“(…) en los propios Estados Unidos crece el movimiento por la paz, como en los propios Estados Unidos son cada vez más numerosas las manifestaciones populares en favor de la paz contra la política guerrerista de los imperialistas, contra la carrera armamentista, porque es un interés de toda la humanidad. Y es por eso que toda la humanidad, de distintas formas, de las formas que sean necesarias, ha de contribuir a la lucha por la paz”.
“¿Qué ocurriría en Estados Unidos con un desarme? ¿Quiénes se oponen? Las compañías. Esas compañías son los primeros intereses afectados, les interesa el negocio de guerra. Claro está que aun el propio sistema capitalista pudiera encontrar soluciones, si existiera realmente una voluntad de encontrarle soluciones por otras vías, y no por las vías de fabricar armamentos. Pero la vía de fabricar armamentos es, para todos los traficantes de armas, la más cómoda, y por eso se oponen a toda política de paz”.
"¡Que se nos deje trabajar en paz! Más que las armas, preferimos emplear los instrumentos de trabajo. No queremos matar y destruir, sino crear. A nuestro pueblo no lo dejan crear, y constantemente lo obligan a movilizarse, a ponerse en pie de guerra, a defenderse, a prepararse. Porque lo obligan, no porque nosotros deseemos esa política. Es una política impuesta por los agresores contra nuestro país. Y lo que quiere nuestro país es trabajar, lo que quiere es desarrollar sus recursos, desarrollar su pueblo, llevar adelante su trabajo pacífico".
"Nosotros no somos obstáculos a una solución de paz, a una verdadera solución de paz. Nosotros no somos un pueblo guerrero ni un pueblo belicista. Somos un pueblo pacífico, pero ser pacífico no quiere decir dejarse atropellar, ni mucho menos, porque cuando el atropello viene somos todo lo guerrero que necesitemos ser para defendernos. ¡Y los hechos lo han demostrado! Nosotros no seremos obstáculo nunca a una verdadera solución de paz."
"La humanidad seguirá su curso victorioso, la humanidad tiene motivos para estar optimista, para creer que las fuerzas progresistas vencerán sobre la reacción, para creer que las fuerzas de la paz se impondrán a las fuerzas retrógradas que quieren la guerra".
“Nosotros nunca invadiremos a nadie, nunca agrediremos a nadie, nunca emplearemos nuestras armas contra ningún pueblo; somos enemigos de la guerra. Pero eso no quiere decir que si nos hacen la guerra nos cruzamos de brazos, porque entonces no nos cruzamos de brazos. Y entonces, cuando se nos impone esa guerra, se nos obliga a defendernos, peleamos, ¡peleamos!”
" (...) en la época actual la carrera militar —que entre los revolucionarios tiene un sentido muy distinto del que tiene para los reaccionarios, que para aquellos que defienden una causa justa y revolucionaria tiene un sentido muy distinto que para aquellos que son educados y preparados para servir a los opresores y a los explotadores— la carrera militar se convierte cada vez más en una técnica compleja y difícil, se convierte cada vez más en una técnica, y no en una técnica estática, o más que en una técnica si se quiere decir en una ciencia, y no en una ciencia estática, sino en una ciencia dinámica, porque continuamente van cambiando las tácticas y continuamente van cambiando las armas, y continuamente hay que estarse adaptando a situaciones nuevas, a armamentos nuevos; y hay que conocer profundamente cuáles son las armas del enemigo, y las tácticas del enemigo, y la psicología del enemigo, adaptarse a esas tácticas, a esa psicología, a esas armas; porque siempre en la guerra, además del valor, la inteligencia juega un papel decisivo, el usar inteligentemente las armas, el conducir inteligentemente a los hombres es fundamental en toda guerra".
“Aquella década dio hombres extraordinarios, increíblemente meritorios, comenzando por Céspedes, continuando por Agramonte, Máximo Gómez, Calixto García, e infinidad de figuras que sería interminable enumerar. Y no se trata de medir ni mucho menos los méritos de cada cual —que fueron méritos extraordinarios— sino simplemente de explicar cómo se fue desarrollando aquel proceso y cómo en el momento en que aquella lucha de diez años iba a terminar surge aquella figura, surge el espíritu y la conciencia revolucionaria radicalizada, simbolizada en ese instante en la persona de Antonio Maceo, que frente al hecho consumado del Zanjón —aquel Pacto que más que un pacto fue realmente una rendición de las armas cubanas— expresa en la histórica Protesta de Baraguá su propósito de continuar la lucha, expresa el espíritu más sólido y más intransigente de nuestro pueblo declarando que no acepta el Pacto del Zanjón. Y efectivamente, continúa la guerra.
Y todos sabemos cómo sucedieron los acontecimientos. Cómo cuando el poder de España estaba virtualmente agotado, movido por ansias puramente imperialistas, el gobierno de Estados Unidos participa en la guerra, después de 30 años de lucha. Con la ayuda de los soldados mambises desembarcan, toman la ciudad de Santiago de Cuba, hunden la escuadra del almirante Cervera, que no era más que una colección propia de museo, más que escuadra, y que por puro y tradicional quijotismo la enviaron a que la hundieran a cañonazos, sirviendo prácticamente de tiro al blanco a los acorazados americanos, a la salida de Santiago de Cuba. Y entonces a Calixto García ni siquiera lo dejaron entrar en Santiago de Cuba. Ignoraron por completo al Gobierno Revolucionario en Armas, ignoraron por completo a los líderes de la revolución; discutieron con España sin la participación de Cuba; deciden la intervención militar de sus ejércitos en nuestro país. Se produce la primera intervención, y de hecho se apoderaron militar y políticamente de nuestro país.”
“Los hombres de armas saben hoy qué son las armas modernas, cuánto cuestan, qué complejas son. Cualquier sistema de armamento, de tierra o de aire o de artillería antiaérea, el armamento a reacción, los equipos todos constituidos por sistemas de radares y sistemas electrónicos de dirección de fuego; saben que virtualmente la guerra futura se libraría prácticamente con máquinas, sistemas costosísimos”.
" (...) Argelia libró una guerra nacional contra el coloniaje. Y esa fue una guerra de todos los argelinos. Ahora Argelia libra una guerra contra el Subdesarrollo, contra la pobreza y esa tiene que ser, lógicamente, una guerra de todos los argelinos. Es decir, nosotros admiramos la sabiduría contenida en la apelación a la unidad, a la solidaridad, y nos admira la apelación a las donaciones de tierra y la respuesta que esa apelación está encontrando en el pueblo argelino".
“La solidaridad entre los individuos es inseparable de la solidaridad entre los pueblos, de la misma manera que el egoísmo capitalista es inseparable del individualismo, es inseparable del nacionalismo, es inseparable de las ambiciones imperiales y de las guerras de agresión y de rapiña.”
“Muerto Ignacio Agramonte, prisionero después Calixto García, tolerada la sedición y amnistiada, ¿qué tenía de extraño los sucesos que ocurrieron después, cuando Vicente García siembra la semilla de la discordia y de la sedición en el campo cubano, promueve los hechos de Lagunas de Varona y determina la sustitución de Salvador Cisneros Betancourt de la Presidencia de la República? ¿Habrían ocurrido estos hechos si no hubiese muerto Ignacio Agramonte el 11 de mayo en Jimaguayú? La acción de Máximo Gómez se ve paralizada en Las Villas, como consecuencia de la paralización de los refuerzos orientales que, en marcha hacia aquella provincia, son detenidos y desorientados en Lagunas de Varona. Eso contribuyó al resultado de las operaciones militares en la provincia de Las Villas.
Con posterioridad a la muerte de Ignacio Agramonte se produce otro acontecimiento verdaderamente infortunado: la captura, herido casi de muerte por sus propias manos —ya que prefería la muerte a caer prisionero de los españoles—, de Calixto García Iñiguez, en San Antonio de Baja, jurisdicción de Manzanillo.”