“No vivimos en los tiempos prehistóricos; no vivimos en los tiempos antiguos, ni en la Edad Media, ni en la época feudal. Antes lo que un hombre hacía podía afectar al clan o a la tribu; lo que una tribu hacía podía afectar a varias tribus. Hoy lo que un hombre con poder haga puede afectar a todo el mundo, hoy lo que una nación haga puede afectar a todas las naciones del mundo y el problema no consiste solo en el peligro de guerra, sino que hay otros problemas asociados a toda esta situación internacional, problemas muy preocupantes y cada vez más preocupantes”.
“La Revolución nos inculcó a todos la idea de la fraternidad y la solidaridad humana. A todos nos hizo hermanos entrañables en los que la sangre de uno pertenece a todos y la sangre de todos pertenece a cada uno de los demás. Por eso el dolor es de todos, el luto es de todos, pero la invencible y poderosa fuerza de millones de personas es nuestra fuerza.
“Los países capitalistas europeos, saturados de capacidad productiva y mercancías, desesperadamente necesitados de mercados para evitar paros de obreros y los especializados en servicios, ahorristas que pierdan su dinero y campesinos arruinados, no están por tanto en situación de imponer condiciones y soluciones al resto del mundo. Así lo proclaman los líderes de importantes países emergentes y de los que, pobres y saqueados económicamente, son víctimas del intercambio desigual”.
“Nosotros en el mundo, en los organismos internacionales y en todas partes, hemos estado librando esas batallas y, aunque alejados políticamente, hemos luchado por los intereses de nuestros hermanos de América Latina. Al defender a Cuba y al defender a la Revolución; al mantener la independencia de nuestro país de modo que no se convierta en un Puerto Rico, o en algo peor, en un Miami, hemos estado defendiendo los intereses de América Latina y hemos estado cumpliendo aquel deber de ser la primera trinchera en esa defensa.
“El destino nos ha convertido en abanderados de la Revolución de los humildes, de la Revolución de los trabajadores, de la Revolución de los explotados; porque nos ha convertido en abanderados del movimiento revolucionario, progresista y democrático del mundo”.
“Ese mundo admira a este pequeño país; ese mundo admira a este islote de libertad y de dignidad, que desafía a todo y es capaz de desafiar a todos; ese mundo admira a la Cuba de hoy y la admirará cada vez más en la medida en que seamos capaces de ser valientes, seamos capaces de luchar y seamos capaces de vencer”.
“La historia nos ha enseñado que el acceso a la independencia para un pueblo que se libera del sistema colonial o neocolonial es, a la vez, el último acto de una larga lucha y el primero de una nueva y difícil batalla. Porque la independencia, la soberanía y la libertad de nuestros pueblos, aparentemente libres, están de continuo amenazadas por el control externo de sus recursos naturales, por la imposición financiera de organismos internacionales oficiales y por la precaria situación de sus economías que les merma la plenitud soberana”.
“Queremos una paz que beneficie por igual a los grandes y a los pequeños, a los poderosos y a los débiles, que abarque todos los ámbitos del mundo y llegue a todos sus ciudadanos”.
“¡Y si un día escogimos el camino de la Revolución, de la Revolución socialista, el camino del comunismo, de la construcción del comunismo, hoy estamos más orgullosos de haber escogido ese camino, porque solo ese camino es capaz de crear hombres como el Che, es capaz de forjar un pueblo de millones de hombres y mujeres capaces de ser como el Che!”.
“El Che era un hombre de pensamiento muy profundo, y el Che tuvo una excepcional posibilidad durante los primeros años de la Revolución de profundizar en aspectos muy importantes de la construcción del socialismo, porque, por sus cualidades cada vez que hacía falta un hombre para un cargo importante, ahí estaba el Che; era, realmente, multifacético, y cualquier tarea que se le asignara la cumplía con una seriedad y una responsabilidad total”.