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En nombre de los cubanos, cientos de santiagueros recuerdan hoy a Frank País y a su compañero Raúl Pujols, asesinados por soldados del régimen de Fulgencio Batista el 30 de julio de 1957.
Desde temprano, en el Callejón del Muro, donde cayeron abatidos a balazos, flores frescas reavivan la memoria y en centros de trabajo y otros sitios de la ciudad se dan cita hombres y mujeres para recordar al joven organizador del levantamiento armado del 30 de noviembre de 1956.
El homenaje continuó en los monumentos a Carlos Manuel de Céspedes y Mariana Grajales, Padre y Madre de la Patria, símbolos sagrados de nuestra historia.
El 7 de agosto de 1960 es una fecha histórica para la Revolución Cubana y para los demás países hermanos de la región. Ese día se clausuraba en La Habana el I Congreso de Juventudes, y en horas de la madrugada Fidel anunció, al pueblo de Cuba y al mundo, que la Revolución en uso de sus derechos soberanos nacionalizaba un grupo de bienes y empresas yanquis que llevaban años explotando las riquezas de nuestra Isla.
No fuimos a hablar de Revolución ni comunismo, sino a realizar un trabajo humanitario de profesionalidad y amor, declaró la doctora Indira del Rosario Sánchez Rodríguez, quien participó en el programa Más Médicos en Brasil.
En declaraciones a la Agencia Cubana de Noticias, la especialista en Medicina General Integral (MGI) y responsable del recién inaugurado banco de leche materna en la provincia de Matanzas se refirió a su experiencia como colaboradora médica en Sergipe, el estado más pequeño de Brasil.
Que el primer encuentro con Fidel haya estado acompañado de un severo regaño es una de las tantas vivencias del general de brigada (r) Roberto Valdés Martínez, quien en aquel momento comprobó el gran valor que el Comandante en Jefe les concedía a la vida y la seguridad del ser humano.
Cuentan que era a media mañana, y que podría venir porque estaba en Villa Clara después de muchos años. La visita resultó ser una sorpresa, porque entró como un amigo que conoce el lugar.
Los trabajadores del área de Economía de la Inpud Primero de Mayo de Santa Clara, salieron a su encuentro.
Era el 30 de septiembre de 1996: allí estaba Fidel, lo acompañaba el hoy Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, en aquel entonces primer secretario del Partido en la provincia.
Los médicos y los demás profesionales y técnicos de la salud cubanos constituyen una fuerza excepcional. Ningún país cuenta con algo similar; igual que los soldados internacionalistas de nuestra isla, se formaron en el combate. Sus misiones en el exterior se atienen a rigurosas normas éticas. Reflexión Los cristianos sin Biblia, 2 de marzo de 2008.
Todos los 13 de agosto, o unas horas antes de este día, Elvira Prado Companioni deposita un ramo de flores naturales o artificiales frente a una colección de fotografías, con la figura de Fidel Castro Ruz, que ella coloca frente a su vivienda, identificada con el número 4, de la calle Cándido Gónzalez, en el reparto Pogolotti, del poblado avileño de Pina.
La foto del Comandante en Jefe con un martillo en la mano, junto con los constructores del contingente Blas Roca Calderío, montando un encofrado, es un verdadero regalo para la posteridad y una muestra fehaciente de su admiración por los constructores y también de la humildad y la sencillez que lo caracterizó.
Y siempre concibió a los trabajadores como los aliados naturales de la Revolución, de cuyas filas estaba seguro que saldrían los mejores combatientes, y se demostró en la clarinada del Moncada, la lucha en la Sierra y desde la victoria hasta el presente.
Se cumple el 93 aniversario del natalicio de Fidel y su recuerdo siempre presente nos llega con la misma fuerza y lozanía de aquel lejano 13 de agosto de 1926 en que lanzó su primer grito al venir al mundo en un lugar llamado Birán, que años después, a los 80 años de edad, Fidel contaba de esta manera: “Yo nací en una finca. Hacia el centro norte de la antigua provincia de Oriente, no lejos de la bahía de Nipe, y cerca del central azucarero de Marcané…” “donde vivíamos no había pueblo, sino algunas instalaciones. Era lo que mejor pudiera llamarse un batey”.
Fidel nunca está lejos, nunca está ausente. Nacimos escuchando sus palabras, su verbo retador y firme, enfrentando a un enemigo peligroso y acechante. Cuando queríamos acudir a una enseñanza o a un argumento sólido, buscábamos las palabras de Fidel. El Comandante fue y ha seguido siendo el maestro que todos tenemos y admiramos.