Cuba y Puerto Rico fueron las últimas posesiones coloniales del imperio español en América. Considerada como la joya más preciada de su corona, a la mayor de Las Antillas se aferró España con empecinamiento singular. Un ejército de cerca de 300 mil efectivos, jamás trasladado por potencia alguna a América, y la consigna de Hasta el último hombre y la última peseta, son muestras fehacientes de lo que representó Cuba para España.
El triunfo de la Revolución Cubana el 1.o de enero de 1959 estremeció el mundo. Para el absoluto dominio hegemónico de Estados Unidos en América fue un acontecimiento telúrico. Se rompía el modelo de relación bilateral de total dependencia y nacía un proyecto político, económico y social, ajeno a los moldes del capitalismo global. La guerra, en cualquiera de sus variantes, era inevitable. Solo faltaban los pretextos.
El triunfo de la Revolución Cubana el primero de enero de 1959 estremeció el mundo. Para el absoluto dominio hegemónico de Estados Unidos en América, fue un acontecimiento telúrico. Se rompía el modelo de relación bilateral de total dependencia, y nacía un proyecto político, económico y social, ajeno a los moldes del capitalismo global. La guerra en cualquiera de sus variantes, por lo tanto, era inevitable. Solo faltaban los pretextos.
Alfonso M. Cancillieri era lombardino. Su sueño más puro, apasionado y apremiante, era viajar a Cuba. Para ello partió a New York y luego de ingentes gestiones con amigos cubanos, en la primera embarcación disponible, emprendió la aventura. El vapor se nombraba Tillie. Parecía seguro y marinero, pero la naturaleza lo puso a prueba.
Apenas salido de la urbe neoyorquina, una violenta tormenta se ensañó con la frágil nave. Olas enormes que lo rebasaban, fueron llenando de saladas aguas sus bodegas y compartimentos.
El 26 de julio de 1978, al valorar el significado para Cuba de la ayuda internacional recibida a lo largo de la historia, nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro, afirmaba: “…El internacionalismo es la esencia más hermosa del marxismo-leninismo y sus ideales de solidaridad y fraternidad entre los pueblos. Sin el internacionalismo la Revolución Cubana ni siquiera existiría. Ser internacionalista es saldar nuestra propia deuda con la humanidad.”
El 20 de agosto de 1998, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, visitó la República Dominicana. Admirador sincero del Generalísimo Máximo Gómez Báez, el ilustre dominicano que hiciera de Cuba su Patria adoptiva y de su independencia el sentido de la vida, viajó a Baní, cuna del prócer, para rendirle tributo.
Para emprender cualquier proyecto transformador, se necesita una dosis elevada de optimismo, de seguridad personal y fe en el futuro, de espíritu permanente de victoria y confianza en sí mismo y en quienes te rodean. Se necesita además una dosis del optimismo quijotesco de luchar contra imposibles con la seguridad de vencer. Todo ello se multiplica cuando se trata de hacer revoluciones.
Excelentísima Sra. Yvonne Nkwenkwezi Phosa Embajadora de Sudáfrica en Cuba
Invitados del Cuerpo Diplomático acreditado en nuestro país
Amigos todos
La Revolución Cubana, en su más puro espíritu solidario, hizo suya desde los primeros días del triunfo de enero de 1959, la lucha contra el colonialismo y el apartheid. Impregnada por los ideales de justicia social que nos legaran los fundadores de la Patria, no era posible ser indiferentes a la suerte de un continente unido a Cuba por indestructibles lazos históricos: África.
Los pueblos de Venezuela y Cuba son privilegiados por muchas razones, entre ellas, la dicha de ser herederos del pensamiento y las enseñanzas de dos gigantes morales: Simón Bolívar y José Martí. Sin lugar a dudas, junto a Benito Juárez, fueron los políticos más preclaros de este continente en la etapa fundacional de su vida republicana.
Los pueblos de Venezuela y Cuba son privilegiados por muchas razones, entre ellas, la dicha de ser herederos del pensamiento y las enseñanzas de dos gigantes morales: Simón Bolívar y José Martí. Sin lugar a dudas, junto a Benito Juárez, fueron los políticos más preclaros de este continente en la etapa fundacional de su vida republicana.