Biblioteca
El 11 de mayo de 1959, la Universidad de La Habana reinicia sus actividades docentes, suspendidas durante dos años y cuatro meses como firme demostración de repulsa a los atropellos del régimen de Fulgencio Batista.
Alrededor de las once y media de la mañana, Fidel llega al recinto a pie, acompañado de una pequeña escolta. De inmediato se aglomeran en torno suyo centenares de jóvenes ansiosos de saludarlo.
Fidel recuerda sus días de estudiante en el alto centro de estudios y aborda otros asuntos de interés.
Aspiro a poder seguir recopilando algunos otros de sus sueños y hasta, por qué no, de algunas pesadillas como aquellas de Batista. Me gustaría preguntarle, por ejemplo, si alguna vez ha soñado que lo bloquean, que lo circundan para destruirlo, y cómo se desarrolla ese maldito sueño. Por lo tanto, yo no puedo menos que desearle hoy que tenga los sueños más felices, que acaso sueñe con rostros de muchedumbres, con pueblos enteros, los mismos que a su vez sueñan con Fidel.
"La heroica solidaridad de Cuba con los pueblos hermanos de África no ha sido suficientemente conocida. Esa gloriosa página de nuestra historia revolucionaria merece serio, aunque solo sea como estímulo a los cientos de miles de mujeres y hombres, combatientes internacionalistas que la escribieron, para ejemplo de las presentes y futuras generaciones"
Próximo a cumplirse el primer aniversario del hermoso esfuerzo de un puñado de jóvenes que, sin más armas apenas que su dignidad y sus ideales, se lanzaron a un combate a muerte contra la tiranía, un grupo de intelectuales cubanos, unidos por comunes simpatías y admiración, nos propusimos publicar íntegro el discurso pronunciado por el doctor Fidel Castro ante el tribunal de urgencia de Santiago de Cuba, el 16 de octubre de 1953. Ello ha sido posible gracias a la versión taquigráfica completa que generosamente nos facilitó uno de los periodistas que asistió a aquella memorable sesión. Fue...
Celebran en Nueva York el más concurrido mitin de oposición al régimen de Batista. Interrogó la policía neoyorkina a Fidel Castro al investigar una de sus reuniones. Se proponen recabar el apoyo de los emigrantes de Tampa, Cayo Hueso y Miami
Un día llegaba uno con una gallina, y cargó uno la gallina, y entonces al otro día le tocó a Crespo, al otro día a Fajardo, y les puedo decir que nos fuimos turnando la gallina, ¿no? Y todo el mundo: «¿Bueno, ¿cuándo me toca a mí?». Primero por comerla y después pues el problema de cargar la gallina.
(...)
Bueno, todo el mundo estaba esperando ya que llegara la noche para encender candela, y dice Fidel: «No, no se va a encender candela».
La gallina, y no comernos la gallina, y Camilo venía, era de la vanguardia, y a cada rato me decía:
La ciudad se volcó en las calles. Las mujeres dejaron sus casas y las que no tenían con quien dejar a sus hijos cargaron con ellos para que vieran al héroe, para que cuando fuesen mayores pudieran decir orgullosos que ellos también habían estado allí: en la manifestación más grandiosa de entusiasmo popular que recuerda la historia de Cuba.
Temprano en la mañana existe un inusual movimiento en el aeropuerto de Columbia —Ciudad Libertad. El motivo: una embajada revolucionaria encabezada por el Comandante en Jefe Fidel Castro parte rumbo a Venezuela.
La más gigantesca concentración popular que se recuerda en la historia de Cuba, se vió el miércoles de la semana anterior frente a la terraza norte del Palacio de la Presidencia y sus alrededores, para respaldar al Gobierno Revolucionario en su firme decisión de aplicar justicia a los asesinos y torturadores de la tiranía batistiana.
La presencia de Eduardo Chibás.- Abel Santamaría y los Primeros Mártires.- Una sola colaboración santiaguera: Renato Guitard.- La granja de Ernesto Tizol. Dos mujeres: Melba y Haydée.- El abogado dejó sus espejuelos.- Un vaso de leche antes del combate.- Primer grito de Libertad o Muerte.- El toque del bocú, la tumbadora y el bongó.- Un choque produjo la alarma.- Barbería en lugar de arsenal.- El doctor Mario Muñoz los viste de enfermos.- Esas no son ni enfermeras ni madres
Rota la oprobiosa muralla que " había levantado la tiranía para contener la libre expresión del movimiento obrero, el triunfo del ejército rebelde ha devuelto a los trabajadores el derecho a plantear sus demandas en la plaza pública. Miles de manifestantes se vuelcan diariamente en calles y parques de La Habana y del interior. La Isla entera, tras el histórico sacudimiento que liberó al pueblo de la dictadura, vibra y se conmueve por la inquietud sindical. No podía esperarse otra situación. Los sectores proletarios, barridas las dirigencias que apoyaban el régimen cuartelario, irrumpen en el...
La revolución tiene que liberar las energías creatices de la nación. ¡Y ha empezado a hacerlo! Esta llamada al entusiasmo de todos los que no tengan muerto el espíritu es inaudita. En un mundo que sólo piensa en acelerar una producción desconectada de la naturaleza humana, Cuba se orienta a un progreso no dirigido fríamente por tecnócratas e ideólogos, sino que reconoce los valores del trabajo y la creación libre. Hay –todos las conocemos– civilizaciones muy desarrolladas, pero aplastantes. Martí nos advirtió contra ella. "¡No sigan su ejemplo!" Y lo obedecemos. No queremos la deshumanización...