“Únicamente por un mundo mejor y más justo, las naciones pueden ceder una parte de sus prerrogativas, Cuba entre ellas que, sin embargo, no cederá jamás a ninguna presión de cualquier país por poderoso que sea”.
“Las generaciones pasadas no monopolizaron todo el mérito posible; las generaciones futuras tendrán la oportunidad de hacer cosas iguales y aun mejores que las que realizaron nuestra generación y las generaciones pasadas”.
“La realidad del mundo parece haber sido diseñada para sembrar el egoísmo, el individualismo y la deshumanización del hombre.”
“Si se han hecho bien las cosas, se sabe que todavía pueden hacerse mucho mejor, y si se han hecho mal, con más razón hay que rectificar, perfeccionar, hacerlas bien y hacerlas mejor. Pero estamos muy conscientes de que nos encontramos enfrascados en la tarea de crear un mundo nuevo, que muchas cosas y más cosas podrán hacerse y mejor hechas, tenemos esa convicción, tenemos esa esperanza”.
“¡No importa cuán grande sea la obra de la Revolución, no tenemos ningún derecho, ni nos sentiremos satisfechos de lo que hayamos hecho! La eterna inconformidad tiene que ser una de nuestras divisas, porque cuando alcanzamos algo, se sabe siempre que todavía puede alcanzarse mucho más”.
“¡Los oligarcas de América Latina jamás apoyarán ningún proceso verdaderamente revolucionario; la Revolución Cubana sí apoyará consecuente y decididamente cualquier proceso revolucionario en cualquier pueblo de América Latina!”
“El ser humano es el ser humano, y todos los seres humanos tenemos defectos y podemos tener alguna virtud; pero el ser humano, según las motivaciones, puede hacer de sí mismo lo mejor y puede hacer el máximo, y puede apreciar su dignidad, su honor y el cariño de su pueblo, porque no se puede despreciar el cariño del pueblo y la confianza del pueblo”.
“Nuestro deporte, como todo lo de la Revolución, ha funcionado sobre bases morales, no sobre bases materiales, no sobre dinero; nosotros no tendríamos nunca palabras hipócritas para ganar atletas y trabajadores del atletismo ni dinero para hacerlo. Si fuera a base de dinero nosotros no podríamos tener el movimiento atlético que tenemos ni habríamos alcanzado las glorias que hemos logrado en estos años”.
“El deportista es el amado del pueblo que le otorga su simpatía, su cariño, su confianza, y nuestro noble país tiene derecho a esperar de sus atletas y de todos los que tienen que ver con el deporte una conducta ejemplar, íntegra, patriótica”.
“Lo que más requiere el ciudadano de nuestro país son los conocimientos, si se desea crear una conciencia.”