Sesenta y dos años de Revolución a las puertas de Estados Unidos, cumplidos el 1º de enero, imprimen una trascendencia universal a la heroica lucha del pueblo cubano.
Más meritoria aún es la hazaña cuando en los últimos cuatro años Cuba ha sido sometida por el gobierno de Donald Trump a un brutal recrudecimiento del Bloqueo, que ha convertido en estoico casi cada acto de la vida cotidiana. Debe decirse y no debe olvidarse: durante la pandemia y la crisis económica que ocasionó, Trump hizo cuanto pudo por llevar a Cuba a la asfixia.
La selección por las autoridades sanitarias chinas del interferón cubano alfa 2B(IFRrec) entre otros 30 medicamentos para combatir el nuevo coronavirus Covid-19 no debiera extrañar.
De hecho, existe en el gigante asiático una empresa mixta sino-cubana en la provincia de Jilin que, con tecnología cubana, produce el fármaco desde 2007, el que ha sido utilizado con buenos resultados por el sistema de salud chino para combatir enfermedades virales, sobre todo las hepatitis B y C.
Con humildad y honestidad afirmo que mi título es definitorio de la realidad cultural, social y política de la Cuba de hoy. Es la lectura exacta de la ampliamente mayoritaria y espontánea manifestación de duelo y reafirmación revolucionaria que conmueve a la isla desde el 25 de noviembre. Fidel está en la mente, el corazón y el proyecto nacional de millones de cubanos.
Nunca he olvidado lo que escuché al excelso bailaor y coreógrafo español Antonio Gades después de que el público habanero premiara su actuación en La casa de Bernarda Alba con una cerrada ovación: lo que más admiro de ustedes es su dignidad.
El artista sintetizó así la esencia del legado de Fidel y de la Revolución Cubana, que son inseparables. Como inseparables son la interacción dialéctica entre el pueblo cubano y el líder histórico de la revolución.
Dentro de un mes y días Fidel Alejandro Castro Ruz (Birán, Holguín, Cuba, 13/8/ 1926) cumplirá 90 años. Imposible en este espacio ni siquiera enumerar la diversidad de disciplinas e importantes epopeyas revolucionarias en que ha descollado. Por eso, aunque lejos de agotar el tema, me centraré en su pensamiento latinoamericanista, su irreductible solidaridad con la liberación de América Latina y el Caribe y con el logro de su unidad e integración.
La sucesión presidencial en Cuba ha estado marcada por la continuidad de la Revolución y el socialismo como objetivo principal del nuevo gobierno. También por la anticipada planificación del tránsito generacional. No dejar al espontaneísmo la idoneidad y representatividad en los cargos electivos y no electivos. Cuidar que reflejen la composición social, etaria, de género y étnica del país: jóvenes, mujeres, negros, mestizos, científicos, intelectuales y personas de la tercera edad.
Aunque esperada, la elección de Miguel Díaz-Canel Bermúdez a la presidencia de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba es un hecho trascendental. A 57 años exactamente de la victoria del pueblo cubano en Playa Girón, Cuba experimenta un notable jalón en una transición generacional programada, ordenada e iniciada hace tiempo.