Hace 99 años nacía en Birán, Cuba, Fidel Castro Ruz. No voy a incurrir en la tentación de escribir aunque sea una brevísima biografía de este personaje excepcional e inabarcable. Y esta adjetivación se corresponde en plenitud por el papel sobresaliente que el líder cubano jugó no sólo en su país sino también en la política mundial.
Tres rebeldes son apresados por el ejército de la dictadura batistiana, en medio de la noche y de un terreno cenagoso, en los momentos posteriores al desembarco del Granma y la derrota temporal de Alegría de Pío. La fatiga de sus rostros, y las ropas raídas, denotan la acumulación de varias jornadas errantes. Más de una vez inquieren sus captores: ¿Dónde está Fidel?, en busca de alguna información que les permita dar con el paradero del líder revolucionario.
Había vivido tardes de lluvia e insomnio; mediodías entre el polvo de libros y viejas páginas en archivos olvidados; viajes por carreteras bajo el sol de esas horas ardientes, aburridos o con olor a pólvora, el tedio colándose por las hendijas del alma o la calma tenue y frágil como de agudo silencio soplando en la brisa a pleno rostro; tardes lúcidas y tardes inconformes, algunas habladoras y fecundas, otras como enmudecidas en medio de su pereza y lentitud enfermizas por sobre los tipos de la máquina de escribir, tardes grises como las de Sindo Garay  y tardes azules…pero en realidad
Santa Ifigenia, Santiago de Cuba.–«Fidel es eterno». Temprano leímos, este 13 de agosto, esa frase conmovedora, rotunda, en un texto titulado «¡Y venceremos!». Las líneas pertenecen al Primer Secretario del Comité Central del Partido, Miguel Díaz-Canel Bermúdez.  
En Birán, tierra fértil de hombres hacedores de futuro, Cuba celebró este miércoles, como en cada palmo del país, el cumpleaños 99 del Comandante en Jefe, homenaje que marcó el inicio de una festividad mayor: el programa conmemorativo por el centenario de Fidel, que es, como diría el poeta, «eso que el árbol llama raíz».  
Muchos dentro y fuera de Cuba tienen una imagen de Fidel que lo identifica como un hombre alto, fornido, en uniforme militar y con una icónica barba que se fue tornando blanca con el paso de los años. Pocos se detienen a pensar en el origen de aquel hombre que también fue un niño, como cualquier otro, y disfrutó de hacer travesuras a familiares, vecinos y amistades.  
El natalicio del líder de la Revolución cubana, Fidel Castro (1926-2016), constituye una de las fechas de mayor trascendencia para la nación caribeña, y que celebran hoy también millones de personas simpatizantes con su ideario. El homenaje al estratega revolucionario, símbolo de la resistencia global, en su 99 cumpleaños, tiene lugar en el complejo escenario internacional que enfrenta Cuba, marcado por presiones económicas, campañas mediáticas y desafíos internos.  
En 1985, un periodista extranjero le preguntó a Fidel: «¿Cuál quisiera usted que fuera su legado?, ¿cómo le gustaría que se interpretara lo que usted ha hecho en estos años?».  
También a través de los libros Fidel se hizo revolucionario; ellos fueron impulso y respaldo en cada una de las batallas de su vida. En su despacho, una pieza que solía impresionar a sus visitantes por la austeridad y el orden, había una gran biblioteca y una mesa de trabajo llena de libros y documentos. Allí estaban también un busto de José Martí, una escultura del Quijote sobre Rocinante, y una foto dedicada de Ernest Hemingway.  
Fidel Castro Ruz, líder histórico y Comandante en Jefe de la Revolución cubana, cumple hoy 99 años en plenitud de sobrevida.   Lo escribo en presente porque así lo siento y porque así está transcurriendo la celebración por el inicio de un año simbólico para Cuba y para todos los que en el resto del mundo reconocen la trascendencia de su liderazgo revolucionario.  
El legado del Comandante en Jefe en el ámbito del multilateralismo y la paz es reconocido como un faro moral para movimientos sociales, líderes progresistas y países del Sur   El líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, se destacó a lo largo de su vida por ser un ferviente defensor del multilateralismo y un incansable promotor de la paz mundial.   La lucha por la equidad y la justicia para todos constituyó el eje central de su acción revolucionaria, para Cuba y para el resto de las naciones.  
Fidel es el nombre del viento que levanta a cada cubano Jaime Sabines, Cuba 65   Lo veo ahora mismo enhiesto en medio del Malecón, sobre aquella tribuna improvisada al lado del monumento del águila defenestrada y una enorme multitud enfrente. Agitaba una banderita cubana y su voz tenía toda la energía de la dignidad del mundo.