"Los latinoamericanos no nos vamos a quedar a la zaga del mundo, bastante hemos estado ya en la cola; vamos a adelantar, vamos a hacer lo que es un mandato de los tiempos.""Los latinoamericanos no nos vamos a quedar a la zaga del mundo, bastante hemos estado ya en la cola; vamos a adelantar, vamos a hacer lo que es un mandato de los tiempos."
“[...] Solo puede pensarse y solo es concebible la integración y la unión de América Latina de una forma independiente y en el marco de sus propios intereses [...]”.
"El imperialismo no puede resistir la idea de un pueblo latinoamericano libre, ni gobiernos independientes, porque los imperialistas estaban acostumbrados a gobiernos sometidos y a pueblos esclavizados; el imperialismo no puede acostumbrarse a la idea de que de la noche a la mañana desaparecieran de un país de América sus latifundios, sus monopolios, sus bancos y sus propiedades, propiedades que habían adquirido a base de las concesiones y de las prebendas de los gobiernos sometidos, para dominar la economía de nuestro país".
“Los problemas del mundo se agravan con sus ideas neoliberales y con las recetas políticas que les han aplicado a los países desde África hasta América Latina. Nosotros, desde que levantamos la primera arma en nuestra lucha por la independencia no queríamos recetas de nadie, y nadie tenía que darnos receta. Nadie dio recetas a Céspedes, ni a Agramonte, ni a Martí, ni a Maceo, ni a ninguno de los padres que fundaron esta nación”.
“No son las transnacionales las que nos van a integrar y las que nos van a unir; pero cuando hablamos de la integración económica y política de América Latina, hablamos, sobre todo, de una cuestión de conciencia, de una conciencia que hay que formar, de un pensamiento que hay que crear. Si no se crea un pensamiento, si no se crea una conciencia, nada será posible”.
“Creo en la lucha y, sobre todo, creo en la lucha de los pueblos, creo en la lucha de las masas, y recientemente hemos tenido en América Latina importantes ejemplos de lo que puede el pueblo sin armas”.
“Creo que tenemos el deber de ser políticos, creo que tenemos el deber de ser inteligentes, porque si no utilizamos la inteligencia no llegamos a ninguna parte; pero, al mismo tiempo, tenemos el deber de ser serios, tenemos el deber de defender los principios y, realmente, en ninguna circunstancia podemos sacrificar un principio en aras de una quimera, y hoy la política futura de Estados Unidos con relación a América Latina es una incógnita, puede ser una quimera”.
"Esta América está muy despierta para que pueda ser engañada. Esta América está muy en guardia para que pueda ser sometida de nuevo. Estos pueblos han adquirido una conciencia demasiado grande de su destino para que vayan a resignarse otra vez al sometimiento y a la abyección miserable en que hemos estado viviendo durante más de un siglo".
"La inteligencia y el corazón deben marchar juntos y estas palabras no las inspiran un sentimiento egoísta, egoístas jamás seremos, las inspiran un sentimiento de responsabilidad histórica, un sentimiento de solidaridad con todos los pueblos de América, porque sabemos lo que el fracaso de Cuba significa para América, como sabemos lo que para América significa el triunfo de Cuba".
“¡Los oligarcas de América Latina jamás apoyarán ningún proceso verdaderamente revolucionario; la Revolución Cubana sí apoyará consecuente y decididamente cualquier proceso revolucionario en cualquier pueblo de América Latina!”