El 27 de octubre Jruschov envía una misiva a Kennedy en la que le propone retirar los cohetes nucleares del archipiélago cubano, si los Estados Unidos retiraban los suyos de Turquía, se comprometían a no invadir Cuba desde su territorio o de otro de sus vecinos y pactaban no inmiscuirse en los asuntos internos de la Isla.  
Tal vez muchas personas imaginen que la política de bloqueo contra Cuba, por parte de las administraciones estadounidenses, es un fenómeno posterior a enero de 1959, cuando gobierno, Agencia Central de Inteligencia (CIA) y la descomunal maquinaria de guerra en ese poderoso imperio se propusieron aislar, asfixiar, desestabilizar y destruir a la naciente Revolución cubana.  
“…Ser militar revolucionario, ser soldado u oficial de un pueblo revolucionario significa, sí, un honor; significa, sí, una consideración, un respeto y un cariño muy grande de su pueblo; significa, sí, un lugar desde donde se puede servir con orgullo a la Patria; pero significa también un puesto de sacrificio y de abnegación, significa un puesto de riesgo y de esfuerzo, significa que a ese honor, y a ese respeto y cariño del pueblo, no se lle­ga si no se tiene mérito, no se llega si no se tienen condiciones pa­ra ello, no se llega si no se tiene espíritu de sacrificio…”  
Cuba vive orgullosa de su historia, de sus principios y de aquellos hijos, como también del estoicismo de sus familiares y amigos, encumbrados en el sacrificio de sus seres queridos.
Raúl Cedeña cuenta como fue apadrinado por el líder de la Revolución Cubana   La fachada blanca con el número 27 en la calle Penitenciaría no tiene ninguna placa que indique su valor histórico; sin embargo, Raúl Cedeño Vanegas describe su casa como el lugar donde se planeó la Revolución Cubana.  
El 10 de noviembre de 1971 el Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, Fidel Castro, pisó suelo chileno en el aeropuerto Cerro Moreno de Antofagasta. Su visita fue la primera oficial de un mandatario isleño a Chile.  
En los últimos meses de 1960, fueron ar­madas las unidades de las Milicias Nacionales Revolucionarias que se venían formando y preparando desde principios de año. En San­tiago de Cuba, el domingo 13 de noviembre de 1960, numerosos batallones recibieron sus armas y desfilaron, con mucho entusiasmo y fervor revolucionario, desde el Alto de Quin­tero hasta el aeropuerto Antonio Ma­ceo.   Fidel, Raúl, Vilma, Celia y otros dirigentes es­tuvieron presentes en el desfile y, en áreas aledañas al aeropuerto, el jefe de la Revo­lución les dirigió la palabra.  
La primera graduación de profesionales de la salud formados por la Revolución, que el 14 de noviembre de 1965 realizaron su ceremonia en el pico Cuba de la Sierra Maestra.   Ha pasado medio siglo, pero cuando Án­gel Fernández Vila, Waldo Jorrín Ibáñez y Moisés Hernández Fernández hablan de su etapa de estudiantes, la mirada se les ilumina. Fueron momentos especiales, recuerdan, y más cuando su graduación contó con la presencia del Comandante en Jefe Fidel Castro.  
Justamente cuando se cumplían 66 años del ensañamiento hitleriano contra los jóvenes de Praga el 17 de noviembre de 1939, y en el contexto de la celebración de los 60 de la entrada de Fidel a los predios de la Uni­versidad de La Habana, los estudiantes de la colina universitaria vivieron un singular e histórico encuentro en el Aula Magna. Pan­tallas gigantes transmitían desde fuera la intervención del “joven rebelde” que regresaba al lugar donde se hizo revolucionario y marxista-leninista, donde aprendió que la lucha por la verdad y la libertad de los pueblos podía costar la vida.