En el actual debate sobre la Reforma constitucional en Cuba hay una frase de Fidel que suele citarse en ocasiones para abogar por la generalización del “libre mercado”, la retirada del Estado de la mayor parte de la economía y la eliminación de cualquier regulación a la concentración de la propiedad, mientras se repiten expresiones del Ministro de Economía de Augusto Pinochet y coautor de su manual pionero del neoliberalismo, Sergio de Castro, que pueden escucharse de su boca en el documental “Los Chicago boys“, tales como “lo que es de todos no es de nadie” y “lo que no está prohibido está
Fidel gestó el apoyo internacional para nuestra lucha; esa solidaridad fue un importante factor de victoria, porque los yanquis quedaron aislados, tuvieron que irse, comenta Nguyen Xuan Phong sobre el recorrido del Comandante en Jefe por Vietnam, en 1973.
Hubo una frase del Apóstol que Fidel nunca pudo olvidar, y que de alguna forma explica la esencia de un hombre en su constante bregar por la defensa de los pobres de la tierra, sin más retribución que la dicha por el bienestar de los demás: «Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz».
A mediados de septiembre de 1973 una delegación de alto nivel, encabezada por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, confirmó que la solidaridad con Vietnam de que hablaban los cubanos no era asunto de retórica. Arribaron el 12 de ese mes a Hanoi. Viajaban en un IL-18, avión apropiado para pistas cortas como la que entonces operaba en la capital de la nación asiática.  
Fidel llegaba a la tribuna presidencial instalada en los predios del instituto politécnico de la salud Doctor Octavio de la Concepción de la Pedraja, de Camagüey, aquel 4 de septiembre de 1978, sobre las seis de la tarde, para dejar inaugurada esta obra y con ella el curso escolar en el país. Constructores, estudiantes y profesores aclamaron al líder histórico de la Revolución.  
«Ya desde el año 1956, un grupo de marinos, soldados y cabos de la Base de Cienfuegos había entrado en contacto con el Movimiento 26 de Julio. Y el 30 de noviembre, cuando se aproximaba el desembarco del yate Granma y cuando tuvo lugar el alzamiento de Santiago, existía desde entonces la idea de producir el alzamiento de Cienfuegos. Pero no fue posible en esa ocasión», explicó Fidel en su discurso por el aniversario 20 del levantamiento popular armado de Cienfuegos.
Cientos de miles de residentes en el exterior son coprotagonistas hoy del debate del proyecto de Constitución que marcará el futuro socialista, democrático, próspero y sostenible al que aspira la inmensa mayoría de los cubanos. Resulta sin dudas un éxito de la nación.   Pero la relación de Cuba con sus emigrados no ha estado al margen del conflicto histórico con los Estados Unidos y el apoyo incondicional de Washington a grupos de emigrados que apostaron por el terrorismo y las agresiones para derrocar la Revolución desde el mismo primero de enero de 1959.
Cuando se trata del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a Cuba por tantos años, pareciera que se ha dicho todo, aunque la realidad impone todo lo contrario. En la medida en que se ha reforzado, causa más daños –algunos más visibles que otros–, se ratifica como una política unilateral, producto de la sinrazón y el sinsentido, obra de quienes hacen de la injusticia más descarnada, su modo y estilo de hacer política.  
Una parte considerable de la cultura sobre ciclones tropicales en Cuba obedece a la particular atención que le prestó el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, afirmó hoy en esta capital el Doctor en Ciencia José Rubiera Torres, del Instituto de Meteorología (INSMET).   El máximo líder de la Revolución cubana le dedicó mucho tiempo al estudio de los fenómenos hidrometeorológicos y, sobre todo, a contrarrestar su impacto en los bienes de la población y la economía, aseguró el también diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular.
Los vietnamitas lo consideraban demasiado arriesgado e intentaron disuadirlo, pero Fidel era Fidel y finalmente accedieron a llevarlo a las recién liberadas zonas del centro del país, allí donde todavía el Paralelo 17 lo partía en dos.   Él mismo lo contó 35 años después en una de sus Reflexiones: “Tuve que insistir para hacer aquel recorrido. Los vietnamitas temían que fuese víctima de alguna aventura yanqui si conocían de mi presencia en aquella zona. (El primer ministro) Pham Van Dong me acompañó todo el tiempo”.  
Granma ofrece datos que muestran la repercusión que tiene en Cuba el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por EE. UU. a nuestro país.    
Era septiembre de 1973, en la provincia de Quang Tri, Vietnam. La «tierra de acero» aún olía a pólvora, se sentía la atrocidad de la guerra. Los vietnamitas seguían luchando por el derecho a la independencia y la libertad de su pueblo, pero Quang Tri era territorio libre y Fidel, en nombre de Cuba, estaba allí para acompañarlos.