“Si las ciudades valen por lo que valen sus hijos, si las ciudades valen por lo que se han sacrificado en bien de la patria, si las ciudades valen por el espíritu y la moral de sus habitantes, por el fervor de sus hijos, por la fe y el entusiasmo con que defienden una idea, Sancti Spíritus no podía ser una ciudad más. Y si las ciudades se admiran y los pueblos se quieren por lo que han tenido de fe en las horas difíciles, es lógico que hacia esta ciudad, como hacia otras, especialmente en nuestra patria, sintamos nosotros especial cariño”.

“Aquí les estoy hablando a los pioneros (…) porque ustedes tienen que participar en esa batalla ideológica y en todas partes, en la esquina, en la cola, en la casa. Muchas veces hay que discutir en la casa, es la verdad, hasta con las personas más allegadas, o la tía, o la prima, o la abuela, o el suegro, o alguien, qué sé yo; aunque los pioneros no tienen suegros ni suegras, pero habrá que discutir con la suegra del hermano o del vecino. La batalla ideológica es muy importante, por eso me referí con extensión a este problema”.

“El neoliberalismo no tiene porvenir y llegará el momento en que todo eso empiece a cuestionarse, pero tiene que pasar el tiempo y, mientras tanto, tenemos que estar ahí luchando por las cosas más justas, por las ideas más correctas, formando conciencia. Es muy importante que los pueblos tomen conciencia, y los pueblos van a tomar conciencia en la medida en que ven que estas recetas no resuelven los problemas”.

 

“Nunca en Cuba se culpó ni sembró odio contra el pueblo de Estados Unidos por las agresiones que hemos sufrido de sus gobiernos. Eso hubiera estado contra nuestras doctrinas políticas y nuestra conciencia internacionalista, bien probada a lo largo de muchos años y cada día más arraigada en nuestro pensamiento”.

“Nadie se haga la ilusión de que el pueblo de este noble y abnegado país renunciará a la gloria y los derechos, y a la riqueza espiritual que ha ganado con el desarrollo de la educación, la ciencia y la cultura”.

“Si la unidad dentro de las naciones es fructífera y es la que permite a los pueblos defender su derecho, ¿por qué no ha de ser más fructífera todavía la unidad de naciones que tenemos los mismos sentimientos, los mismos intereses, la misma raza, el mismo idioma, la misma sensibilidad y la misma aspiración humana?”

“Es el deber de los revolucionarios y de los intelectuales ser soldados de primera fila en el campo de la lucha con el pensamiento y con la acción”.

“Nosotros, los revolucionarios, nuestros profesores, nuestros intelectuales y nuestros hombres de ciencia, tenemos que profundizar en los problemas actuales de nuestro mundo y avizorar lo que viene inexorablemente. Digo que realmente es una tarea de importancia vital, y tenemos que promover esos estudios y esos recursos. Llega mucha información de todas partes, noticias de todas partes, medios de comunicación que se han desatado hasta lo inimaginable y que están configurando un planeta en condiciones muy serias, cosas que pueden apreciarse”.

“La nación cubana está orgullosa de sus intelectuales, artistas, científicos y de todos sus profesionales universitarios (…)”
 

“La Revolución tiene que comprender esa realidad, y por lo tanto debe actuar de manera que todo ese sector de los artistas y de los intelectuales que no sean genuinamente revolucionarios, encuentren que dentro de la Revolución tienen un campo para trabajar y para crear; y que su espíritu creador, aun cuando no sean escritores o artistas revolucionarios, tiene oportunidad y tiene libertad para expresarse”.