El inexorable curso de la historia contemporánea determinado por la gloriosa Revolución de Octubre, inspirada en las ideas geniales de Marx, Engels y Lenin, y la lucha abnegada y heroica de los pueblos, decidieron la desaparición del odioso sistema colonial, y con ello la inmensa mayoría de los pueblos de Africa pasaron a ser Estados independientes.
He asistido a todos los congresos de la ANAP y, como dijo el compañero Pepe Ramírez, en todos se han abordado cuestiones de mucho interés y de importancia histórica; pero, a nuestro juicio, por su preparación, por su importancia, este es sin dudas uno de los mejores. Del IV Congreso a este, se pueden enumerar muchos éxitos en muchos campos. Y esos éxitos han sido señalados aquí en todos los terrenos: en la educación, en la cultura, en la ideología, etcétera; pero sobre todo se pueden palpar los éxitos en el terreno productivo.
Por eso, lo importante no es lo que hagamos nosotros solamente para el bienestar de ustedes, para la felicidad y la alegría de ustedes, por lo cual luchamos, y lo hacemos muy gustosamente; más importante todavía es lo que hacemos por la preparación de ustedes, por la educación de ustedes, el esfuerzo que hacemos para que ustedes alcancen el mayor grado de instrucción, de cultura y de preparación técnica y científica. Lo más importante de todo es el esfuerzo que la Revolución realiza para convertir a cada uno de los pioneros en hombres y mujeres integrales el día de mañana. Y no habrá riqueza...
Y aquí se prueba una vez más la enorme importancia del nivel de conciencia política y revolucionaria de las masas. Y nunca se insistirá suficientemente en esto, porque todo cuanto se haga en ese sentido será poco. Hoy nuestro pueblo refleja en todo esa conciencia: la refleja en el soldado internacionalista, la refleja en el técnico y el profesional internacionalista, la refleja en la juventud, la refleja en el trabajo, en sus héroes del trabajo, en sus esfuerzos, en cualquier movilización que se haga.
A todos, a los dirigentes del Partido, a los cuadros revolucionarios, a los familiares de los gloriosos caídos del Moncada y de los que dieron su vida en esta larga lucha, nos hace felices ver la alegría y el entusiasmo con que ustedes saludan esta fecha (APLAUSOS).
Se celebró en aquella ciudad el XXIV Aniversario del 26 de Julio en un acto maravillosamente bien organizado y entusiasta. Hacíamos el recuento de los extraordinarios avances logrados en aquella provincia bajo la dirección de nuestro Partido, cuyo secretario en esa provincia, el compañero Raúl Curbelo, ha realizado un brillante y extraordinario trabajo (APLAUSOS).  
Por eso, siempre hemos tenido un extraordinario concepto y un gran cariño hacia la población de esta región de nuestro país. Y tenemos una gran confianza en ustedes.
¡Hace hoy un sol del diablo! Y posiblemente ustedes llevan ya algún rato aquí esperando el acto. Nosotros siempre procuramos ser puntuales. Incluso en esta ocasión nos hemos adelantado algunos minutos, después de visitar la fábrica. No pienso ser muy extenso.
Nuestra clase obrera ha sido capaz de crear esto, y ellos no tuvieron escuelas como estas, ellos no tuvieron una educación como esta, ellos no tuvieron una cultura como esta, ellos no tuvieron oportunidades como estas. ¿Qué no serán capaces de crear ustedes con el estudio, con la ciencia y con la técnica, y sobre todo con el patriotismo, con la conciencia revolucionaria e internacionalista, el día de mañana? Con cierta frecuencia hablamos de esperanzas y hablamos de futuro; pero un día como hoy podemos expresar qué entendemos nosotros por eso, y decir: ¡esperanza son ustedes, futuro son...
Hace aproximadamente un año nosotros estuvimos de visita en esta escuela, que ya tenía algunos alumnos, pero a la vez estaba en construcción. Como ustedes saben, cuando una escuela puede tardar dos años o tres años en edificarse, y ya se construyen algunos dormitorios y algunas instalaciones, empezamos a aprovecharlos, pero, desde luego, no se inaugura hasta que no se termina. Y en aquella ocasión, nosotros les ofrecimos a los constructores y a los profesores de la escuela que si terminaban la escuela para este curso, vendríamos a inaugurarla.
No nos creemos nosotros monopolizadores de la historia de nuestra patria. Otros escribieron mucha historia antes que nosotros; nosotros hemos escrito una modesta parte de esa historia, pero quizás la más grande, hermosa y prometedora historia está todavía por escribir: la historia que escribirán ustedes, los jóvenes.El Cienfuegos de hoy se puede comparar con orgullo con el Cienfuegos de ayer. Por dondequiera vemos construcciones, creaciones, obras, cosas nuevas, en el orden material. El Cienfuegos de ayer era entusiasta, revolucionario, valiente y heroico; pero el Cienfuegos de hoy —quién no...
Yemen es un país pequeño, con menos de 2 millones de habitantes, similar en muchos aspectos a nuestra propia patria, a nuestro propio proceso político y revolucionario. Ellos conquistaron su independencia frente al colonialismo, igual que nosotros, en una lucha heroica y sangrienta. Ellos, igual que nosotros, no conquistaron la independencia para permitir el establecimiento de un régimen burgués o neocolonialista. Ellos decidieron seguir también el camino del socialismo