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Legado del Che Guevara continúa vivo en Egipto
Paradigma de multitudes a nivel mundial, el comandante guerrillero Ernesto Che Guevara reanimó las esperanzas de cambio de los egipcios de hoy con una intensidad similar a cuando sirvió de inspiración para causas patrióticas, 40 años atrás
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PL
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Paradigma de multitudes a nivel mundial, el comandante guerrillero Ernesto Che Guevara reanimó las esperanzas de cambio de los egipcios de hoy con una intensidad similar a cuando sirvió de inspiración para causas patrióticas, 40 años atrás.
La visita amistosa realizada por su hija Aleida del 16 al 25 de noviembre fue termómetro útil para medir cuánto del legado del Che asumen la juventud que ahora lo redescubre y los ex luchadores nacionalistas que fueron sus contemporáneos o le conocieron.
Ahmed Hamroush, presidente de la Organización de Solidaridad con los Pueblos Afro-Asiáticos (OSPAA) y del Comité Egipcio de Solidaridad, es uno de los tres egipcios aún vivos que atendieron directamente al Che durante sus dos visitas a este país.
Como funcionario de alto rango del gobierno de Cuba, Guevara estuvo en Egipto en 1959, el mismo año del triunfo revolucionario en la isla caribeña, y luego en 1965, en ambas ocasiones para dialogar con el entonces presidente Gamal Abdel Nasser.
A los 15 días de estancia del Che en 1959, le siguió una visita a Egipto del ahora presidente cubano, Raúl Castro, en 1960, y tres meses después Nasser se reunió con Fidel Castro en Nueva York, contactos todos que aún están frescos en la mente de quienes peinan canas.
En particular, Hamroush compartió personalmente con el guerrillero argentino-cubano en 1965 y aseguró que su estancia aquí todavía entraña preciados recuerdos para los que admiraron y admiran- su lucha y sacrificios por el bienestar de los pueblos.
Para Fathy Youssef, vicepresidente de la Asociación de Amistad Egipto-América Latina, el revolucionario nacido en Rosario, Argentina, fue un observador de la situación del Tercer Mundo preocupado por la solidaridad y la defensa de los derechos de los desposeídos.
El espíritu de la lucha por la libertad del Che sigue prendiendo en la memoria de todo el mundo, afirmó ante miembros de una generación de egipcios que se autodefine privilegiada por haberle escuchado, leído y tomado como bandera para el combate social.
A quienes en los años 60 del pasado siglo estaban imbuidos del proceso transformador de Nasser, como el catedrático y miembro de la asociación Hamid Abu Ahmed, el Che fue faro, figura inspiradora y el mayor luchador del mundo en aquellos momentos .
Abu Ahmed rememoró el sentimiento que el ejemplo del Che impregnó en poetas de todo el mundo árabe que fueron reiterativos en mencionarlo como paradigma esperanzador frente al conflicto con Israel, aún sin solución para la región.
Tener a la hija del Che aquí nos alegra muchísimo, nos da la sensación de que todavía sigue viva una añoranza, la ilusión de que podemos soñar un mundo nuevo, podemos soñar un mundo que puede cambiar, dijo el profesor universitario de literatura española.
Pero si para veteranos revolucionarios la visita de Aleida Guevara fue una suerte de reencuentro y reconfirmación, para la juventud fue la prueba de que al hombre de la boina con la estrella lo necesitamos mucho en el Medio Oriente .
Así lo describió una estudiante de español en la Facultad de Letras de la Universidad de El Cairo tras asistir a una charla en la que conocer el lado humano, familiar e íntimo del Che ayudó a agrandar su estatura de combatiente, intelectual y dirigente político.
El Che es inspiración para muchos jóvenes de hoy. Su figura es símbolo de lucha, perseverancia y solidaridad humana, expresó una profesora al hablar en una charla sobre el extinto revolucionario.
Durante el período de la guerra de Egipto contra la ocupación de Israel, desde 1967 hasta 1973, Guevara fue símbolo para que los jóvenes fueran a las revoluciones y defendieran la soberanía, acotó por su lado un catedrático de historia del mismo centro de estudios.
Otro académico valoró indispensable el espíritu romántico para poder liberarnos y salir de la situación actual de estancamiento en el mundo y, con cuidadoso respeto, homologó aspectos de la vida de Guevara con la del antológico personaje Don Quijote de la Mancha.
Sin embargo, ante un auditorio juvenil que apenas rebasaba los 20 años, la principal necesidad fue conseguir acercar y conocer lo más posible al hombre cuyo rostro aparece en camisetas, afiches, relojes y banderas de manifestaciones en cualquier lugar del mundo.
Ni la cercanía sentimental ni la consanguinidad impidieron a Aleida Guevara ofrecer con objetividad pormenores de la vida de su padre.
En ese sentido, recordó la infancia de su progenitor, su padecimiento de asma, la osadía de pretender elaborar a los 17 años un diccionario filosófico, su viaje por naciones de América Latina y sus repetidas lecturas de El Capital, de Carlos Marx.
Mi papá se dio cuenta de que no somos dueños absolutos de la verdad nunca, que hay que tener capacidad para aprender algo nuevo siempre, dijo al exponer virtudes humanas y revolucionarias del Che.
Otros rasgos distintivos de su personalidad fueron el valor para enfrentar la vida sin temor a las limitaciones físicas, tenaz persistencia para vencer las dificultades, amor extraordinario por los libros y respeto a todas las culturas .
Conciencia de la necesidad de unidad para lograr las revoluciones, honestidad, solidaridad y capacidad de sacrificio, no sólo para las jornadas heroicas, sino para toda la vida y en todo momento, también definieron la vida y la obra del comandante guerrillero.
Recordó como característica sobresaliente en el Che su prédica con el ejemplo. Es más fácil hacerme seguir, que tener que empujar, solía decir su padre.
Al reiterar los consejos de que interpreten y no imiten, la mejor manera de conocerlo es leer lo que escribió y cada cual que tome de sus virtudes lo que más cercano y útil le sea, el Che quedó más enraizado en los egipcios y, sin dudas, eternamente vivo.
La visita amistosa realizada por su hija Aleida del 16 al 25 de noviembre fue termómetro útil para medir cuánto del legado del Che asumen la juventud que ahora lo redescubre y los ex luchadores nacionalistas que fueron sus contemporáneos o le conocieron.
Ahmed Hamroush, presidente de la Organización de Solidaridad con los Pueblos Afro-Asiáticos (OSPAA) y del Comité Egipcio de Solidaridad, es uno de los tres egipcios aún vivos que atendieron directamente al Che durante sus dos visitas a este país.
Como funcionario de alto rango del gobierno de Cuba, Guevara estuvo en Egipto en 1959, el mismo año del triunfo revolucionario en la isla caribeña, y luego en 1965, en ambas ocasiones para dialogar con el entonces presidente Gamal Abdel Nasser.
A los 15 días de estancia del Che en 1959, le siguió una visita a Egipto del ahora presidente cubano, Raúl Castro, en 1960, y tres meses después Nasser se reunió con Fidel Castro en Nueva York, contactos todos que aún están frescos en la mente de quienes peinan canas.
En particular, Hamroush compartió personalmente con el guerrillero argentino-cubano en 1965 y aseguró que su estancia aquí todavía entraña preciados recuerdos para los que admiraron y admiran- su lucha y sacrificios por el bienestar de los pueblos.
Para Fathy Youssef, vicepresidente de la Asociación de Amistad Egipto-América Latina, el revolucionario nacido en Rosario, Argentina, fue un observador de la situación del Tercer Mundo preocupado por la solidaridad y la defensa de los derechos de los desposeídos.
El espíritu de la lucha por la libertad del Che sigue prendiendo en la memoria de todo el mundo, afirmó ante miembros de una generación de egipcios que se autodefine privilegiada por haberle escuchado, leído y tomado como bandera para el combate social.
A quienes en los años 60 del pasado siglo estaban imbuidos del proceso transformador de Nasser, como el catedrático y miembro de la asociación Hamid Abu Ahmed, el Che fue faro, figura inspiradora y el mayor luchador del mundo en aquellos momentos .
Abu Ahmed rememoró el sentimiento que el ejemplo del Che impregnó en poetas de todo el mundo árabe que fueron reiterativos en mencionarlo como paradigma esperanzador frente al conflicto con Israel, aún sin solución para la región.
Tener a la hija del Che aquí nos alegra muchísimo, nos da la sensación de que todavía sigue viva una añoranza, la ilusión de que podemos soñar un mundo nuevo, podemos soñar un mundo que puede cambiar, dijo el profesor universitario de literatura española.
Pero si para veteranos revolucionarios la visita de Aleida Guevara fue una suerte de reencuentro y reconfirmación, para la juventud fue la prueba de que al hombre de la boina con la estrella lo necesitamos mucho en el Medio Oriente .
Así lo describió una estudiante de español en la Facultad de Letras de la Universidad de El Cairo tras asistir a una charla en la que conocer el lado humano, familiar e íntimo del Che ayudó a agrandar su estatura de combatiente, intelectual y dirigente político.
El Che es inspiración para muchos jóvenes de hoy. Su figura es símbolo de lucha, perseverancia y solidaridad humana, expresó una profesora al hablar en una charla sobre el extinto revolucionario.
Durante el período de la guerra de Egipto contra la ocupación de Israel, desde 1967 hasta 1973, Guevara fue símbolo para que los jóvenes fueran a las revoluciones y defendieran la soberanía, acotó por su lado un catedrático de historia del mismo centro de estudios.
Otro académico valoró indispensable el espíritu romántico para poder liberarnos y salir de la situación actual de estancamiento en el mundo y, con cuidadoso respeto, homologó aspectos de la vida de Guevara con la del antológico personaje Don Quijote de la Mancha.
Sin embargo, ante un auditorio juvenil que apenas rebasaba los 20 años, la principal necesidad fue conseguir acercar y conocer lo más posible al hombre cuyo rostro aparece en camisetas, afiches, relojes y banderas de manifestaciones en cualquier lugar del mundo.
Ni la cercanía sentimental ni la consanguinidad impidieron a Aleida Guevara ofrecer con objetividad pormenores de la vida de su padre.
En ese sentido, recordó la infancia de su progenitor, su padecimiento de asma, la osadía de pretender elaborar a los 17 años un diccionario filosófico, su viaje por naciones de América Latina y sus repetidas lecturas de El Capital, de Carlos Marx.
Mi papá se dio cuenta de que no somos dueños absolutos de la verdad nunca, que hay que tener capacidad para aprender algo nuevo siempre, dijo al exponer virtudes humanas y revolucionarias del Che.
Otros rasgos distintivos de su personalidad fueron el valor para enfrentar la vida sin temor a las limitaciones físicas, tenaz persistencia para vencer las dificultades, amor extraordinario por los libros y respeto a todas las culturas .
Conciencia de la necesidad de unidad para lograr las revoluciones, honestidad, solidaridad y capacidad de sacrificio, no sólo para las jornadas heroicas, sino para toda la vida y en todo momento, también definieron la vida y la obra del comandante guerrillero.
Recordó como característica sobresaliente en el Che su prédica con el ejemplo. Es más fácil hacerme seguir, que tener que empujar, solía decir su padre.
Al reiterar los consejos de que interpreten y no imiten, la mejor manera de conocerlo es leer lo que escribió y cada cual que tome de sus virtudes lo que más cercano y útil le sea, el Che quedó más enraizado en los egipcios y, sin dudas, eternamente vivo.
