"Claro que las revoluciones no tienen lugar en un laboratorio:  son obras de las masas en la realidad viva de la historia, en condiciones difíciles y de encarnizada lucha de clases."

“Hoy los ideales son más altos. Antes luchábamos por nuestro país; hoy luchamos por el mundo, y luchamos por el mundo debido a dos razones: una, porque adquirimos conciencia de humanidad, tan bellamente expresada en aquella frase martiana: "Patria es humanidad"; otra, porque adquirimos estos conceptos por nuestra educación política, revolucionaria, martiana, marxista, leninista, socialista.”

“Esta lucha contra la globalización neoliberal es la causa común —se puede decir— de todos los pueblos de la humanidad, que no pueden ver con buenos ojos que se rompa el acuerdo de Kyoto, que significa una esperanza”.

“Quizás lo más útil de nuestros modestos esfuerzos en la lucha por un mundo mejor será demostrar cuánto se puede hacer con tan poco si todos los recursos humanos y materiales de la sociedad se ponen al servicio del pueblo”.

“Las ideas son y serán siempre el arma más importante. La experiencia vivida nos enseña que si un día nuestro país fuese agredido e incluso ocupado por fuerzas poderosas, cada hombre o mujer dondequiera que se encuentre puede ser un ejército; cuando un combatiente o un grupo de ellos quede incomunicado o aislado, debe y puede asumir la responsabilidad de sus acciones y continuar la lucha”.

“El 17 de julio --fíjense que cerquita estamos de la fecha--, negociaciones de las tropas norteamericanas y españolas, sin participación de la representación de las fuerzas cubanas; se llega a un armisticio y a la capitulación de la ciudad ese día. Penetran las tropas norteamericanas en la ciudad y no se permite la entrada de los patriotas cubanos, uno de los episodios más tristes de nuestra historia, que a aquellos combatientes que lucharon 30 años, comenzando el 10 de octubre de 1868, no se les permite entrar en la ciudad.

“Por arreglar a su país venían luchando desde hace mucho tiempo los cubanos. Pero había una fuerza muy poderosa que nos impedía arreglar nuestro país.

“De un balazo en la barbilla, dirigido al cráneo, sobrevivió uno de los generales más gloriosos de nuestras guerras de independencia, Calixto García Íñiguez. Su madre, que no creía la noticia de que su hijo estuviera prisionero, al conocer toda la verdad, exclamó con orgullo: ¡ese sí es mi hijo!”

“Luchar por el futuro no significa dejar de hacer todos los días lo que deba hacerse por el presente, no hay que confundir jamás una idea con la otra”.

“Los revolucionarios siempre lucharon para el futuro. Máximo Gómez y Martí lucharon para el futuro. Cuando Martí murió allí en Dos Ríos, sabía que estaba muriendo por un futuro; su preocupación no era ver el fruto de todo aquello. Habría sido extraordinariamente útil su presencia más tiempo. Muere en la flor de la juventud, puede decirse; cuando más estaba produciendo su talento. Ellos estaban luchando por un futuro”.