"Desde el triunfo mismo de la Revolución, nunca nuestro país puso obstáculos a la emigración legal de los ciudadanos cubanos a Estados Unidos o a cualquier otro país. Cuando triunfa la Revolución, en Cuba, como en el resto del Caribe y de América Latina, que sufrían la pobreza y el subdesarrollo, muchas personas aspiraban a emigrar en busca de empleos más remunerados y de mejores condiciones de vida material que en sus propios países sometidos a siglos de explotación y saqueo nunca habrían podido encontrar. Hasta 1959 las visas que se otorgaban a los cubanos eran sumamente restringidas. Las puertas entonces, por razones obvias, se abrieron de par en par. Así se fueron creando importantes asentamientos de origen cubano en Estados Unidos".
"La Ley de Ajuste será, para los que aspiren a emigrar de una u otra forma, un importante e irrebatible argumento moral. En todas partes habrá personas que siempre se arriesgarán a perder la vida para emigrar ilegalmente, pero lo que nunca tendrá justificación es que se les estimule a hacerlo. Tal hecho constituye un crimen de lesa humanidad, un abominable desprecio por la vida humana".
“En todas partes habrá personas que siempre se arriesgarán a perder la vida para emigrar ilegalmente, pero lo que nunca tendrá justificación es que se les estimule a hacerlo. Tal hecho constituye un crimen de esa humanidad, un abominable desprecio por la vida humana”.
“Nosotros vivimos en función de nuestros ideales y de nuestros principios, de nuestra ética. Esa ha sido nuestra vida”.
“(…) el hábito de fumar o, al menos, quien lo haga debe fumar en su casa o en cualquier lugar conveniente donde esté solo y no allí donde están reunidos 30, 40 ó 50 personas”.
“Si bien es cierto que muchos reconocen a nuestro país grandes avances en salud, educación, deportes, cual si esos fueran los únicos objetivos, o los objetivos finales de nuestras luchas o de nuestras vidas, habría que decir: Nosotros buscamos algo mucho más noble, buscamos justicia para todos”.
“Que cada nueva generación esté más preparada para los grandes desafíos del futuro que esperan a nuestra Patria y a toda la humanidad, es el más profundo anhelo de todos los revolucionarios cubanos. Cada minuto de sus vidas han de tener presente la gran responsabilidad que la Patria y la Revolución pone en ustedes: de inmediato, estudiar con esmero y cumplir con honor el deber”.
“La salud y la longevidad de la vida y de una vida de calidad, porque tan importante es salvar una vida, evitar que alguien muera a los 30, 35 ó 40 y pueda vivir 70 u 80, como que transcurran con calidad de vida. Los problemas de la salud no se limitan a la vida o la muerte, sino a los millones y millones de casos de dolor que una persona puede padecer un día y otro, cuál sería su más pronto restablecimiento, cómo garantizar su perspectiva de vida con salud (…)”
“¿Resuelve acaso el que se le entregue una ayuda por la seguridad social? Bien sabemos que no es suficiente, pero a partir de la experiencia que se ha ido adquiriendo a lo largo de esta batalla de ideas y de las cosas que se han hecho, hoy nuestra Revolución conoce mucho más acerca de los problemas humanos y cómo contribuir a aliviarlos o a resolverlos”.
“(…) el desafío que las enfermedades hacen a la humanidad es un desafío serio, grave y creciente, y será creciente en la medida en que el descuido y la inconciencia sobre los problemas de salud pública sean mayores, de lo cual no puede culparse por entero, ni mucho menos, a los países más pobres de la Tierra, ya que aquellos que nos saquearon durante siglos han sido incapaces de dar el mínimo aporte para esa lucha, en vez de gastar el dinero en cantidades fabulosas, en guerras, especulaciones, lujos y otras cuestiones de las que no resultan esenciales en la vida”.
“Siempre he pensado que la educación es una de las más nobles y humanas tareas a las que alguien puede dedicar su vida. Sin ella no hay ciencia, ni arte, ni letras; no hay ni habría hoy producción ni economía, salud ni bienestar, calidad de vida, ni recreación, autoestima, ni reconocimiento social posible”.
“Como peligros internos, pienso fundamentalmente en riesgos de tipo social o moral que afecten a nuestra población y ocasionen daños a su seguridad, a su educación o a su salud. Bien es conocido cuánto hemos luchado contra el hábito de fumar y cuánto hemos reducido su consumo. Del mismo modo luchamos contra los excesos en el consumo de alcohol o contra el hecho doloroso de que sea consumido en estado de gestación, lo que puede provocar el nacimiento de niños con retraso mental u otras graves limitaciones físicas”.