"Los pueblos se están inquietando cada vez más; la conciencia revolucionaria crece. Y como es imposible que los pueblos se resignen a vivir en las condiciones de miseria a que los tiene sometidos el imperialismo y se resignen a la congelación de esa situación, es lógico que los pueblos —más tarde o más temprano— se levanten contra esas condiciones, y entonces los imperialistas van a intervenir en cualquier nación de América Latina, donde los pueblos se cansen de la explotación".
"Allí donde están cerrados los caminos de los pueblos, donde la represión de los obreros y campesinos es feroz, donde es más fuerte el dominio de los monopolios yankis, lo primero y más importantes es comprender que no es justo ni es correcto entretener a los pueblos con la vana y acomodaticia ilusión de arrancar, por vías legales que no existen ni existirán, a las clases dominantes, atrincheradas en todas las posiciones del Estado, monopolizadoras de la instrucción, dueñas de todos los vehículos de divulgación y poseedoras de infinitos recursos financieros, un poder que los monopolios y las oligarquías defenderán a sangre y fuego con la fuerza de sus policías y de sus ejércitos".
“Y ante la realidad objetiva e históricamente inexorable de la revolución latinoamericana, ¿cuál es la actitud del imperialismo yanki? Disponerse a librar una guerra colonial con los pueblos de América Latina; crear el aparato de fuerza, los pretextos políticos y los instrumentos seudolegales suscritos con los representantes de las oligarquías reaccionarias para reprimir a sangre y fuego la lucha de los pueblos latinoamericanos”.
“Los pueblos piensan que lo único incompatible con el destino de América Latina es la miseria, la explotación feudal, el analfabetismo, los salarios de hambre, el desempleo, la política de represión contra las masas obreras, campesinas y estudiantiles, la discriminación de la mujer, del negro, del indio, del mestizo, la opresión de las oligarquías, el saqueo de sus riquezas por los monopolios yankis, la asfixia moral de sus intelectuales y artistas, la ruina de sus pequeños productores por la competencia extranjera, el subdesarrollo económico, los pueblos sin caminos, sin hospitales, sin viviendas, sin escuelas, sin industrias, el sometimiento al imperialismo, la renuncia a la soberanía nacional y la traición a la patria”.
"Los países socialistas los que luchan consecuentemente por el desarme y por la paz; son los países socialistas los que pueden convencer a la humanidad, los que cada día convencen más a la humanidad de que luchan sinceramente por el desarme y por la paz, mientras cada día se hace más evidente que los que resisten al desarme y a la paz son los explotadores, son los saqueadores, son los colonialistas y son los imperialistas".
"Los países imperialistas se resisten al desarme, porque necesitan las armas para chantajear, para oprimir, para intervenir y para saquear".
"Los imperialistas necesitan del peligro de guerra para mantener la opresión sobre sus propios obreros, para mantener la represión sobre sus propias clases trabajadoras; los imperialistas necesitan del peligro de guerra para armarse, para justificar su carrera armamentista".
“Cada cual debe luchar por la paz a su manera, cada cual debe luchar por la paz con lo que pueda y como pueda. Así, la América Latina, al enfrentarse cada vez más a los imperialistas, lucha por la paz. Mientras más pueblos luchando por su libertad, más posibilidades de paz en el mundo, más maniatados estarán los imperialistas, más débiles serán los imperialistas para desencadenar la guerra”.
“(…) en los propios Estados Unidos crece el movimiento por la paz, como en los propios Estados Unidos son cada vez más numerosas las manifestaciones populares en favor de la paz contra la política guerrerista de los imperialistas, contra la carrera armamentista, porque es un interés de toda la humanidad. Y es por eso que toda la humanidad, de distintas formas, de las formas que sean necesarias, ha de contribuir a la lucha por la paz”.
“América Latina es un continente convulsionado por la ola revolucionaria que se desata. Los imperialistas tratan de frenar esa ola, tratan de lograr el imposible de impedir el avance de esa ola revolucionaria; pero más que una ola revolucionaria, es un verdadero ras de mar revolucionario que barrerá con el imperialismo en nuestros pueblos de América Latina”.
"Y frente al odio de los imperialistas, a la rabia impotente de los imperialistas, a sus calumnias y a sus infamias, seguiremos adelante por este camino, seguiremos adelante con este pueblo magnífico que es nuestro pueblo, al cual la Revolución le ha permitido el florecer de sus mejores cualidades. Seguiremos adelante con nuestra juventud; seguiremos abriéndonos paso y seguiremos creando un mundo nuevo; seguiremos avanzando en este frente de la cultura y de la educación, que es el frente principal".
“¿Qué creyeron, que la bota de sus amos nos aplastaría? ¿Qué creyeron, que el “todopoderoso” imperio liquidaría la Revolución? ¿Qué creyeron, que nos ahogaríamos ante las dificultades, que sucumbiríamos ante el bloqueo, que nos acobardaríamos ante el peligro? Eso creyeron, ¡y se equivocaron! Eso creyeron, ¡y cada día será mayor la decepción, el desengaño! ¡Ni nos aplastarán, ni nos liquidarán, ni sucumbiremos, ni habrá miedo frente a las dificultades!”