“En el transcurso de la Batalla de Ideas se alcanzó un viejo sueño: la universalización de la educación superior, abriendo el acceso a las universidades a todos los jóvenes egresados de los Programas de la Revolución y a los trabajadores en general”.

“Siempre existió una vanguardia de jóvenes que tomaron conciencia de los problemas de aquella universidad, y tomaron conciencia de los problemas del país, y conciencia de los problemas del mundo. Hoy puede decirse que esa conciencia no es solo la conciencia de una vanguardia, sino es conciencia de la inmensa mayoría de la masa de nuestros estudiantes”.

“(…) la lucha por la paz significa luchar por salvar a la humanidad de una destrucción apocalíptica, significa luchar por salvar a cientos de millones de vidas de hombres, de mujeres, de jóvenes, de ancianos y de niños”.

“Reprimiendo a los estudiantes, a los jóvenes, a los trabajadores, mal veo que nadie, por muy poseído que estuviera, por muy bien intencionado, por muy imbuido de ideas revolucionarias y propósitos revolucionarios, pudiera marchar a ninguna parte”.

“Los jóvenes necesitan a veces el deporte para emplear el sobrante de energía que tienen. El deporte, además, es un instrumento de disciplina, de educación, de salud, de buenas costumbres. El deporte es un antídoto del vicio. La juventud lo necesita. Y los viejos lo necesitan, no para emplear el exceso de energía de que dispongan, sino para conservar adecuadamente las energías que les quedan. Y la salud tan imprescindible para la vida plena”.

“La política deportiva del país se encamina también a desarrollar las cualidades físicas y deportivas de aquellos niños y jóvenes especialmente dotados para el deporte, al objeto de desarrollar al máximo esas capacidades con fines competitivos, para la celebración de las competencias nacionales e internacionales”.

“La invasión cultural, destructora de nuestras identidades, arma nuclear del siglo XXI para el dominio del mundo, como ha sido calificada, es un problema real que sufren ya en grado muy alto los pueblos de nuestro idioma y nuestra sangre, afectando a todos: niños, jóvenes y adultos”.

"Esta revolución no se hizo por una clase, es un hecho importante.  No fue hecha por una clase, fue hecha por la juventud; por lo menos fue la juventud la que comenzó la revolución y entonces el pueblo fue uniéndose a ella, y después de la juventud fueron los campesinos, estos hombres que viven en la tierra, fuera de las ciudades, porque fueron ellos los primeros en venir".

"(...) un periódico destinado fundamentalmente a la juventud, con cosas que le interesan a la juventud, pero que debe tratar de ser un periódico de calidad y que las cosas que allí se escriban puedan interesar también a todos los demás."

"... Creemos en los jóvenes, creemos en los jóvenes. Y lo repito porque creer en los jóvenes es una actitud, creer en los jóvenes significa un pensamiento. 

Creer en los jóvenes determina una conducta, y nuestra conducta de dirigentes revolucionarios no sería la misma si no tuviésemos fe en los jóvenes. Si no creyésemos en los jóvenes, nuestra conducta y nuestra actitud serían distintas, nuestro trabajo con los jóvenes sería distinto y los resultados, de no creer o de creer, serían también muy distintos.