poderoso sea un país, más obligado está a respetar a los pueblos pequeños que no nos hemos metido con ellos".

“Nosotros no mandamos al pueblo, sino que obedecemos al pueblo. Nosotros hacemos únicamente lo que al pueblo convenga, únicamente lo que el pueblo manda. Porque por primera vez hay una revolución de verdad en Cuba, por primera vez nuestro pueblo es soberano, nuestro pueblo manda; porque nosotros no recibimos órdenes del extranjero, a nosotros no se nos puede venir con recaditos ni con órdenes.”

“Cuando un pueblo está decidido como está el pueblo de Cuba a defender sus derechos, su justicia y su soberanía; cuando un pueblo entero se pone de pie como se ha puesto el pueblo cubano, y está unido y está firme; cuando un pueblo entero como el pueblo cubano está dispuesto a soportar todos los sacrificios, y ha visto morir a muchos jóvenes, y cuando toda una juventud y toda una nación está dispuesta a morir si es necesario en defensa de sus derechos...”

“No se trata de defender solo la justicia, que es un derecho nuestro. Se trata de defender la soberanía del país, se trata de demostrar que nosotros tenemos derecho a gobernarnos y que nadie tiene que trazarnos pautas desde afuera”.

“¿Hasta cuándo vamos a permanecer en el letargo? ¿Hasta cuándo vamos a ser piezas indefensas de un continente a quien su libertador lo concibió como algo más digno, más grande? ¿Hasta cuándo los latinoamericanos vamos a estar viviendo en esta atmósfera mezquina y ridícula? ¿Hasta cuándo vamos a permanecer divididos? ¿Hasta cuándo vamos a ser víctimas de intereses poderosos que se ensañan con cada uno de nuestros pueblos? ¿Cuándo vamos a lanzar la gran consigna de unión? Se lanza la consigna de unidad dentro de las naciones, ¿por qué no se lanza también la consigna de unidad de las naciones?”

“Nosotros tenemos que conducir el país hacia un camino que nos permita salvar nuestras grandes dificultades, salvarlas siempre sin sacrificar un átomo de honra, porque esa es la línea que nosotros tenemos que seguir en el orden internacional, ¡nuestra soberanía plena, nuestra soberanía absoluta, nuestra autodeterminación más completa!”

"Nuestro concepto revolucionario de defender al país con el pueblo, con todas las fuerzas del pueblo, con todos los brazos del pueblo, con todos los corazones del pueblo".

"Si nos presentan batalla, ¡tendrán batalla!; si nos atacan, ¡nos tendrán a todos como un solo ejército!"

“Cuando se habla de soberanía, cuando se habla de autodeterminación, se habla del derecho a labrarse su propio porvenir, se habla del derecho a disfrutar sus recursos, se habla del derecho a disfrutar los frutos de su trabajo, se habla del derecho a progresar en el orden moral, en el orden espiritual y también en el orden material”.

 

"Después de este largo trecho que ha andado la república, nos imaginamos aquellos hombres que hace más de medio siglo concibieron para su patria grandes realizaciones, por las cuales ellos se decidieron a entregarlo todo. ¿Qué cruzaba por la mente de aquellos revolucionarios? ¡Cuántas esperanzas!  ¡Cuántos sueños de felicidad para su país!  Cuántas ilusiones, sin pensar quizás en lo lejos que estaban de realizarse todavía, porque la patria plenamente libre, la república absolutamente independiente y soberana, el pueblo dueño de sus propios destinos, fue un sueño de aquel día”.