El oscuro rostro del fascismo, su intrínseca capacidad para avasallar seres humanos y pisotearlos fue lo que desató aquella resistencia en Praga. La respuesta fue una brutal represión que se robó, entre otras la vida de un estudiante. La impotencia, la rabia, el dolor, movilizó a sus coetáneos y otra vez respondieron los criminales con muerte, hostigaron las residencias estudiantiles, fusilaron a jóvenes inocentes y aun así no saciaron su sed de sangre, por eso enviaron a miles de estudiantes a un campo de concentración.  
Fidel se reunió con los sindicalistas en un ambiente muy tenso. Su discurso se convirtió en una lección de valor y disciplina revolucionaria
El primer grupo de médicos cubanos que regresan a la Patria desde Ecuador, luego de que por decisión del Gobierno de esa nación sudamericana se pusiera fin a la colaboración bilateral en este campo, iniciada en 1992, arribó este martes al capitalino aeropuerto internacional José Martí.   En la terminal aérea fueron recibidos por José Ángel Portal Miranda, ministro de Salud Pública, junto a Anayansi Rodríguez, viceministra de Relaciones Exteriores, entre otros dirigentes.  
Como nunca antes en Cuba, el concepto de equidad social adquiría un verdadero significado, y estaban las nuevas generaciones en el centro de tan alta aspiración. Sobre esa base construyó Fidel sus lazos con la juventud cubana
Nuestra América vive días intensos. No hay motivo, ni tiempo, para el de­saliento. Los pueblos del continente han abierto las grandes alamedas de su emancipación, y el imperialismo no puede cerrarlas
Recordar a Fidel es apropiarse de sus ideas y convertirlas en realidad, es adueñarse de su ejemplo y actuar como él, es continuar la obra que él inició y dirigió
El líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro, es la persona más leal que he conocido, afirmó el expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, quien pidió que trasmitieran esa revelación al general de Ejército Raúl Castro, primer secretario del Partido Comunista de Cuba.  
Cuando nací, Fidel casi cumplía los 65. No viví los tiempos del Granma, ni los de Girón. Supe de sus hazañas por mis padres, mis primeros maestros y los libros de Historia.   Lo conocí a través de la televisión, de los discursos del Período especial. Recuerdo un rostro sincero y con el síndrome de preocupación constante por el futuro de Cuba.   El dedo índice señalando hacia arriba como quien posee fuerza de gladiador invencible.  
Probablemente la voz de Enrico Caruso aún se escuchaba en el fonógrafo de la casa, aquel aparato de trompeta con estampa de caracol que a él le parecía el comienzo de todos los infinitos y de un rumor que no se apagaría nunca en su espíritu hasta convertirse en tempestad o sinfonía en el alma: ansia de justicia; maravillosa, temeraria e inextinguible pasión que se avivaría primero en el niño y luego en el hombre Fidel Alejandro Castro Ruz, una emoción no sólo para sí, sino esencialmente, para los demás, como una vocación de vida indeclinable.  
La primera vez que Fidel lo vio, Cuza pedía permiso para pasar a cabina. Fidel y Llanusa jugaban ajedrez en los asientos del avión. Cuza había salido corriendo de la casa de visita, con apenas tiempo de ponerse un short de mezclilla y convencer a un carro para que lo llevara urgentemente al aeropuerto.  
Para Fidel Castro el pueblo nunca fue el culpable de los problemas, sino la solución de todos los que padecía Cuba, y de paso la humanidad entera. Fue esa fe tremenda e imperturbable la que hizo de él un líder nacional y mundial, y triunfadora a la Revolución que encabezó.   Armando Hart, integrante de la generación martiana que le secundó, al exaltar esa extraña sensibilidad, subrayaba la idea de que José Martí había enseñado a los cubanos a unirse, mientras el joven abogado venido del Birán oriental los había enseñado a triunfar.  
Quiso el destino, como para alertarnos que solo se trataba de un nuevo viaje hacia otros horizontes de lucha y épica revolucionaria, dotar de gran simbolismo la fecha del fallecimiento del Comandante, ocurrida el 25 de noviembre de 2016, precisamente a 60 años de que el líder de la Revolución Cubana, desafiando todos los imposibles se lanzara al mar desde Tuxpan en el yate Granma junto a sus compañeros, decididos a liberar o entregar sus vidas a la patria.