Es decir que maestros, educadores, vamos a tener más que ningún país del mundo, y por eso iremos formando una generación que vivirá de una manera muy distinta. Aprenderá a vivir, y no tendrá que vivir cada hombre cuidándose de sus semejantes, sino que cada uno se apoyará en su semejante, todos se apoyarán en todos; tendrán una manera distinta de ver la vida, de ver al compañero, de verlo todo.Y por eso decía que los niños eran los que más estaban llamados a disfrutar de todo esto, las futuras generaciones.Y que por eso los muchachos comprendían, porque muchos de estos problemas ya los...
Todavía en los primeros tiempos de la Revolución existía en el seno de nuestra clase trabajadora la influencia de una serie de criterios políticos y sociales que no hacían sino reflejar el pensamiento político de los explotadores; todavía en aquellos primeros tiempos había muchos trabajadores que no habían adquirido plenamente una conciencia de clase; todavía en aquellos tiempos se manifestaban pugnas, divisiones, tendencias que en cierto sentido reflejaban todo el pasado, sobre todo el pasado más reciente de la vida de nuestro país. Y eso era un proceso inevitable.A los sitios donde ustedes...
Creemos que en nuestro país la educación ha marchado a un ritmo, en impulso, en entusiasmo, en calidad y en cantidad, como no ha ocurrido nunca en ningún otro país. Esta era una tarea no fácil, puesto que en la educación, como en todas las cosas, teníamos que partir de los recursos con que se contaba. Hay que decir que en educación había un número mayor de técnicos, un número mayor de profesionales que en otras actividades.
Es también impresionante el civismo, el espíritu revolucionario de los hombres del interior del país, de los obreros agrícolas, de los campesinos. Ustedes se encontrarán esas montañas repletas de milicias serranas, de soldados llenos de entereza, de entusiasmo, de valor, y quien lo quiera saber que se pare por uno de esos caminos y tire un tiro, que ya eso me ha pasado a mí, me ha pasado a mi, de probar un arma, disparar una ráfaga y producirse una descomunal movilización en cuestión de minutos, y hombres que de tres kilómetros dejaron lo que estaban haciendo y fueron a toda velocidad a su...
Esta fecha del 28 de septiembre se ha convertido ya en una fecha de todo el pueblo. A lo largo de la isla, en todas las provincias, sus capitales, en todas sus ciudades, hemos podido percibir el entusiasmo, la alegría y el fervor revolucionario con que el público acudía a los actos, los niños a las fiestas, con motivo de este VI aniversario de la creación de los Comités de Defensa de la Revolución. El pueblo responde así, con su reconocimiento, al trabajo de una de sus más poderosas organizaciones de masa.
La Revolución ha hecho un esfuerzo con estas compañeras para prepararlas, un esfuerzo constante, tenaz, intenso. Y es un crimen conspirar contra ese esfuerzo, es un crimen obstaculizar los frutos de ese esfuerzo. Porque ningún trabajo es más importante que este, ningún frente es más importante que este en que aspiramos a formar con el nivel más alto posible para que puedan alcanzar también, o servir a su patria en el grado más alto posible; ningún frente de trabajo, ninguna actividad es más importante que esta. Y por lo tanto es deber de todos los que se consideran revolucionarios no dejar...
Esos prejuicios naturalmente que todavía persisten en un grado considerable. Si las mujeres creen que su situación dentro de la sociedad es una situación óptima, si las mujeres creen que la función revolucionaria, su función revolucionaria dentro de la sociedad se ha cumplido, estarían cometiendo un error.
Podríamos afirmar que no solo tiene importancia para nuestro país y para nuestra Revolución, sino que está llamada a tener importancia también para otros países y para otras revoluciones. Porque lo que estamos haciendo aquí esta noche tiene mucho que ver con todo lo que nuestro pueblo se ha propuesto como objetivo, tiene mucho que ver con eso que tanto se repite y muchas veces se repite sin saber a ciencia cierta qué significa: la Revolución; tiene mucho que ver con eso que constituye una experiencia enteramente nueva en la historia de la humanidad.
Tenemos que revolucionar nuestros hábitos, tenemos que ser permanentemente revolucionarios y tenemos que ser revolucionarios dentro de la Revolución; tenemos que superarnos en todo constantemente. Y, si enumerábamos los éxitos alcanzados, otras veces hemos expuesto también, con acritud, las críticas, los errores, las dificultades.
Con verdadera satisfacción nos reunimos esta noche en un acto que tiene para todos nosotros una gran importancia.  Muchos pensarán que los vecinos de San Andrés tienen motivos para sentirse contentos en el día de hoy; pero no son solo los vecinos de San Andrés. Todos nosotros tenemos motivos para sentirnos esta noche tan contentos como cualquier vecino de San Andrés.San Andrés es una avanzada. San Andrés será, aproximadamente dentro de un año —en lo que a la situación social se refiere, sobre todo en la educación—, lo que aspiramos que sea una gran parte del país, y si fuera posible...
Y el camino que necesita andar una sociedad para ganarse el pan  —que no cae del cielo—, el esfuerzo que vale cada bien material que se produce, y la necesidad no solo de ser ahorrativos de los recursos humanos y materiales, sino la necesidad de elevar la productividad del trabajo para que, con el mismo mar de sudor de hoy, produzcamos océanos de bienes materiales y espirituales en el mañana, mediante la multiplicación por dos, por tres, por cuatro, por cinco, por diez, de la productividad del trabajo.
La economía socialista produce para el pueblo, produce para el consumo, produce para las necesidades. Cuando frente a cualquier empresa de producción socialista haya alguien que no tenga en cuenta eso, se le podrá llamar de cualquier forma menos socialista. Quien no se preocupe de los productos que elabora para la economía del país y para el pueblo, no es digno de dirigir ninguna unidad de producción socialista. Es una falta de consideración y de respeto al pueblo, y no se debe lanzar nunca un producto al mercado cuya calidad no pueda mantenerse en circunstancias digamos normales.