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En una entrevista en un sitio Web alternativo basado en los EE.UU., publicada el 7 de enero de 2015, se me preguntó mi opinión sobre el aparente acercamiento entre los Estados Unidos y Cuba. En referencia al anuncio del 17 de diciembre de 2014, yo repliqué:
En una conversación entre Fidel, el capitán Antonio Núñez Jiménez y Leandro Rodríguez Malagón, se le dio la tarea a este último de organizar una pequeña milicia para capturar al bandido Luis Lara Crespo.
Sólo seis meses después del canje de espías que está en el centro de la más reciente película de Steven Spielberg, El puente de los espías, James B. Donovan, el abogado de Nueva York que negoció el intercambio en la vida real, se sentó en La Habana con Fidel Castro para discutir la liberación de los prisioneros capturados después de la desastrosa invasión por Playa Girón, recuerda The New York Times en su edición de este jueves adelantada en la web.
Después de la publicación por el diario Granma de una serie de trabajos con motivo del aniversario 50 de la Crisis de Octubre, en 2012, Jorge Risquet Valdés le entregó al periodista Lázaro Barredo un material que él había elaborado en el año 2000 para el prólogo de un libro sobre aquellos días. Con la publicación, en dos partes, de una versión de aquel texto, BOHEMIA le rinde homenaje al destacado dirigente del Partido, que nunca abandonó el periodismo.
El Che escribiría años después: “Quedamos en tierra firme, a la deriva, dando traspiés, constituyendo un ejército de sombras, de fantasmas, que caminaban como siguiendo el impulso de algún mecanismo psíquico”.
Justo Pérez cocinó para él durante 35 años. Asegura que el líder cubano tiene "un paladar especial". Y habla sobre cómo el bloqueo influyó en la cocina de Cuba.
Justo Pérez llevó desde Cuba a Mendoza un libro de fotografías de Fidel Castro para el bodeguero José Manuel Ortega, propietario de la bodega O'Fournier. Pionero en el turismo cubano, el chef se animó a contar los gustos culinarios del líder cubano, de quien ha sido cocinero y amigo durante 35 años.
Para resolver el crisis de los balseros, el 23 de agosto de 1994, Bill Clinton y Fidel Castro se acercaron, por separado, a través de intermediarios de alto nivel. Con dos llamadas telefónicas, Clinton y Castro iniciaron lo que se convertiría en uno de los episodios más rebuscados de conversaciones secretas en la historia del diálogo entre Washington y La Habana.
Dentro de un pequeño sembrado de cañas se levantan, agrupadas como los dedos de la mano, cinco palmas. La finca que fue testigo hace 59 años del reencuentro de Fidel y Raúl, tras la dispersión de Alegría de Pío, tenía un nombre sublime: El Salvador
La historia de lo acontecido hace 59 años en aquella medianoche del 18 de diciembre bajo las cinco palmas de la finca de Mongo Pérez, donde se reunieron ocho expedicionarios de los grupos de Fidel y Raúl.
En la Nochevieja de 1958, el fotógrafo de la agencia Magnum Burt Glinn (Pittsburgh, 1925) disfrutaba de una fiesta con algunos de sus colegas en un lujoso apartamento de Nueva York.
El primer día de enero de 1959, Cuba amaneció con la noticia de la huida del dictador Fulgencio Batista. Dos años y 13 días habían transcurrido desde que Fidel Castro, con solo siete fusiles, reiniciara la lucha armada en las montañas de la Sierra Maestra. El ejército de la tiranía había sido derrotado.
Las maniobras de última hora y el golpe militar para frustrar el triunfo revolucionario no pudieron impedir la victoria de la Revolución.
Fidel había alertado
Con verso sublime y sentido Jesús Orta Ruiz describió la Marcha Triunfal del Ejército Rebelde, epopeya que trascendió como Caravana de la Libertad o de La Victoria. El poema inspira por lo que a manera de homenaje me propongo un diálogo con hijos naturales y adoptivos de esta tierra participantes en aquel jubiloso ciclón de banderas y brazaletes de azabache y grana, que movió el entusiasmo en balcones y aceras, motivó el grito desde el marco de cada venta.