“En la práctica, hoy por hoy, podemos decir que nuestros obreros están trabajando y cumpliendo sus deberes por estímulos estrictamente morales, digamos que por honor, por patriotismo”.

“La modestia no está reñida con el patriotismo ni mucho menos. El verdadero patriota es más modesto que nadie, el verdadero patriota aprende más que nadie; el que quiere a su país, el que quiere a su patria, el que lo quiere beneficiar, no subestima la experiencia universal.”

“(…) Hace falta otro tipo de valor: el valor de la constancia, el valor de la tenacidad, el valor de la resistencia. Se trata de un problema moral importante. Es precisamente eso lo que nos acerca al verdadero concepto de revolucionario, al concepto de hombre. Y más que de hombre, de revolucionario, que —como decía el Che— es el más honroso título, el más alto sitial a que puede aspirar un hombre, ¡ser revolucionario!”

“La tarea de ayudarnos a salir del subdesarrollo es, pues, en primer término, una obligación histórica y moral de aquellos que se beneficiaron con el saqueo de nuestras riquezas y la explotación de nuestros hombres y mujeres durante décadas y siglos”.

“Nadie se equivoca en América Latina y en Estados Unidos sobre lo que es Cuba. Y sin embargo el apoyo moral, la simpatía hacia la Revolución crece, lo que demuestra que las ideas revolucionarias siguen avanzando, que la batalla política e ideológica que se libró en Cuba se libra ya más ampliamente en todo el continente.”

“¿Cómo podemos llamar los intentos de asesinar a nuestra gente, a los propios dirigentes de la Revolución; los atentados, los crímenes, las amenazas; la introducción, incluso, de enfermedades; el prohibir vender aunque sea una aspirina? Cuando les digo esto a algunos visitantes no lo quieren creer, que no se puede comprar una aspirina. Así ocurre cada vez que vamos a comprar un equipo, cuando vamos a comprar algo para la salud del pueblo, lo prohíben de manera categórica, total. ¿Qué constituye eso, sino una falta de moralidad gigantesca que ha durado decenas de años?”

 

“(…) esta dura batalla, librada con las armas de los principios, de la fe, de la moral y de la ética, se ganará; porque la ética, la moral y la fe no pueden ser destruidas con nada.

Podrán destruir ciudades, podrán matar, pero no podrán liquidar jamás los mejores valores que el corazón y la inteligencia humana han ido desarrollando, han ido creando.”

"Nosotros podríamos decir que la primera trinchera en defensa de la patria es precisamente esa trinchera moral, ¡esa trinchera moral!"

"Aquí se ha estado educando una generación que pone los factores de la dignidad humana, de la moral del hombre, por encima de cualquier dinero, por encima de cualquier bien material (APLAUSOS).  El deber con la patria, el deber con la Revolución, el deber con el pueblo, la solidaridad con sus compañeros de causa".

"La moral no se mide por cantidad:  es cualitativa; los principios no se miden por fracciones:  son cualitativos también y son un todo".