“Nuestros principios son los de Baraguá. El imperio debe saber que nuestra Patria puede ser convertida en polvo, pero los derechos soberanos del pueblo cubano no son negociables”.
“Cada día nuestro pueblo será poseedor de una mayor experiencia y cultura en muchos campos. Ante todo, debe ser ejemplo de justicia social plena cada vez más perfecta y profunda, y compartir con el mundo su experiencia. Nuestra fuerza estará en las ideas, y la fuerza de las ideas estará por encima de todo en el ejemplo”.
“Supimos seguir adelante cuando todo un sector del mundo progresista emergido de la profunda revolución social que tuvo lugar a principios del pasado siglo, a pesar de epopeyas grandiosas, se derrumbó ante el viejo adversario capitalista porque no supo superar sus propios errores y enfrentar con éxito la anacrónica ideología, y las sucias mañas del sistema opresivo y explotador que se pretendía superar para cambiar al mundo”.
“Las convicciones más profundas, a prueba del tiempo y los vaivenes de la vida, no se alcanzan en un día. Hay que vencer antes muchas tendencias que llevamos dentro”.
“Y gracias a los hombres que en condiciones muy adversas, a los hombres que en la era republicana libraron una lucha desigual contra la penetración yanki, hombres que arrancan desde Juan Gualberto Gómez y Sanguily, que se opusieron tenazmente a esa penetración, hasta los hombres que en las décadas del 20 y del 30 se inmolaron y cayeron luchando para que sobreviviera la nacionalidad cubana, el espíritu nacional cubano, para que el alma nacional no fuese absorbida por el extranjero poderoso; gracias a esos, a esa obra de generaciones, a esa tradición, nosotros hemos podido cosechar esta madur
“La obra de la Revolución no se mide solo en su aspecto externo; hemos edificado mucho más que eso, hemos construido mucho más que eso: tenemos un pueblo, un pueblo cada vez más preparado, un pueblo cada vez más formado, un pueblo cada vez más consciente, un pueblo cada vez más revolucionario”.
“Somos marxistas, somos revolucionarios, somos realistas, pero tenemos cosas muy sagradas; sobre una serie de cuestiones tenemos nuestras ideas revolucionarias, nuestros conceptos, y hay cosas muy sagradas, y como revolucionarios las defendemos y las sabemos defender”.
“Nosotros debemos aprovechar lo que la humanidad, lo que la inteligencia humana produce y, de la misma manera, debemos estar dispuestos siempre a facilitarles a los demás pueblos los descubrimientos que nosotros hagamos, las investigaciones que nosotros hagamos, los éxitos que nosotros tengamos. Y esa es la filosofía de nuestra Revolución: si recibimos de todos los pueblos, debemos estar dispuestos a facilitarles también nuestros conocimientos a todos los pueblos”.
“Las revoluciones plantean este tipo de lucha, un tipo especial de lucha, y en las revoluciones los pueblos no admiten ni conocen otra alternativa que la victoria”.
“Los revolucionarios somos impacientes, y los revolucionarios no podemos sentirnos fácilmente satisfechos. Pero vamos marchando. Nos quedan por delante problemas, tenemos por delante peligros. Sí, peligros, trabajo, pero eso no nos desalienta. Hay algo que podemos decir, y es que estamos venciendo; y hay algo que podemos asegurar, hay algo que podemos asegurar, y es que jamás seremos vencidos”.