La existencia del naranjal de Birán en el batey de los Castro-Ruz está asociada a toda una historia que hoy narra el holguinero Juan Millet Rodríguez, un Teniente Coronel jubilado de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, FAR, quien lleva quizás como una herencia de familia el amor por las plantas.   “Mi abuelo por parte de madre, Patricio Rodríguez, tenía una finca en Mayabe y otra allá en Cacocum, entonces mi padre trabajaba con él”.  
En su poco más de un lustro de existencia, las bandas contrarrevolucionarias asesinaron a 196 compatriotas.
Ser condecorado por Fidel como el primer Héroe del Trabajo de la República de Cuba y recibir conjuntamente la Orden José Martí, fue sin duda para Blas Roca una de las mayores emociones de su extensa trayectoria de revolucionario.    
24 de abril de 1959. Fidel habla en un multitudinario acto efectuado en Parque Central de Nueva York.  
Apenas han pasado dos meses de la primera visita que hicieran a la Sierra Maestra cuando Celia Sánchez Manduley y Haydée Santamaría regresan de nuevo a encontrarse con el Comandante en Jefe del Ejército Rebelde. Ambas tienen la misión de acompañar al periodista estadounidense Robert (Bob) Taber y al camarógrafo Wendell Hoffmann quienes pretenden entrevistar a Fidel Castro y filmar un documental para la televisión norteamericana.  
25 de abril de 1958.- Fidel le escribe una carta a Faustino Pérez, dirigente del Movimiento 26 de Julio. Han transcurrido 15 días después de la derrota sufrida por el movimiento revolucionario debido al fracaso de la huelga del nueve de abril, cuando con el optimismo y la decisión de continuar la lucha Fidel le expresa:   “Tengo la más firme esperanza de que en menos tempo de lo que muchos son capaces de imaginar, habremos convertido la derrota en victoria”.  
Incontable es el número de páginas que se han escrito sobre Fidel a partir del 25 de noviembre. Jefes de Estado y de Gobierno, personalidades de todas las ramas del saber, líderes sociales y luchadores revolucionarios, deportistas de fama, adversarios respetuosos, y la gente de a pie, niños, adolescentes, jóvenes, trabajadores, estudiantes y militares, ancianos, hombres y mujeres del pueblo, -y no solo en Cuba-, han expresado también hondos sentimientos.  
Tres décadas ya han pasado de la muerte, un día como hoy de 1987, de un revolucionario, de un hombre que, siendo maestro, tuvo que aprender de su familia el noble oficio de zapatero, por no contar con las recomendaciones políticas que en los años 20 de la neocolonia, lo catapultaran a alguna de las escuelas.  
Ante la pregunta de Borges —«cayó la Unión Soviética y cantan victoria en Washington, ¿y ahora qué será de Cuba?»—, Fidel reaccionó como Bolívar: «Vendrá una nueva oleada en América Latina, vendrá una nueva oleada». Solo él podía ver entonces hacia dónde íbamos y dónde estamos ahorita mismo
Al salir del aeropuerto, pronto avistamos las altas montañas y el verdor que circunda la ciudad y unos instantes después llovía a cántaros. Santiago de Cuba nos recibió así, con un golpe de agua sobre las empinadas callejuelas, los viejos tejados, las paredes altas como cuadros en exhibición, balcones y portales a los que se llega después de ascender estrechos y abruptos peldaños de mármol blanquecino, modesta argamasa de caliza y cemento, o quejumbrosos maderos. La gente precipitaba el paso al cruzar las calles o se cobijaba bajo las sombrillas coloridas o al pie de las ventanas. En los...
27 de abril de 2002. Fidel pronuncia un discurso en el acto de inauguración de la imprenta "Alejo Carpentier", en La Habana.   “Es difícil encontrar mejor escritor y mejor ser humano, entre tantos y tantos, como los que posee o poseyó nuestro país, que el nombre de Alejo Carpentier para ponerle a esta imprenta”.   Recuerda cuando Alejo Carpentier donó a Cuba el dinero que le entregaron junto al premio “Miguel de Cervantes”, otorgado por la Real Academia de la Lengua Española.  
29 de abril de 1960. Fidel habla en la entrega del cuartel Goicuría, en Matanzas, al Ministerio de Educación.   Este cuartel, en esta fecha del año 1956, se intentó ocupar por un grupo de jóvenes opositores al régimen dictatorial batistiano. Pero los que participaron en esa acción, que se hallaban escondidos en un camión que entró a la instalación militar, resultaron sorprendidos y asesinados.   Cuatro años después, al ser convertido el cuartel en el centro escolar “Mártires del Goicuría”, Fidel destaca: