Escuchaba a los deportistas tras cada triunfo, o después de su presentación en los aún recientes Juegos Olímpicos de Tokio, hablar de su pueblo. Tronó el ¡Patria o Muerte, Venceremos! de Julio César La Cruz en el ring de boxeo, su «Te amo, Cuba»; a Mijaín López con su «Me debo a mi bandera»; a Luis Orta decirle al Primer Secretario del Partido y Presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel: «Lo que se hace con el corazón siempre sale bien, son las enseñanzas de nuestro Comandante en Jefe, de Raúl y de usted».
 

Quarant’anni fa, in 30 minuti trascendentali per la storia dell’umanità, il Comandante in Capo polverizzò la macabra intenzione imperiale d’isolare e dividere il  Movimento dei Paesi Non Allineati, seminando l’idea di opporre questo blocco alle nazioni di idee socialiste.