“Aspiramos a que nuestros jóvenes sean más educados, más revolucionarios, entregados, dignos, capaces de la heroicidad cotidiana y de las más grandes hazañas, solidarios, conscientes del valor de las ideas que defendemos, preparados para combatir al enemigo en todos los terrenos e implacables con la corrupción.”
“[…] nuestra juventud, más que una isla suya, tiene delante la posibilidad de hacer suya esta isla. Y si nuestros jóvenes están en esa actitud, podemos provisionalmente llamarla “Isla de la Juventud”; pero Isla de la Juventud con un gran contenido ideológico, con un gran contenido técnico, con un gran contenido social…”
“A los revolucionarios más jóvenes, especialmente, recomiendo exigencia máxima y disciplina férrea, sin ambición de poder, autosuficiencia, ni vanaglorias. Cuidarse de métodos y mecanismos burocráticos. Usar la ciencia y la computación sin caer en lenguaje tecnicista e ininteligible de élites especializadas. Sed de saber, constancia, ejercicios físicos y también mentales.”