La idea siniestra de convertir los alimentos en combustible quedó definitivamente establecida como línea económica de la política exterior de Estados Unidos el pasado lunes 26 de marzo.
Aquella noche de nuestro diálogo, repasaba las imágenes grabadas en la memoria: ¡Mataron a Gaitán!, repetían los gritos del 9 de abril en Bogotá, adonde habíamos viajado un grupo de jóvenes cubanos para organizar un congreso latinoamericano de estudiantes. Mientras permanecía perplejo y detenido, el pueblo arrastraba al asesino por las calles, una multitud incendiaba comercios, oficinas, cines y edificios de inquilinato. Algunos llevaban de uno a otro lado pianos y armarios en andas. Alguien rompía espejos. Otros la emprendían contra los pasquines y las marquesinas. Los de más allá...
El presidente de Cuba Fidel y el presidente de Venezuela Hugo Chávez Frías se reúnen en Sandino, Pinar del Río para efectuar el Aló Presidente número 231. Ambos mandatarios tocan temas cercano a la sociedad cubana y venezolana, así como un recuento de la historia de Venezuela, el impacto positivo que tiene la Misión Milagro en la población venezolana y los beneficios que ha traído consigo.
En nombre de las víctimas de tantos actos terroristas cometidos contra Cuba con la anuencia de Washington, y en presencia de sus familiares, el Comandante en Jefe Fidel Castro emplazó a W. Bush a responder por la presencia del connotado terrorista Luis Posada Carriles en EE.UU., algo de lo que se dio noticia hace tres semanas.
Los Cinco han hecho requetemuchísimo más contra el terrorismo que Tim Golden y todos los periodistas de este mundo, y es el colmo que escriba algo así alguien que recibió direcciones, nombres y apellidos de los terroristas verdaderos, alguien que sabe que en el juicio se demostró que hay terrorismo contra Cuba desde Miami y que estas cinco personas lo estaban combatiendo.  Y esas referencias que él hace en algún momento fueron alegadas o mencionadas en su retórica por la Fiscalía, pero jamás fueron probadas ni se convirtieron en cargos concretos, ninguno de ellos fue acusado...
Fragmentos del discurso pronunciado por el Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, en el acto para conmemorar el aniversario 45 del desembarco de los expedicionarios del Granma y el nacimiento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, en la Plaza "Antonio Maceo", de Santiago de Cuba, el 2 de diciembre del 2001  
Sobre la visita del Comandante en Jefe Fidel Castro a Venezuela, la primera en 40 años como visita de Estado, un formidable recuento de las actividades desarrolladas y la fraternidad entre estos importantes lideres mundiales.
Terminado el almuerzo que ofreció el Secretario General de Naciones Unidas, una vez que concluyó la sesión inaugural de la Cumbre del Milenio, se nos indicó a todos marchar hacia un local para la foto oficial.
Somos un pueblo con elevada cultura política, unido, cohesionado, organizado. Todos pertenecemos a una o varias organizaciones, desde los pioneros hasta los veteranos combatientes de cuarenta años de Revolución. Todos tenemos, en mayor o menor grado, preparación combativa. Todos tenemos la fuerza revolucionaria, el patriotismo y los nobles objetivos que nos hermanan y unifican estrechamente. Todos tenemos el privilegio de contar con una nación unida. Podemos y debemos actuar como un inmenso e invencible ejército.
Precisamente nosotros no comprendemos por qué se nos pide eso, porque nosotros no hemos violado ningún derecho, no hemos llevado a cabo agresión absolutamente contra nadie. Todos nuestros actos han estado basados en el Derecho Internacional. No hemos hecho absolutamente nada fuera de las normas del Derecho Internacional. En cambio, nosotros hemos sido víctimas, en primer lugar, de un bloqueo, que es un acto ilegal; en segundo lugar, la pretensión de determinar desde otro país, qué tenemos nosotros derecho a hacer o a no hacer dentro de nuestra frontera.
Hay una cuestión que quiero recalcar hoy, una apreciación que quiero manifestar, y es en lo que se refiere al pueblo, a la conducta que ha tenido el pueblo en estos días. Debo decir que la actitud del pueblo, en cuanto a decisión, valor y disciplina, ha superado todo lo que los más optimistas pudieran haberse imaginado nunca.
Hemos dictado una verdadera Ley Agraria que en cincuenta y tantos años nadie se atrevió a dictar. El gobierno tiene el valor de asumir la responsabilidad de sus medidas. Es una cosa demostrada. La ley la hemos estudiado muy bien. Es la ley que más se ha estudiado. Desde el viaje aquel de la Ciénaga de Zapata hasta el último día, se estuvo considerando todos los detalles de la ley, para tratar de que no se nos escapara un solo punto.