"Creo que todo el mundo está de acuerdo que sobre el hambre no hay hombre libre, porque un hombre libre con hambre se vende, se desespera; sobre la ignorancia tampoco, porque para el hombre que no sabe leer ni escribir no hay democracia posible. Es una mentira, y los que digan que una democracia es posible con esas ideas, son unos falsos, unos hipócritas y mentirosos, que no dicen a los pueblos las verdades que hay que decir... porque nos hemos acostumbrado a comulgar con ciertos convencionalismos, con ciertas mentiras, con ciertas posturas."

“La Revolución que estamos haciendo no llegará al máximo de sus realizaciones, si parejamente no se produce en nuestras universidades el equipo de hombres que salve la tremenda laguna que se creó por ausencia de hombres técnicamente capacitados”.

“[...] el combatiente revolucionario nunca debe pensar en el número. El combatiente revolucionario debe combatir al enemigo aunque lo dupliquen o lo tripliquen, o sea treinta veces mayor [...]”.

“La Revolución ha traído al país y quiere seguir trayendo al país el mayor número de beneficios, no solo materiales, sino también morales, recordando aquello de que no solo de pan vive el hombre”.

“Hay que confiar en que la humanidad ha llegado a la etapa en que el hombre piensa. Hay que pensar en que se ha llegado a la etapa en que están siendo destruidos también los grandes monopolios de las opiniones públicas. Esos que se han adjudicado el privilegio de hacer creencias y de hacer opiniones en todo el mundo, esos también están viendo llegar el fin de su imperio como consecuencia de un hecho que es el despertar de la conciencia de los pueblos”.

“Cuba necesita mucho de los hombres de pensamiento, sobre todo de los hombres de pensamiento claro, no solo hombres que hayan acumulado conocimientos; hombres que pongan sus conocimientos del lado del bien, del lado de la justicia, del lado de la patria, porque vivimos en estos momentos en que el papel del pensamiento es excepcional, porque solo el pensamiento puede guiar a los pueblos en los instantes de grandes transformaciones y en los momentos en que se emprenden grandes empresas como esta que está llevando adelante nuestro pueblo”. 

“El futuro de nuestra patria tiene que ser necesariamente un futuro de hombres de ciencia, tiene que ser un futuro de hombres de pensamiento, porque precisamente es lo que más estamos sembrando;[…]”

“Ningún homenaje mejor a los fundadores de nuestra república; ningún homenaje mejor al Apóstol de nuestra independencia, José Martí; ningún homenaje mejor a todos los hombres que cayeron en aquellas luchas y a todos los cubanos que se sacrificaron en las luchas posteriores”.

"Después de este largo trecho que ha andado la república, nos imaginamos aquellos hombres que hace más de medio siglo concibieron para su patria grandes realizaciones, por las cuales ellos se decidieron a entregarlo todo. ¿Qué cruzaba por la mente de aquellos revolucionarios? ¡Cuántas esperanzas!  ¡Cuántos sueños de felicidad para su país!  Cuántas ilusiones, sin pensar quizás en lo lejos que estaban de realizarse todavía, porque la patria plenamente libre, la república absolutamente independiente y soberana, el pueblo dueño de sus propios destinos, fue un sueño de aquel día”.

“Las revoluciones no se hacen por capricho de los hombres, nadie podría decir que el capricho de un grupo de hombres pudiese conducir a un pueblo a una revolución; las revoluciones las hacen las necesidades, y los pueblos no tienen la culpa de las revoluciones; los pueblos las hacen obligados por las necesidades, aunque los que en ellas intervenimos lo hacemos gustosamente”.

“[...] Democracia es aquella en que la mayoría gobierna; democracia es aquella en que la mayoría cuenta; democracia es aquella en que los intereses de la mayoría se defienden; democracia es aquella que garantiza al hombre, no ya el derecho a pensar libremente, sino el derecho a saber pensar; el derecho a saber escribir lo que se piensa, el derecho a saber leer lo que se piensa, el derecho a saber leer lo que se piensa o piensen otros; el derecho al pan, el derecho al trabajo, el derecho a la cultura y el derecho a contar dentro de la sociedad [...]”.

“[...] Difícil sería hacerle conciencia revolucionaria a un gran terrateniente, difícil sería hacerles conciencia revolucionaria a un usurero, a un garrotero, a un explotador cualquiera del pueblo, pero no podrá ser jamás difícil hacerles conciencia revolucionaria a un obrero, a un campesino, a un hombre humilde del pueblo que no ha explotado jamás a nadie, sino que, por el contrario, ha sido siempre el explotado”.