EL ojo vigilante de la Revolución es el pueblo. Su instrumento más idóneo, el Ejército Rebelde. Por esto urge tecnificarlo, hacerlo más científico. Tan dinámico como era en la Sierra y tan audaz y combativo cómo se mostró en la campaña invasora. Ya el comandante Ernesto Guevara, en una conferencia que no ha sido suficientemente divulgada, explicó cómo se organizó este Ejército (sus tareas) en el cual sirvió de aglutinante la reforma agraria, es decir, la lucha por la tierra y, con ella, la lucha por una vida mejor—más humana—para el campesino cubano olvidado y relegado durante largos años de...
La descomunal hazaña de Fidel Castro y sus barbudos suscita de nuevo la vieja polémica sobre los protagonistas de la historia. ¿Es esta hija de aquellos o constituye un proceso autónomo que no depende de los grandes conductores de hombres? ¿Son los acontecimientos los que colocan a la cabeza los individuos idóneos o son estos los que precipitan e informan los acontecimientos? Por supuesto que sin las condiciones objetivas necesarias, el factor subjetivo no podría actuar en tal o cual dirección. Pero la historia, si es que admitimos la existencia de tal cosa, tampoco puede reducirse a una...
El 27 de febrero de 1959, al llegar Fidel al Palacio Presidencial, conversa con el senador chileno Salvador Allende, quien desde hace varios días se encuentra en La Habana.
La comparecencia del doctor Fidel Castro en el programa televisado Conferencia de Prensa1 que ofrece el Canal 12, se destacó principalmente por el juicio ponderado y sereno, casi, diríamos, objetivo, que le mereció la inconformidad de algunos elementos del pueblo frente a su reciente pronunciamiento en torno a la discriminación racial en nuestro país.
Escuchábamos la otra noche a Fidel Castro por televisión. Había allí amigos de distintos matices: revolucionarios, conservadores, intermedios... Los había entusiastas sin flaqueza y aprensivos sin tregua. Se interrogaba al líder de la Revolución sobre todo lo divino y lo humano. La implacable curiosidad periodística, en rigor no hacía falta. Fidel todo lo dice. Cada pregunta le da pie no para una, sino para diez respuestas. Nada se calla; nada disimula; de nada se abstiene. Lo quiere explicar todo, y de todo está enterado.
Se dice en estos días: El escritor cubano hizo poco o nada por la Revolución. Esto es cierto, y mal que nos pese tenemos que aceptarlo. A tono con nuestra falta de cooperación se nos oponen terribles reparos y se nos niega la sal y el agua. Dicen: ¿Cómo podrían ahora establecer demandas si en el momento de la lucha se mostraron remisos? ¿Cuáles son vuestros títulos revolucionarios? Para justificar sus anatemas se apoyan en hechos incontrovertibles: las revoluciones tienen lugar en el campo ideológico antes que en el campo de batalla; el escritor mediante proclamas y manifiestos participa de...
No quiero empezar esta breve exposición sin destacar la significación que para los escritores cubanos tiene el hecho de que esta noche se reúnan en esta mesa redonda para discutir sus anhelos como clase, anhelos que en el pasado se han malogrado por una serle de causas que más adelante explicaré brevemente. No es una exageración decir que el escritor cubano ha sido el ciudadano menos considerado por la sociedad y el estado en los años que van desde la fundación de la República. Ser escritor nada ha significado en Cuba. En otros países ya el hecho de escribir –poemas, novelas, críticas de...
Durante su estancia en Nueva York en abril de 1959, Fidel recibe una invitación del presidente argentino Arturo Frondizi para participar en Buenos Aires, en la Conferencia de los 21, iniciativa del mandatario brasileño Juscelino Kubistchek, donde se abordarán los problemas económicos de la región.
La posición, que es a la vez la tragedia del escritor en Cuba, puede resumirse en muy pocas palabras: el escritor no es un profesional; no tiene una manera de vivir de su trabajo o como diría un publicitario, no ha creado su mercado. Este mecanismo, cuyo resultado es la posición nefasta de nuestros escritores, comienza en la redacción de los periódicos y revistas donde la obra literaria, por muy sencilla que sea, peca de poco periodística y de intelectual. Es evidente, dicen los redactores, que este artículo, o este poema, no tienen lectores, es decir, consumidores, puede funcionar si acaso...
El hecho de ser escritores de un pueblo en Revolución nos obligaba a otro quehacer que el de escribir libros, nos obligaba a responder físicamente en la odisea de la Revolución Cubana (nosotros que somos los más impulsivos, los más avanzados, los más rebeldes) con la misma fuerza, seguridad y entrega con que acometemos una página en blanco. Ahora poseeríamos las riendas que venimos a reclamar y las poseeríamos con un merecimiento inmediato, y conoceríamos a fondo nuestra labor a realizar en el desenvolvimiento de la cultura del pueblo, no ignoramos nuestro trabajo a realizar de "hombres...
Para los asiáticos, hablar de América (la nuestra, la irredenta) es hablar de un continente impreciso, tan desconocido para ellos como lo es para nosotros esa inmensa parte del mundo cuyas ansias libertarias encontraron el vehículo de expresión apropiado en el pacto de Bandung.
La Oficina del Historiador de la Ciudad se honra una vez más, en reproducir en este Cuaderno de Historia Habanera vibrantes y elocuentísimas palabras del Primer Ministro del Gobierno Revolucionario Comandante Fidel Castro Ruz, en este caso un discurso para el cual, aún más que para otro ninguno, cabe en toda su plenitud el calificativo de excepcional: es la candente denuncia en que el Jefe de la Revolución Cubana dijo al mundo entero desde la más alta tribuna internacional –la de la Organización de las Naciones Unidas—toda la magnífica y palpitante verdad de Cuba Revolucionaria, a la vez que...