“No debe haber guerras. Debemos luchar, incluso, por buscar soluciones de paz en cualquier parte; también en Colombia. No debe haber guerra, porque por la guerra, en este minuto de la historia de América, no se resuelve ningún problema”.
“Como latinoamericanos lo que tenemos que hacer es tratar de colaborar con Colombia, con el país; ayudar al país a alcanzar una paz justa, una paz que beneficie a todos, desde luego”.
“Y ante la realidad objetiva e históricamente inexorable de la revolución latinoamericana, ¿cuál es la actitud del imperialismo yanki? Disponerse a librar una guerra colonial con los pueblos de América Latina; crear el aparato de fuerza, los pretextos políticos y los instrumentos seudolegales suscritos con los representantes de las oligarquías reaccionarias para reprimir a sangre y fuego la lucha de los pueblos latinoamericanos”.
“Los pueblos de América se liberaron del coloniaje español a principios del siglo pasado, pero no se liberaron de la explotación. Los terratenientes feudales asumieron la autoridad de los gobernantes españoles, los indios continuaron en penosa servidumbre, el hombre latinoamericano en una u otra forma siguió esclavo y las mínimas esperanzas de los pueblos sucumbieron bajo el poder de las oligarquías y la coyunda del capital extranjero”.
“¿Hasta cuándo vamos a permanecer en el letargo? ¿Hasta cuándo vamos a ser piezas indefensas de un continente a quien su libertador lo concibió como algo más digno, más grande? ¿Hasta cuándo los latinoamericanos vamos a estar viviendo en esta atmósfera mezquina y ridícula? ¿Hasta cuándo vamos a permanecer divididos? ¿Hasta cuándo vamos a ser víctimas de intereses poderosos que se ensañan con cada uno de nuestros pueblos? ¿Cuándo vamos a lanzar la gran consigna de unión?
“En América Latina, donde el neoliberalismo se ha aplicado con ortodoxia doctrinal, el crecimiento económico de la etapa neoliberal tampoco va más allá de la mitad del que se obtuvo con políticas desarrollistas conducidas por los Estados”.
“Los pueblos piensan que lo único incompatible con el destino de América Latina es la miseria, la explotación feudal, el analfabetismo, los salarios de hambre, el desempleo, la política de represión contra las masas obreras, campesinas y estudiantiles, la discriminación de la mujer, del negro, del indio, del mestizo, la opresión de las oligarquías, el saqueo de sus riquezas por los monopolios yankis, la asfixia moral de sus intelectuales y artistas, la ruina de sus pequeños productores por la competencia extranjera, el subdesarrollo económico, los pueblos sin caminos, sin hospitales, sin vi
“(…) el puertorriqueño es como el uruguayo: latino, tiene la misma cultura; sin embargo, lo vemos allí en la más triste condición, que es la de tener que soportar aquello casi como un fatalismo, y con un gran número de gente partidaria de convertir a Puerto Rico en un Estado de la Unión, y ese es un país latinoamericano”.
“Ochenta y tres años separaban el nacimiento del uno y del otro. El primero era ya un personaje legendario cuando el segundo vino al mundo. Si uno afirmó que quien intentara apropiarse de Cuba recogería el polvo de su suelo anegado en sangre si no perecía en la lucha, el otro anegó con su sangre el suelo de Bolivia tratando de impedir que el imperio se apoderara de América”.
"Creían que nos aplastarían, que nos arrodillaríamos, que nos vencerían, con ese desprecio de que ellos hacen gala cuando miran hacia el sur, hacia los pueblos de América Latina. Y han transcurrido ya unos cuantos años, y en vez de un pueblo arrodillado encuentran cada vez un pueblo más fuerte, cada vez un pueblo más preparado".