La amistad que une a Cuba y Namibia fue ratificada este viernes por representantes de ambas naciones, en un encuentro efectuado en la sede de la embajada de Namibia en La Habana, con motivo de la celebración del aniversario 30 de la independencia del hermano país, la derrota del apartheid y el establecimiento de las relaciones diplomáticas.  
FIDEL que tanto nos enseñó e inculcó con su ejemplo ser solidarios y compartir lo que tuviéramos, en estos días lo recuerdo mucho, así tiene que ser, compartir nuestros médicos, nuestras experiencias, VIVA CUBA, VIVA FIDEL. Eso sí es defensa de los derechos humanos, con hechos, no con teque.
Cuba ha movilizado a su cuerpo médico en todo el mundo para distribuir una nueva "droga maravillosa" que los funcionarios dicen que es capaz de tratar el nuevo coronavirus a pesar de las estrictas sanciones de Estados Unidos que continúan presionando a la isla dirigida por los comunistas.
Hace 30 años, un día como hoy, llegaron a Cuba para recibir asistencia médica niños ucranianos afectados por el accidente nuclear de Chernóbil. Una de las más hermosas y solidarias páginas de la salud cubana.
Aunque el pueblo este año no podrá desfilar como lo hemos hecho históricamente cada 1ro. de Mayo, desde 1959, para celebrar con los trabajadores que los que levantan y sostienen la Patria están en el poder, a pesar de bloqueos, de guerras y amenazas, ese pueblo ya hoy está generando las más bellas iniciativas para desfilar desde donde podemos hacerlo ahora, que estamos obligados a guardar distanciamiento físico. Precisamente nuestras casas se convertirán en todas nuestras plazas.  
Estupor, cuando menos, y una alta cuota de repugnancia, me produce seguir leyendo frases y artículos que van desde lo vulgar a lo engañosamente sesudo para “analizar” cómo Cuba debe enfrentar la realidad ante este virus.  
“Nadie se va a morir, menos ahora”. Es un verso de una canción que Silvio Rodríguez le dedicó a la invasión fallida de la CIA por Playa Girón, en Cuba, y se ha puesto de moda porque, nuevamente, “el aire toma forma de tornado”.  El Malecón y otras calles bullangueras de La Habana están desiertas, preparados todos, puertas adentro, para la guerra contra el enemigo invisible.  
José Carlos Ivizate y Luis Alberto Paz son dos jóvenes médicos pinareños. En ellos va implícito todo el amor por la profesión. Hace más de 15 días laboran día y noche. Sus rutinas, están sujetas a trabajar durante 48 horas y descansar 24, integran el grupo de médicos que con su asistencia evitan la muerte de los pacientes que padecen la COVID-19.  
Nadie sabe que, desde que todo esto comenzó, va caminando hasta el hospital para evitar el sofoco de los ómnibus repletos. Que para poder trabajar compró sus propios nasobucos en una fila humana que parecía azuzada por el Diablo; que ya no se queda el sábado con el nieto, por miedo a que esté incubando un mal invisible y lo pueda enfermar; que hace más de diez días no besa a su papá, porque a los 86 años no se aguanta algo así. Que la edad le pesa, pero el deber y el amor por la humanidad que eligió proteger, son el puntal de sus días y la razón de su incondicionalidad.  
Amena e instructiva manera de compartir en familia, mientras nos mantenemos en casa ante el azote de la COVID-19, resulta la propuesta de la Federación Cubana de Ajedrez, al convocar a su Primer Torneo Online, empleando la plataforma www.lichess.org.   En este momento en que se crea el evento, nos viene a la mente cuando en 1965 el Gran Maestro estadounidense Robert Fischer participó, desde Nueva York, en el iv Capablanca in Memoriam, aunque por aquel entonces la vía para hacerlo fue más complicada.  
Vivimos días de valientes, de batas blancas y verdes, de desprendimiento y solidaridad. Vivimos horas en que la medicina cobra fuerza de tornado y vuelve a ser cantada por poetas y aplaudida por un pueblo entero.   Vivimos momentos en que no es reiterativo saber lo que tenemos y valemos como nación para defenderlo con responsabilidad y unidad. Vivimos en medio de una pandemia, y mi vecina, desde el pasado domingo, suelta una frase, de balcón a balcón, con una tremenda lección periodística: Y Fidel tenía razón.  
Si se contabilizaran las horas en cualquier servicio de salud, y a punta de lápiz sacáramos la cuenta de quién pasa más tiempo junto a los pacientes, quizá muchos notaríamos con mayor claridad lo que es evidente, pero no siempre reconocido.