“Todos somos parte de algo mucho mayor que nosotros, que es la patria, el pueblo; nuestras vidas son parte de la vida infinita e inmortal de la nación cubana y de nuestro pueblo revolucionario”.

“Yo pienso lo siguiente: si el socialismo busca la máxima libertad del hombre, ¿Por qué va a excluir de la sociedad el derecho a la convicción religiosa”.

“Tengo mi concepto de que Cristo fue un gran revolucionario ¡Ese es mi concepto! Era un hombre cuya doctrina toda se consagró a los humildes: A los pobres, a combatir los abusos, a combatir la injusticia, a combatir la humillación del ser humano. Yo diría que hay mucho en común entre el espíritu, la esencia de su prédica y el socialismo”

" A los teóricos del socialismo científico: Marx, Engels y Lenin deben los revolucionarios modernos el inmenso tesoro de sus ideas. Nosotros podemos asegurar con absoluta convicción que sin ellos nuestro pueblo no habría podido realizar tan colosal salto en la historia de su desarrollo social y político. Pero aun con ellos no habríamos sido capaces de realizarlo sin la semilla fructífera y el heroísmo sin límites que sembraron en nuestro pueblo y en nuestros espíritus: Martí, Maceo, Gómez, Agramonte, Céspedes y tantos gigantes de nuestra historia Patria.

Es así como se hizo la Revolución verdadera en Cuba, partiendo de sus caracteres peculiares, sus propias tradiciones de lucha y la aplicación consecuente de principios que son universales. Estos principios existen, no pueden ser ignorados."

"Sobre el largo camino recorrido correspondió a nuestra generación el privilegio de la victoria y la cosecha de sus espléndidos frutos. Podemos por eso conmemorar la fecha de nuestra rebelión en la libertad, la independencia y la justicia que soñaron tantas generaciones de antecesores. Mas las ideas de libertad, independencia y justicia no eran las mismas en cada época. Para el esclavo en su tiempo significaba simplemente suprimir esa ignominiosa condición social y jurídica; para los burgueses romper las trabas del coloniaje; para el siervo obtener el pleno derecho a la tierra y sus frutos. Para el obrero, sin embargo, el concepto de libertad, independencia y justicia era muy distinto: la supresión total de toda forma de explotación del hombre por el hombre, la plena y verdadera igualdad para todos los seres humanos, la fraternidad y la cooperación entre todos los pueblos del mundo. A esta época, la del internacionalismo y la del socialismo, la del más pleno e íntegro concepto de la libertad y la fraternidad entre los hombres correspondió vivir nuestra Revolución."

“[...] si entre los comunistas se pudieran establecer clasificaciones, y decir que unos son mejores que otros, necesitamos que los que trabajen en la salud pública se puedan conceptuar como el tipo de mejor comunista”.

“[...] Ser comunista es ser eso: es dedicarse enteramente, con espíritu de sacrificio y solidaridad, a algo [...]”.

“[...] el primer deber de los trabajadores en la Revolución es construir el socialismo, ¡ese es su primer deber! [...]”.

"Los obreros, los trabajadores y el movimiento sindical tienen dos tareas, dos tareas: primero, su primer deber, el primer deber de los trabajadores en la Revolución es construir el socialismo, ¡ese es su primer deber! (APLAUSOS), y en pro de todo lo que contribuya a la construcción del socialismo, porque es su socialismo, su sociedad, su riqueza no es de nadie; es su riqueza, del país, del trabajador."

"El socialismo no necesita como sistema la producción de armas para su economía; no necesita ejércitos para apoderarse de los recursos de otros pueblos. Si se hubiese cumplido ya la consigna de unidad y fraternidad entre todos los pueblos y hombres, no harían falta armas para atacar ni oprimir a nadie, ni armas para conquistar la libertad y defenderla."  

"Para nosotros los marxistas, la guerra y las armas están indisolublemente asociadas en la historia al sistema de explotación del hombre por el hombre y a la sed insaciable que tal sistema entraña de apoderarse de los recursos naturales de otros pueblos. "

“La historia nos ha enseñado que el acceso a la independencia para un pueblo que se libera del sistema colonial o neocolonial es, a la vez, el último acto de una larga lucha y el primero de una nueva y difícil batalla. Porque la independencia, la soberanía y la libertad de nuestros pueblos, aparentemente libres, están de continuo amenazadas por el control externo de sus recursos naturales, por la imposición financiera de organismos internacionales oficiales y por la precaria situación de sus economías que les merma la plenitud soberana”.