“(…) el derecho a romper las cadenas es un derecho inmemorial de los hombres; el derecho a destruir la injusticia, el derecho a suprimir la explotación, es un derecho inmemorial de los hombres”.
“El hombre joven es, por temperamento, revolucionario; todo pueblo explotado, toda clase social explotada son, por naturaleza, revolucionarios. Pueblos explotados y clases sociales explotadas tenían que ser, necesariamente, revolucionarios. El germen de la revolución estaba en la realidad social y económica de América”.
"La mujer está realizando una tarea activa y la mujer, organizada, puede contribuir grandemente a hacer desaparecer los últimos vestigios de discriminación".
“Y gracias a los hombres que en condiciones muy adversas, a los hombres que en la era republicana libraron una lucha desigual contra la penetración yanki, hombres que arrancan desde Juan Gualberto Gómez y Sanguily, que se opusieron tenazmente a esa penetración, hasta los hombres que en las décadas del 20 y del 30 se inmolaron y cayeron luchando para que sobreviviera la nacionalidad cubana, el espíritu nacional cubano, para que el alma nacional no fuese absorbida por el extranjero poderoso; gracias a esos, a esa obra de generaciones, a esa tradición, nosotros hemos podido cosechar esta madurez y esta conciencia revolucionaria de nuestro pueblo”.
“[...] mientras la clase obrera permita que el poder esté en manos de los patronos que la explotan; que el poder esté en manos de los especuladores que la explotan; de los terratenientes que la explotan; de los monopolios que la explotan; de los intereses extranjeros o nacionales que la explotan; mientras las armas estén en manos de la camarilla al servicio de esos intereses y no en sus propias manos, la clase obrera estará condenada, en cualquier parte del mundo, a una existencia miserable, por muchas que sean las migajas que en la mesa del festín, los grandes intereses y los grandes privilegios, lancen sobre ella [...]”.
“[...] la clase obrera es la clase absolutamente mayoritaria, la clase obrera es la clase fecunda y creadora, la clase obrera es la que produce cuanta riqueza material existe en un país [...]”.
“La Revolución ha despertado el sentido moral del pueblo; la Revolución ha despertado la solidaridad humana en los hombres y mujeres de nuestro pueblo; la Revolución ha abolido el egoísmo y ha convertido la generosidad en la virtud principal de cada ciudadano; la Revolución ha recogido lo mejor de la nación; la Revolución ha barrido, la Revolución ha purificado, la Revolución ha adecentado, la Revolución ha redimido”.
“Los que saben que la humanidad marchará inexorablemente adelante; los que saben que el destino de la humanidad es irreversible e irrevocable; los que saben que la humanidad logrará liberarse totalmente de los grandes males que la han agobiado, que la humanidad logrará liberarse de toda la explotación a que se ha visto sometida durante siglos, a que se han visto sometidos continentes enteros durante centurias; los que saben que la humanidad, más tarde o más temprano, vencerá, su mayor deseo es que la humanidad logre alcanzar esas justas y grandes aspiraciones, sin los terribles e incalculables sufrimientos de una guerra, de una guerra atómica universal”.
“En estos tiempos que vivimos, los problemas de cualquier país afectan a toda la humanidad; por eso, toda la humanidad se ve en la necesidad de encontrar fórmulas que resuelvan sus problemas, es decir que resuelvan el mayor número de problemas posible, si no fuese posible resolver todos los problemas”.
“[…] Nosotros debemos establecer el principio de que todo hombre o mujer tiene derecho al trabajo, y que, al mismo tiempo, todo hombre y toda mujer tiene el deber de trabajar”.
“(…) el salario es el reparto que corresponde a cada cual de la producción nacional, que si no hay aumento en esa producción no puede haber aumento en el reparto”.
“La Revolución significa: la verdadera justicia, que permite a los hombres adquirir los conocimientos que sirvan para trabajar en beneficio de los demás”.