“De lo que nosotros estamos convencidos es de que en la inmensa mayoría de los países de América Latina existen condiciones superiores para hacer la Revolución de las que existían en Cuba, y de que si esas revoluciones no se hacen en esos países es porque falta la convicción en muchos que se llaman revolucionarios”.

“(…) Hay algo que puede afirmarse: que cualquier revolución verdadera en cualquier otro pueblo de América Latina solo podrá contar con un apoyo en este continente, con un apoyo digamos oficial, con un apoyo estatal y decidido y consecuente, y ese es el apoyo de Cuba y del Gobierno Revolucionario de Cuba”.

“Nadie se equivoca en América Latina y en Estados Unidos sobre lo que es Cuba. Y sin embargo el apoyo moral, la simpatía hacia la Revolución crece, lo que demuestra que las ideas revolucionarias siguen avanzando, que la batalla política e ideológica que se libró en Cuba se libra ya más ampliamente en todo el continente.”

“Estamos conscientes de que nuestra lucha será larga, de que nuestras dificultades son grandes. Los imperialistas no se resignan a los cambios en la América Latina; los imperialistas no se resignan a la existencia de una revolución en las proximidades de su territorio; los imperialistas suelen aceptar la coexistencia con la Revolución Cubana, en la medida en que la Revolución Cubana dejara de ser revolución; en la medida en que dejara de ser un ejemplo para los demás países; en la medida en que se neutralizara; en la medida en que claudicara”.

“La revolución sería el único instrumento capaz de forjar entre los pueblos de América Latina una gran comunidad, capaz de vivir, de existir en el mundo con un mínimo de condiciones, de supervivencia, de igualdad y de relaciones decorosas”.

“Solo unidos podemos lograr las grandes ansias de América; solo unidos los pueblos dentro de cada nación y solo unidas las naciones entre sí, creando esa conciencia, podremos llevar adelante los propósitos y las aspiraciones de América, por sus propias fuerzas, por su propio esfuerzo, Nuestra América, la que decía Martí, la América que sustenta los mismos sentimientos, que habla el mismo idioma”.

“La América nuestra tiene un destino propio, la América nuestra tiene un rol propio, la América nuestra, con sus características geográficas, con sus características espirituales, con sus características materiales, con la idiosincrasia de nuestros pueblos, con el carácter de nuestros pueblos, solo puede seguir un camino enteramente propio”.

“En esta América que se convulsiona, en esta América donde los imperialistas cada vez se van quedando más solos y más aislados. Porque los pueblos van tomando conciencia, y cosas que habrían parecido increíbles hace 10 años, hoy las empezamos a ver ya de una forma casi cotidiana: las relaciones crecientes con Cuba de numerosos países hermanos, la creciente solidaridad latinoamericana, su creciente rebeldía frente al imperialismo yanki, y su creciente aislamiento en el ámbito latinoamericano”.

 

"Estos pueblos de América saben que su fuerza interna está en la unión y que su fuerza continental está también en la unión. Estos pueblos de América saben que si no quieren ser víctimas de nuevo de la tiranía, sino quieren ser víctimas de nuevo de las agresiones, hay que unirse cada vez más, hay que estrechar cada vez más los lazos de pueblo a pueblo, y a eso he venido a Venezuela: a traer un mensaje no de casta o de grupo, sino un mensaje de pueblo a pueblo".