3 de septiembre de 2007

“De la Revolución Energética promovida por Cuba, de vital y decisiva importancia para el mundo, no se dice una palabra.  Llegan todavía más lejos:  ven en la producción cañera […] una ventaja energética para la isla, capaz de contrarrestar los elevados precios del diésel que derrochan sin freno  los automóviles de Estados Unidos, Europa Occidental y otros países desarrollados.  Se estimula el instinto egoísta de los seres humanos, mientras los precios de los alimentos se duplican y triplican.”