Han transcurrido pocas horas del deceso de Fidel Castro; Cuba vive el Duelo Nacional decretado por varias jornadas, pero las casas-al menos las de mi San Cristóbal, en Artemisa- están cerradas y el sonido del silencio habla más que mil palabras.   La quietud trasluce el respeto por un insoslayable entre los grandes hombres; no se habla de otra cosa entre fronteras y me atrevería a decir que mucho más allá, sin pretender hurgar entre adeptos y detractores, pues sería inútil apartar la mente del hecho en sí y de la gran responsabilidad que tenemos los cubanos por delante.
Cuando se oye la palabra Fidel en la boca de un niño, de un adulto; además del valor directo, tiene una serie de resonancias como en la música de una filarmónica que toca las fibras de la sensibilidad de la conciencia. Fidel es el escultor de la Revolución Cubana. Con esas palabras iniciaba la Mesa Redonda “que nunca hubiésemos querido hacer” dedicada al líder histórico de la Revolución cubana Fidel Castro Ruz.  
Querido Presidente:   Hermanos venezolanos:   Compatriotas:   Fidel nos dijo una vez que el dolor no se comparte, el dolor se multiplica. Así lo sentimos hoy en una dimensión extraordinaria.   Se multiplica el dolor en todo un pueblo cubano, al que un líder supo conducir al Olimpo de la dignidad.  
Las muestras de solidaridad y apoyo hacia la Isla continuaron llegando desde todas partes del mundo este sábado, cuando aún se siente la conmoción por la muerte del líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro.
Hombre que nos miras desde el verde oscuro de la Sierra, no nos digas que te marchas, que vas en busca de otros universos revueltos u otras recónditas regiones que precisan de ti.   Hombre que señalas la luz desde tu estatura inmortal de joven guerrero, no desandes los caminos ya conquistados por tu estrella para descansar en la cima de tus noventa agostos bien plantados.  
Mis respuestas a la publicación iraní Alwaght:   La muerte de Fidel nos convoca hoy a repasar su legado. ¿Qué significa para el mundo su pensamiento y sus acciones revolucionarios?   Fidel cambió el mundo, en contra del imperio más poderoso de la historia. Especialmente en América Latina, África, el Tercer Mundo en general, contribuyó de manera decisiva en las luchas antiimperialistas y anticoloniales. Significa que un mundo mejor es posible desde el humanismo, la solidaridad, la ética y la justicia.  
En Estados Unidos, Fidel Castro fue desde el inicio declarado enemigo oficial por desafiar al superpoder en su propio patio trasero, sobreviviendo a unos 11 presidentes estadunidenses, muchos de los cuales habían ordenado su asesinato o financiaban intentos contrarrevolucionarios para derrocar su gobierno. Su respuesta fue la solidaridad con el pueblo de Estados Unidos.  
Durante décadas, los cubanos nos hemos hecho la misma pregunta: ¿Qué vamos a hacer cuando no esté Fidel?   Y es que Fidel no solo fue el líder de una Revolución que aprendió a resistir cualquier adversidad; sino que fue maestro de un pueblo, y al mismo tiempo, su discípulo más extraordinario.   Quiero creer que apenas emprendió un largo viaje, dejándonos a todos una huella inmensa de amor y honor.  
El murallón azulado de la Sierra Cristal, al este de Holguín, me ha resultado siempre el anuncio de una tierra incógnita, en cuyo corazón palpita una leyenda puramente cubana: aquel Birán que los lugareños apellidaban “Castro”.   La primera vez que visité esa tierra embrujada; participé de su asombro al recorrer el sitio histórico, contemplé las fotos, los objetos personales, el mobiliario bañado por la luz de otros días; me senté en el pupitre del niño que cambiaría el porvenir de esta Isla.  
La gran novena beisbolera que es todo el archipiélago cubano, ha recibido con mucho dolor la noticia de la desaparición física del líder histórico de la Revolución, Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, y las muestras de agradecimiento por su entrega incondicional para con el deporte nacional no se hicieron esperar.
Gracias le doy a la vida por mi cielo ser boricua, mi alma, nacionalista y mi credo, Fidelista.   Gracias le doy a la vida por atreverme a luchar, por atreverme a confrontar la bestia imperialista.   Gracias le doy a la vida por doña Isabel y Albizu y por aquellos amigos que me sirvieron de guía.   Gracias le doy a la vida por mi pueblo valeroso, que ha sabido con decoro mantener su alma viva.   Gracias le doy a la vida por la luz en mi camino, y por marcar mi destino
Perdimos a Fidel. Ganamos una historia de ejemplos y sabiduría.   La historia de Fidel es indescriptible, no podemos describirla apenas con palabras. Entonces, me gustaría dar un testimonio.   Él uso toda su sabiduría, conocimientos, capacidad de líder y dedicación para construir lo largo de la década del 60, un pueblo unido y organizado, que se transformó en imbatible, enfrentando a las fuerzas económicas y militares más. Poderosas del siglo XX: El capital de los Estados Unidos.