Hemos tenido un día pletórico de actividades, de encuentros, de impresiones, de experiencias. Hemos tenido muchos encuentros emocionantes: en la mañana al llegar y en mis conversaciones con el Presidente en nuestros encuentros esta tarde, esta noche. Tal vez he perdido incluso la noción del tiempo, porque yo tengo una hora que es la hora cubana, son casi las 12 de la noche. Pero en sí, tal vez pocas veces en mi vida he tenido un día tan feliz, tan satisfecho, tan rico en experiencias. No voy a tratar de explicarlo ahora, trataré yo mismo de explicármelo después, pero es que pienso que hay...
Nosotros hemos tenido un privilegio mucho mayor, no solo el disfrute de la plena soberanía de nuestro país, sino el de una Revolución, la oportunidad de crear, de construir nuestro futuro, de moldear y formar nuestra propia vida. Y el hombre es una materia prima extraordinaria. Mal manejada puede producir consecuencias desastrosas; bien elaborada esa materia prima puede producir cosas milagrosas. De modo que si comparamos nuestros problemas y dificultades de hoy con los problemas y las dificultades de ayer, son infinitamente menores; pero hay dificultades. Y no hay que cerrar los ojos,...
Es para todos nosotros un gran placer y un gran honor celebrar junto a este grupo numeroso y selecto de pioneros el Día del Niño. Nos hemos emocionado viendo el espectáculo artístico y nos hemos sentido muy felices con ustedes en la tarde de hoy.
Hace dos semanas pensábamos que en este acto se hablarían diversos temas, y entre otros, el tema de los éxitos y de los méritos de esta provincia; de su enorme transformación que puede divisarse en todos los rincones de la provincia y de la ciudad; de su impetuosa marcha y su progreso, de sus nuevas edificaciones, de sus nuevas fábricas, de su espíritu trabajador, de sus éxitos en la producción. El gran mérito que significa el hecho de haber producido 764 000 toneladas de azúcar en esta zafra; 150 000 toneladas más que el año anterior, contribuyendo a que nuestro país alcanzara en esta...
La verdadera medida de un pueblo revolucionario y la intachable conducta de un país que no puede ser sobornado, comprado ni intimidado la da el odio de los imperialistas.   
¡Cuánto nos estimula a seguir luchando, a seguir combatiendo, a seguir practicando la solidaridad, a seguir practicando el internacionalismo! Porque todo lo que se haga por los demás, todo lo que se haga por otros pueblos, todo lo que se haga por la humanidad, es lo que puede dar sentido a la vida de un revolucionario. Es lo único que nos permite poder sentirnos miembros de la familia humana.
Aspiramos a un nuevo orden mundial, basado en la justicia, la equidad y la paz, que sustituya al sistema injusto y desigual que hoy prevalece, en el que, según se proclamó en la Declaración de La Habana, "la riqueza sigue concentrada en las manos de unas cuantas potencias cuyas economías, fundadas en el despilfarro, son mantenidas gracias a la explotación de los trabajadores y a la transferencia y el saqueo de los recursos naturales y otros recursos de los pueblos de Africa, América Latina, Asia y demás regiones del mundo".
Cuando el 4 de abril de 1978 visitamos esta obra en construcción traíamos una idea. Sabiendo que estaban en Cuba prácticamente todos los equipos y todos los materiales para construir este combinado, nos preguntábamos por qué no adelantar la terminación de esa fábrica. Muchas veces las obras se nos detienen porque no están los suministros, o no están los equipos. Y aquí estábamos frente a un caso a la inversa: estaban todos los equipos, y muchos de ellos conservados de forma deficiente, expuestos a la lluvia y al deterioro.  
No tenemos la menor duda de que, en la medida en que progresemos por esa vía, las fuerzas económicas de aquellos países desarrollados que hoy nos ven solo como un objetivo de explotación, como escenario transnacional para la búsqueda de altos beneficios, se verán obligados a tomarnos en cuenta como factores de colaboración internacional.
Deseo, en primer término, expresar nuestro más profundo reconocimiento a las numerosas delegaciones que, procedentes de todos los continentes, nos han honrado y nos han acompañado en este Congreso. Y a la vez felicitarlas calurosamente a ellas, y a todas ustedes, por el Día Internacional de la Mujer. Creo que no hay forma más digna de conmemorar esta fecha, que con la culminación de este gran Congreso. El Congreso ha sido un brillante recuento de lo que ha significado, significa y significará la mujer cubana en la Revolución.
Somos optimistas, ¡muy optimistas!, sobre el porvenir de Angola, porque sabemos cuánto han hecho en los pocos años de independencia, cuánto han avanzado en todos los terrenos, a pesar de las agresiones imperialistas y racistas, a pesar de las provocaciones, de la hostilidad, de las bandas contrarrevolucionarias. Porque el imperialismo creía que organizando bandas y hostilizando a Angola, iba a hacer fracasar la revolución. Pero es que el imperialismo, por muchas experiencias que debiera tener, por muchas lecciones que ha recibido, no sabe lo que es una revolución.
Es decir, nuestra Revolución... no es bueno hacer comparaciones con alguien, no es agradable nunca, pero ciertamente la fuerza de masas, la fuerza moral, la fuerza política, la fuerza ideológica que tiene la Revolución es tremenda, y cuando se le pone a prueba vean los resultados, la marcha del 19 de abril, vean esta concentración de hoy; pero no solo por el número, sino fundamentalmente la calidad y el espíritu del pueblo.