• Cerca de las 10:00 a.m., llega al campamento de Fidel el joven Primitivo Pérez, que vive y  trabaja en la finca de Mongo Pérez, con una cartera de piel que le han entregado en la finca para que la lleve a Fidel. Dentro está la licencia de conducción mexicana de Raúl Castro. Este se encontraba en la casa del campesino Hermes Cordero, con otros cuatro expedicionarios.
  • A la medianoche, bajo las palmas nuevas del cañaveral de Mongo Pérez, en Purial de Vicana, se produce el histórico encuentro de Fidel, Raúl y los otros seis expedicionarios. Los hermanos se estrechan en emocionado abrazo. Al ver a sus compañeros y saberse con 7 fusiles, Fidel exclama su histórica frase: “ ¡Ahora sí ganamos la guerra!”.
  • Al amanecer, llega al campamento Crescencio Pérez, quien viene en respuesta al aviso de su hermano. Lo acompaña el expedicionario Calixto Morales, quien se suma a la pequeña tropa.
  • Mongo Pérez parte hacia Manzanillo y Santiago de Cuba, enviado por Fidel para comunicar su llegada a Cinco Palmas a Celia, Frank y demás dirigentes clandestinos del Movimiento en esas ciudades, y transmitirle las orientaciones necesarias.
  • Los nueve combatientes pasan el día en el campamento dentro del pequeño cañaveral. Acuden a entrevistarse con Fidel diversos campesinos de la zona comprometidos con el Movimiento, como Manuel Acuña y Asterio Casanova.
  • Por la noche, decide mudar el campamento para un cafetal que queda detrás del campo de caña, donde estarán todavía más ocultos y más cerca del arroyo.
  • En la madrugada de ese día se produce por fin el esperado encuentro de los combatientes del grupo de Almeida con Fidel y los demás expedicionarios que están reunidos en la finca de Mongo Pérez. Ya son 15 los sobrevivientes de la epopeya del Granma que se han reunido, dispuestos a continuar la lucha Fidel, Raúl, Almeida, Che, Camilo, Ramiro Valdés, Ciro Redondo, Faustino Pérez, Efigenio Almeijeiras, René Rodríguez, Universo Sánchez, Calixto Morales, Pancho González, Reynaldo Benítez y Armando Rodríguez.
  • En medio de la alegría del encuentro, Fidel tiene palabras muy duras al enterarse de que los seis nuevos hombres vienen desarmados y que sus armas se han perdido.
  • Los combatientes desplazan el campamento unos 300 metros más adentro del mismo cafetal, en plena falda de la loma de la Nigua.
  • Por la mañana llega Guillermo García trayendo al expedicionario Rafael Chao y 8 armas que han localizado de las que venían el Granma.
  • Por la tarde, regresa Mongo Pérez de su viaje a Santiago y Manzanillo, e informa a Fidel de sus contactos con Frank y Celia. Trae ropa, botas, medicinas y un poco de dinero enviado por Celia.
  • Al mediodía, los combatientes suben la loma de la Nigua. Allí Fidel les da una alarma de combate como entretenimiento para la tropa.
  • En la tarde llegan al campamento tres compañeros enviados por el movimiento desde Manzanillo. Se trata de Enrique Escalona, Rafael Sierra y Eugenia Verdecia; esta última trae ocultas bajo la saya unas 300 balas, tres fulminantes y nueve cartuchos de dinamita. Fidel se reúne con ellos para recabar información y darle nuevas orientaciones. Acuerdan el envío a la Sierra de un pequeño grupo de militantes como esfuerzo del destacamento guerrillero. Fidel insiste en la necesidad de armas y parque.
  • Por la noche, cuando los visitantes se marchan de regreso a Manzanillo, los acompaña Faustino Pérez a quien Fidel encomienda la misión de reorganizar el trabajo del Movimiento en La Habana y trasladar orientaciones a todos los responsables clandestinos del país.
  • Se reparte a los combatientes uniformes, frazadas y botas traídas al día anterior por Mongo Pérez.
  • Permanecen acompañados en la finca de Mongo Pérez. Fidel decide esperar un día más en el lugar, pues hay noticias de que otros expedicionarios vienen en camino y se aguarda la llegada de un enviado del movimiento desde Manzanillo.
  • En la noche, Mongo Pérez les lleva un lechoncito asado en púa, casabe y vino para celebrar la Nochebuena.
  • Durante todo el día no llegan los compañeros que se esperan y Fidel decide no dilatar más la partida, después de nueve días acampados en la finca de Mongo Pérez. Antes de partir, en el comedor de la casa, escribe un reconocimiento a Ramón Pérez "Mongo" por la ayuda que ha brindado al grupo y su aporte en llevar el aviso y las instrucciones al Movimiento en Santiago y Manzanillo. El documento es firmado por cada uno de los expedicionarios. En una de sus partes resalta: "La ayuda que hemos recibido de él y de muchos como él en los días más críticos de la Revolución es lo que nos alienta a seguir la lucha con más fe que nunca convencidos de que un pueblo como el nuestro merece todos los Sacrificios".
  • Alrededor de las 11:00 de la noche parte la pequeña columna al mando de Fidel de la finca de Mongo Pérez. A los 15 expedicionarios se han unido el campesino Crescencio Pérez, su hijo Sergio y Manuel Acuña, quien será el práctico durante las jornadas iniciales. La primera parada se hace en la casa del campesino Hermes Cordero, quien les brinda café y continúa la marcha con ellos.
  • El grupo de combatientes marcha durante toda la madrugada; a través de una ruta zigzagueante a uno y otros lados del río Vicana y el Camino Real. Tras recorrer unos quince kilómetros, llegan con las primeras luces del día a la casa del campesino Alejo Piña, en cuya finca acampan. Allí los esperaba Crescencio Pérez, quien se había adelantado a caballo.
  • Ese día organiza la pequeña tropa. La escuadra de vanguardia queda compuesta por Ramiro Valdés, Calixto Morales y Armando Rodríguez. Raúl Castro tiene el mando de otra escuadra compuesta por Ciro Redondo, René Rodríguez y Rafael Chao. Almeida encabeza otra escuadra compuesta por Camilo Cienfuegos, Efigenio Ameijeiras, Reynaldo Benítez y Pancho González. El Estado Mayor queda integrado por Fidel, el Che, Universo Sánchez, Crescencio Pérez, Sergio Pérez y él práctico Acuña.
  • El campamento de la columna guerrillera se establece en el alto de La Catalina, en la cabezada del arroyo Los Negros una zona elevada y prácticamente inaccesible donde predomina el monte.
  • A punto de acabarse el día llega Julián Piña, un campesino amigo de Manacal, con el combatiente Carlos Bermúdez, quien viene en muy malas condiciones de salud.
  • A las 6:00 a.m. llegan cinco combatientes más a agregarse a la tropa. Tres de ellos son expedicionarios del Granma que han logrado burlar el cerco enemigo: Julito Díaz, Luis Crespo y José Morán. Los otros dos son campesinos: Manuel Fajardo, de Niquero, y Sergio Acuña, de Purial. Ya suman 24 los integrantes de la columna guerrillera. Con los nuevos combatientes llega también Guillermo García, quien trae un fusil, revistas, periódicos y otras informaciones. Unas horas después vuelve a salir con nuevas misiones que le encomienda Fidel.
  • Un tiro se le escapa a un combatiente novato, pero una vez que se cerciora de que no pudo ser escuchado por los guardias que se acuartelan en Manacal, decide permanecer en el lugar.
  • Hay un nuevo tiro escapado en el campamento guerrillero, pero el hecho de estar en un lugar rodeado de alturas mayores impide que la onda sonora llegue muy lejos.  Fidel pide extremar las precauciones con las armas.
  • Por la noche recibe en el campamento a los enlaces de Manzanillo, Enrique Escalona y Eugenia Verdecia, que vienen guiados por el campesino Alejo Piña. Traen 16 fulminantes, 3 cartuchos de dinamita, mecha, 4 peines para las ametralladoras y 8 granadas de mano. También traen libros de Geografía e Historia de Cuba y Algebra, todos solicitados por el Che. Fidel les transmite instrucciones para el Movimiento 26 de Julio.