-Ya el libro está listo?

La voz del otro lado del teléfono al filo de la medianoche hizo que uno de los autores del libro Alfredo Alvarez Mola. Un pequeño gigante[1], saltara emocionado al casi confirmar que la historia del joven camagüeyano contaría con las palabras del jefe de la lucha a la cual había ofrendado su vida.

-Sí, Comandante. Ya todo está listo.

-Yo tengo el prólogo terminado. Mañana a primera hora te lo haré llegar con uno de los escoltas.

Cada 28 de octubre, desde hace 65 años, se revive la incertidumbre y el dolor por la pérdida de Camilo, el comandante queridísimo, el muchachón de Lawton, el jefe guerrillero osado, el jaranero y disciplinado, el jefe del Estado Mayor, de la confianza de Fidel… El Cessna que salió de Camagüey rumbo a la capital con él y el piloto primer teniente Luciano Fariñas Rodríguez y el sargento Félix Rodríguez, no llegó nunca a su destino.

Cuando se estudia la historia antigua, ya sea en las escuelas o desde el arte militar, resultan admirables los grandes combates y batallas de aquellas civilizaciones griegas y romanas en sus grandes campañas. Se recuerda también el heroísmo en la defensa de la tierra natal, como aquella de Esparta, que encabezó el valiente Leónidas con su ejército de 300 hombres que murieron enfrentando a los persas en el Paso de las Termópilas por el año 480 a.n.e., y dícese que iniciara el 7 de agosto.
 

No todos los combatientes escriben un diario de guerra: a unos no les nace, para otros no tiene importancia, algunos no tienen facilidad de palabra y están los que, por motivo de seguridad, no lo escriben por temor a que caiga en manos enemigas.
 

Fidel es un país. Fidel es este pueblo que se ve en él como hacedor de sus más altos sueños. Ni el tiempo ni la partida física han marcado distancias entre su pueblo y él. ¿Cómo explicar lo que ha significado estar cerca de las personas más humildes, sentirlas, interpretarlas y compartir la misma suerte? ¿Cómo definió el Comandante en Jefe el hecho de contar con el apoyo de aquella masa que lo amaba y lo se guía, de la cual se reconocía como parte, y que lo acompañó hasta el último de sus instantes?
 

El 8 de enero se consolida el triunfo de la Revolución con la entrada de Fidel a La Habana. El discurso que pronunció en Columbia tendría la clarividencia de los elegidos: en lo adelante todo sería más difícil.
 
Por eso regreso a varias de sus reflexiones esa emocionante noche, con ideas que mantuvo a lo largo de su vida:
 

-Así que somos hermanos y usted no me conoce…
 
-¿Usted es Fidel?
 
-Sí, yo soy Fidel.
 
-¿Usted es Fidel?
 
-Sí.
 
Gracias a la sensibilidad sin límites de Santiago Álvarez nos quedó “Mi hermano Fidel”… esa conversación espectacular entre el hermoso discípulo de Martí y Salustiano Leyva,  el guantanamero que a sus 92 años recordaba por allá por los años setenta el encuentro con el Apóstol cuando el desembarco por Playitas…
 

Desde la Sierra o desde el llano, tanto Fidel como Celia sabían que estaban inmersos en una labor política constante de sumar almas generosas y honradas a la lucha por la libertad de Cuba. El aporte logístico sería una de la primeras y principales acciones de colaboración que aquellas personas tenía con el propósito de contribuir con la patria: dinero para armas y abastecimientos, propaganda, medici-
nas, uniformes, fotografías...
 

Desde la Sierra o desde el llano, tanto Fidel como Celia sabían que estaban inmersos en una labor política constante de sumar almas generosas y honradas a la lucha por la libertad de Cuba. El aporte logístico sería una de la primeras y principales acciones de colaboración que aquellas personas tenía con el propósito de contribuir con la patria: dinero para armas y abastecimientos, propaganda, medici-
nas, uniformes, fotografías...
 

Con el triunfo sobre la ofensiva de la tiranía en agosto de 1958, Fidel estaba convencido de que debían prepararse para una contraofensiva que diera el golpe final a la dictadura. Desde agosto hasta noviembre de ese año fue la preparación, y se desarrolló en el Ejército Rebelde la organización de los territorios liberados.