Nadie podía imaginar ese fatídico día. Nunca esperamos que llegara. A Fidel siempre lo creímos inmortal. Cuando se pierde a un familiar la tristeza hace de las suyas. Para los cubanos él era parte de todos y un guía eterno. Así el silencio, el dolor y las lágrimas acogieron a la Mayor de las Antillas, esos días donde solo se escuchaban las fuertes exclamaciones ¡Yo soy Fidel! y ¡Viva Fidel!
Su imagen vive en el pueblo que nunca le falló y supo encender desde el 25 de noviembre de 2016 la idea: Yo soy Fidel. Por eso “el pueblo cubano vencerá”, frase dicha por él en su última aparición pública se mantiene como una luz.     
Ser escolta de un jefe de Estado es una ardua tarea, pero cuando se trata de  la escolta de Fidel se convierte en el privilegio de ser testigo de la capacidad política, militar y el humanismo de un hombre que siendo jefe de gobierno arriesgó -en incontables ocasiones- la vida por su pueblo.       El Teniente Coronel Elvin Fontaine Ortiz perteneció a la escolta del Comandante Ernesto Che Guevara y a partir de 1965 a la del Comandante en Jefe, Fidel Castro.  
Mi papá era Fidelista. Me crié en una casa donde se amaba a Fidel como un padre de todos.   He contado pocas veces que tras la desaparición de mi papá y al ocupar la responsabilidad del Comité de Familiares de Víctimas del Terrorismo, cuando yo participaba en tribunas, en actividades… donde estaba Fidelen mi imaginario pasó a ocupar el lugar físico de mi papá, o sea, que veía a Fidel y era la imagen de mi papá y no lo podía evitar, nunca.  
Todavía tengo claros recuerdos de mi primera toma de conciencia real sobre Fidel y la Revolución cubana, cuando era un muchacho de apenas 12 años. Estaba junto a mis padres y sus compañeros sindicalistas en su trabajo del correo, en San Francisco, California, viendo emocionado proyecciones audiovisuales televisadas y comentarios acerca de la victoria insurgente progresista, liderada por Fidel, contra la dictadura de Batista.  
«Nunca habrá hombre grande sin causa grande. Nuestros periodistas tienen una gran causa, la tienen bien definida y la comprenden perfectamente bien». Así dijo el Comandante en Jefe Fidel Castro en 1999, y para que siga viva su memoria, la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) reafirmó sus palabras este viernes durante una ceremonia solemne en el Memorial José Martí.      
Hace un año usted se nos iba. Los medios de todo el mundo dijeron, con ligeras variantes, algo así como “la muerte se llevó a Fidel”. Pero, con todo respeto, Comandante, usted sabe que no fue así porque usted eligió el día de su muerte. Perdone mi atrevimiento pero ella no vino a buscarlo; fue usted, Fidel, quien la citó para ese día, el 25 de noviembre, ni uno antes, ni uno después. Cuando cumplió 90 años, le dijo a Evo Morales y Nicolás Maduro que “hasta aquí llego, ahora les toca a ustedes seguir camino”.
Tras la noticia de su muerte y durante las correspondientes honras fúnebres se corroboró la capacidad de irradiación vital que Fidel Castro conservaba y continúa trasmitiendo.
Palabras del abogado José Pertierra en el acto de homenaje a Fidel celebrado Embajada de Cuba en Washington, el 21 de noviembre de 2017. (Traducido del original en inglés)   Gracias Embajador José Ramón Cabañas. Es un honor poder participar en este panel con tan destacados invitados como los historiadores Peter Kornbluh y Julia Sweig, además de la activista Gail Walker.  
–Te llaman de La Habana.   –Está bien. Dile a quien sea que deje el número, que lo llamo en cuanto acabe.   Ricardo Serrano se encierra en la obsesión cuando algún «trabajo fino» lo encapricha.   La Victoria, su finca bayamesa de unas 40 hectáreas, es un gran laboratorio dedicado a demostrar que en la agricultura casi ninguna pretensión es imposible. Cuando lo llamaron de La Habana, se enfrascaba en lograr unos injertos nuevos de guayaba.   –Te llaman otra vez. Dicen que del Consejo de Estado.  
En las dimensiones del pensamiento de Fidel la ciencia siempre estuvo en la raíz última de cada una de las fundamentaciones, proyectos y acciones que planteaba, de manera elocuente, en su duro bregar para hacer de Cuba un país de hombres y mujeres de bien.  
Como una de las grandes figuras políticas de todos los tiempos, el pensamiento y el legado del líder histórico de la Revolución Cubana tienen alcance universal.   Las historias de los rebeldes de la Sierra Maestra le dieron la vuelta al mundo, pero fue el estadista al mando de una pequeña isla del Caribe, afrontando las mayores adversidades durante casi medio siglo, el que logró trascender más allá de su espacio geográfico y dejar una huella en todos los continentes.