Carta y Mensaje

Carta a Rafael Alberti de Nicolás Guillén

Rafaeles y Mariateresas:

Como verán por este papel horrendamente rayado, estoy en plena provincia... y aprovecho esta escampadita camagüeyana para dar fe de vida. Como era previsible, me agarró el turbión nacional-por-la-forma-socialista-por-el-contenido, y no he parado un instante. Ahora soy «responsable» de propaganda en la campaña de talleres para Hoy, cargo que también tuve hace quince años, cuando se hizo otra campaña para obtener otros talleres, que se llevó la otra dictadura... Item más: un programa de paseos por el interior, vulgo «actos», con charlas, y conferencias y recitales.

Vine a ver a mi viejita. Ochenta y cinco años. Pero está fuerte y más lo estaría, de no haber sido lo que sufrió todo el año pasado, cuando la policía decidió que mi sobrino (nieto de mamá) tenía unas espaldas sólidas, donde colocarle con espantosa regularidad una buena ración de vergajazos. Estuvo preso ya punto de pagar con la vida el sobrinazgo. Ahora me ha dicho que la gente que lo maltrató salvajemente fue fusilada, no por lo de él, claro, sino porque tenían cuentas mucho más sólidas en otros bancos...

Aquí estamos en un clima de verdadera revolución y la consigna es protegerla y hacerla avanzar. Visto de cerca, Fidel Castro mejora, si ello es posible, la excelente impresión que da visto de lejos. Me parece un hombre valiente, audaz, temerario, dispuesto a llevar lejos lo que se ha conquistado y que no le tiene miedo a que le llamen «rojillo» o rojo de una vez, cosa que por supuesto no es. Curioso: yo pensaba encontrar la calle en plena ebullición, llena de tanques, patrullas, órdenes, cascos, machetes y hasta cañones... Pues bien, no: hay una tranquilidad, o mejor dicho, una normalidad perfectamente civil. Claro que en las calles ponen su nota simpática los barbudos, como el pueblo llama a los soldados rebeldes. Esto porque un «sejour» de dos años en la Sierra les hizo crecer el pelo de la cara y de la cabeza, lo cual les da un aspecto tan anacrónico como romántico. Parecen contemporáneos de Espronceda. A esto deben añadir ustedes que su comportamiento es impecable: amables, finos, correctos, sonrientes, son el polo opuesto del bárbaro ejército de Batista. Por lo demás, los fusilamientos siguen su curso y el pueblo los alaba y agradece, tantos fueron los crímenes —cada día aparecen nuevos— y atropellos que cometió aquella gente.

En medio de todo esto ¿tendré que decirles que echo de menos Buenos Aires? Me faltan ustedes, nuestros encuentros, aquella generosa hermandad de que me rodearon, el piso encantador y acogedor de Pueyrredón; me falta Lea, su luminosa compañía. Ay, todos estos recuerdos son tan melancólicos...

El «confrere»1 sigue en Caracas, pero me temo que salte a la Habana. Ya vi una foto saludando muy serio a Fidel, en Caracas, y unas declaraciones en la que pone «su poesía» al servicio de la libertad de Cuba y en las que dice además que cuando se escriba «su» biografía; pedirá que pongan en ella que «su » mayor placer; el honor más grande de «su» vida {y de bajada...) fue el haber dado «su» mano a Castro.

Quisiera saber cuándo piensan ustedes viajar a Venezuela y empatar el viaje con la Habana. Esto es un dato que me hace falta.¡Qué lindo sería un poema de Rafael sobre la revolución cubana y un autógrafo; y unas declaraciones o artículo y otro autógrafo de María Teresa!

Yo estaré en la Habana, a más tardar, dentro de dos o tres días, sobre el seis, pienso. Pongan unas líneas! Yo creo que desde ahora podemos quedar en contacto lo más frecuente posible, y me será fácil enviarles algunos materiales que seguramente serán de útil conocimiento.

Chirrín, como decimos acá para cerrar sin llave. Chao ¡Abur! Muchos recuerdos a los amigos —¡los Koremblitt!— Gonzalo y su encantadora mujer, Aitana con su título de Bachiller. Lea a quien quiero mucho ver, Frida, que no me dejaba comer ya todos los demás a quienes no dejo de querer. (Berceo)

Toujours,

Nicolás Guillén

 

1 Referencia jocosa a Pablo Neruda, amigo de ambos.

01/02/1959