“Hay un campo, sin embargo, en que los pueblos se pueden resarcir de heridas tan profundas. Y hay un castigo para los contrarrevolucionarios peor que todos los demás castigos, y es la propia Revolución, sus esfuerzos, sus éxitos, su marcha victoriosa. Hay un castigo para los criminales mayor que ningún otro, y es cuando el crimen que pensaron convertir en un arma para desalentar al pueblo, para atemorizar al pueblo, se convierte en energía para el pueblo, en fuerza para el pueblo, y en la multiplicación del valor del pueblo.

“Hay que mantener a los profesores que hoy están en nuestras aulas, e incrementar su reserva, cuidar celosamente los recursos humanos jóvenes que hemos formado en estos años, enfatizando en su profesionalidad y superación; continuar analizando las necesarias transformaciones a que debe ser sometida la enseñanza técnica profesional y el preuniversitario; perfeccionar el proceso de universalización de la educación superior, y lograr que todas las universidades del país transiten a partir de esta idea hacia esa excelencia académica y revolucionaria que el país demanda de sus estudiantes y prof

“(…) nuestra juventud debe procurar adquirir aquellos conocimientos que sean más útiles en cada momento a la nación. Sobre todo, si se tiene en cuenta que estamos entrando en una etapa enteramente nueva (…)”.

“Siempre existió una vanguardia de jóvenes que tomaron conciencia de los problemas de aquella universidad, y tomaron conciencia de los problemas del país, y conciencia de los problemas del mundo. Hoy puede decirse que esa conciencia no es solo la conciencia de una vanguardia, sino es conciencia de la inmensa mayoría de la masa de nuestros estudiantes”.

“Aquella universidad del pasado escribió páginas gloriosas, pero las escribió precisamente por tratar de cambiar aquel pasado, como las escribieron en los años 20, en los años 30, como las escribieron en los días de la lucha contra la tiranía batistiana”.

“Nadie ha supuesto nunca que todos los hombres o todos los escritores o todos los artistas tengan que ser revolucionarios, como nadie puede suponer que todos los hombres o todos los revolucionarios tengan que ser artistas, ni tampoco que todo hombre honesto, por el hecho de ser honesto, tenga que ser revolucionario. Revolucionario es también una actitud ante la vida, revolucionario es también una actitud ante la realidad existente.

“(…) en ningún otro minuto de la historia humana la paz es tan necesaria, porque en ningún otro minuto de la historia humana la guerra significa tanta destrucción y tanta muerte. En ningún otro minuto de la historia humana la idea de la guerra es tan terrible como en este momento”.

“Para mí la cosa está clara, bastante clara, todas las ideas. Y no se puede decir que estén descartadas todas las perspectivas de paz, aunque son difíciles. Depende de cómo vayan evolucionando los acontecimientos, tal como lo entiendo yo, que no es una situación cerrada, totalmente bloqueada; pero sí nosotros debemos, de cierta forma, trasmitir posiciones de confianza, bastante duras; quiero decir una posición más o menos firme, de firmeza, pero no inflexible.

“Reprimiendo a los estudiantes, a los jóvenes, a los trabajadores, mal veo que nadie, por muy poseído que estuviera, por muy bien intencionado, por muy imbuido de ideas revolucionarias y propósitos revolucionarios, pudiera marchar a ninguna parte”.