Pasan los días. Ante mis ojos, llegados a esta redacción, decenas de miles de mensajes de condolencia de compatriotas de toda Cuba y de quienes viven en el extranjero también. Desde muchos lares del planeta y en varios idiomas, las páginas de Cubadebate se nutren con masivos envíos que entre todos los que aquí trabajamos tratamos de visibilizar para que cada quien pueda verse reflejado en este homenaje compartido.  
Fueron muchas las visitas de Fidel a la ciudad de Santiago de Cuba; pero hay cinco de relevante importancia, por lo que para el líder de la Revolución Cubana y los santiagueros significan. Sobre la primera ocasión, él mismo afirmaría, el 2 de noviembre de 1976, al ser elegido Diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular:   “Para nosotros, Santiago significa mucho. Personalmente, la primera ciudad que vi en mi vida fue Santiago,  todavía me recuerdo, no sé si tenía cuatro o cinco años”.
Los coros de «¡Fidel, Gigante, eterno Comandante!», «Se oye, se siente, Fidel está presente» y «Yo soy Fidel» estremecieron cada uno de los sagrados espacios del corazón histórico de esta ciudad, cuna del Himno Nacional.
«(…) Santiago ha sido el baluarte más firme de la Revolución», afirmaba Fidel Castro con voz febril en el Parque Céspedes la madrugada del 2 de enero de 1959, cuando el pueblo, juntado en balcones, árboles, cúpulas, celebraba junto a su líder el triunfo definitivo de la libertad.
Fotos de Fidel abundarán en estos días. Acompañarán escritos sobre su vida a cientos artículos de prensa, a miles o millones de mensajes en Facebook, en Twitter… Fidel le ha dado nuevamente la vuelta al mundo, esta vez muy a nuestro pesar, con esa capacidad que tenía —que tiene—, de aglutinar las miradas y los sentimientos.  
Mensaje del presidente de Guinea Ecuatorial Obiang Nguema Mbasogo   A Su Excelencia Raúl Castro, Presidente de la República de Cuba   Señor presidente y querido amigo:  
En Cuba todas las carreteras tomadas por el pueblo. En Venezuela, el pe­dacito de Isla que es la embajada, asaltada por amigos y flores… muchas flores.   Hace tres días, con el amanecer caraqueño empieza a llegar la gente, y en poco tiempo la calle de la sede diplomática es un hervidero pujante por entrar.  
Cuando Rosa Isabel Gai­llard Domínguez cursaba los últimos años en la Escuela Normal para Maestros, triunfa la Revolución. «Viví entonces momentos inolvidables», afirma, y entre estos recuerda el paso de la Caravana de la Libertad, y a Fidel.   Fue un 17 de enero que revive con mucho cariño. «Ese día arribaron un grupo de carros, los barbudos iban manejando. Una vez que llegaron a Guanajay, empecé a buscar a ese incipiente líder, junto a una compañera de estudios. Íbamos mirando cada carro».  
«Fidel Castro es un ícono no solo para Cuba sino para toda África y el mundo entero», afirmó el ministro de Asuntos Exteriores, de la Cooperación Internacional y de la Integración Africana de la República de Mali, Abdoulaye Diop, al referirse al líder histórico de la Revolución Cubana.   «Para Mali es un deber estar presente para agradecerle a Fidel y al pueblo cubano y fundar la esperanza que su espíritu seguirá guiando al pueblo cubano lo mismo que a los pueblos africanos», señaló Diop este viernes a su llegada a La Habana.  
Cuando Fidel le preguntó a Abundio Sán­chez Varona: ¿Y tú qué hiciste para ser el mejor obrero agrícola de toda Cuba?, el guajiro del Escambray le respondió con una frase que provocó risas en muchos de los asistentes: «Comandante —le dijo él—, yo trabajé como un caballo para venir hasta aquí».  
Fidel fue un iluminado. En eso coincide el pintor Cosme Proenza con otras personalidades de la cultura de Cuba y del mundo.   «Lo recordaré siempre por su estatura espiritual, por su peculiar energía. Estuve en dos congresos de la Uneac a los cuales él asistió. En esas ocasiones se debatieron asuntos muy candentes y supo darles respuestas adecuadas, cosa difícil, porque los intelectuales por lo general no nos ponemos de acuerdo en las discusiones. Tenía el don de hacer que todo entrara en acomodo, tal como debía ser.  
«El día en que ustedes se sientan solos, el día en que ya yo no esté entre ustedes, solo les pido una cosa, sean Comandantes de ustedes mismos», profetizaba Fidel, que una vez más se adelantó al futuro, escudriñó, y volvió a contarnos. Sa­bía, sabe, de cuántos Coman­dantes lo acompañan. Lúcido profeta de la Patria, la mejor a tus tantas preguntas son las vivencias que se narran.