“Hay gentes solapadas impacientes por lanzar nuevos zarpazos, incapaces de comprender que no hay ya fuerza en el mundo que pueda vencer a la Revolución Cubana si, como lo hemos hecho durante medio siglo, somos capaces de percibir y superar nuestros errores, y de preservar las virtudes que nos dieron y nos darán siempre la victoria”.

“(...) Nicolás Maduro, un hombre de pura estirpe obrera, modesto, honrado y pobre, que nunca aspiró a cargo alguno y hoy se entrega a cumplir el deber que puso en sus manos el inolvidable Hugo Chávez, líder de la Revolución Bolivariana, cuando el azar de la vida le impidió seguir dedicando cada minuto, cada segundo, a lo que hoy constituye el más noble sueño de la humanidad. Maduro ha demostrado el talento, integridad y energía que el gran líder supuso en él”.

“El revolucionario debe saber domar su impaciencia y no permitir que la impaciencia lo domine a él. En muchos aspectos del trabajo creador de la Revolución, nunca sacrifiquemos la impaciencia, pero nunca sacrifiquemos la meta, y si es preciso, sacrifiquemos primero la impaciencia que la meta”.

“El camino inevitable de las revoluciones, y por eso en muchas circunstancias el camino inevitable de la lucha armada revolucionaria, porque a los enemigos de los pueblos no solo hay que arrebatarles las armas con que mantienen por la fuerza la explotación de los pueblos, hay que arrebatarles las riquezas que constituyen la base de esa explotación, y hay que arrebatarles los medios con los cuales mantienen a los pueblos en la ignorancia”.

"Ningún pueblo se hace revolucionario por la fuerza. Quienes siembran ideas no necesitan jamás reprimir al pueblo. Las armas, en manos de ese mismo pueblo, son para luchar contra los que desde el exterior intenten arrebatarle sus conquistas".

 

“Así que la asociación de pioneros es la organización de los niños, es la organización de ustedes, y ustedes deben tratar de que la organización sea grande, de que la organización sea buena, de que la organización sea disciplinada, para que la mejor organización sea la de los niños”.

“Es evidente la resistencia demostrada por el pueblo cubano a lo largo de 50 años. Resistir es el arma a la que no pueden renunciar jamás los pueblos”.

“Nadie sabe lo que nuestro pueblo, cada vez más unido, más culto y más fuerte, es capaz de alcanzar. No descansaremos en nuestra heroica y digna lucha. Cumpliremos todos los objetivos que juramos en Baraguá. Ganaremos la épica batalla de ideas”.

“Somos partidarios de que a la juventud se le eduque bien, se le enseñe bien, se le organice bien, se le capacite bien, se le forje bien. Y quizás la Revolución no tenga ninguna otra cosa más importante que esa: que preparar a las nuevas generaciones para una vida superior, para una vida mejor, para una vida distinta”.