Ciénaga de Zapata, Matanzas.–En la ya cercana fecha del 19 de abril celebraremos el aniversario 60 de la victoria de Playa Girón, gesta que continúa inspirando a los revolucionarios de Cuba y del mundo.
 
La ocasión es propicia para recordar la firme voluntad del pueblo para defender a la Patria y a la Revolución ante la invasión mercenaria, una fuerza organizada, pertrechada y entrenada por el imperialismo estadounidense.
 

Cuba llega otra vez a Italia, ahora a Turín, en la región de Piamonte. Es la segunda brigada en esa nación europea. La primera ya cura en Lombardía, el epicentro de la COVID-19 en esa nación, y como esta, otros 38 cubanos –21 médicos, 16 enfermeros y un coordinador logístico–, salvarán vidas sin pedir nada a cambio, porque la solidaridad no se cobra.
 

La ministra de Asuntos Exteriores del Principado de Andorra, María Ubach, agradeció el envío de 39 profesionales de la salud.

Más que su notable obra y su popularidad, la intelectual matancera Carilda Oliver Labra será recordada de modo muy especial por su épico poema Canto a Fidel, una diana de guerra indisolublemente ligada a la epopeya histórica de la Revolución Cubana y a un hombre extraordinario.
 
La joven echó su pelo rubio y copioso hacia atrás, con sus maneras de siempre, y miró fijamente hacia las aguas de la bahía matancera mientras transitaba el puente de Tirry, dispuesta a emprender un nuevo día de aquel amordazado año de 1957.

La presencia de Fidel en Girón, con su ejemplo y entereza, agravó el desconsuelo de los mercenarios, quienes apenas 72 horas después reconocieron su fracaso y se entregaron, masivamente.

«¡Levántate, que llegó la invasión…!».
 
Esa voz, con la suma de desesperanza y épica que entraña, corrió de casa en casa en los pueblos más cercanos al escenario del desembarco.
 
Debió escucharse también en otros lugares bien distantes de Girón, en la Ciénaga de Zapata, pues desde hacía días el país vivía la amenaza del de­sembarco y la agresión.
 

Este domingo, hace exactamente 45 años, Fidel bateó la primera bola lanzada por el entonces primer secretario del Partido en Matanzas, Julián Rizo Álvarez, para dejar inaugurado oficialmente el estadio Victoria de Girón, una obra formidable a la que ayudaron a levantar los brazos del pueblo yumurino, y que sigue siendo orgullo del territorio.
 

Ciénaga de Zapata.–El helicóptero que transportaba al líder de la naciente Revolución, y a bordo del cual iba también el naturalista Antonio Núñez Jiménez, sobrevolaba a baja altura cuando se hizo visible el grupo de carboneros en plena faena, en un lugar intrincado, como apartados del resto del mundo.
 
La exótica imagen despertó la curiosidad de Fidel, quien indicó al piloto que descendiera para así poder ir al encuentro de aquellos labriegos del monte.
 

Por esos azares de la vida que nadie comprende a ciencia cierta ni se toma el trabajo de descifrar, Mario Muñoz murió un 26 de julio, fecha que debió ser de jolgorio para él, pues justo ese día cumplía 41 años de edad.
 
Fue asesinado el mismo día que marcaba su nacimiento, una suerte aciaga que no debió presentir, aunque, como resulta lógico imaginar, Mario era consciente del peligro que entrañaba la intrépida acción del Moncada.