Artículos y Reflexiones
Si el presidente Manuel Zelaya no es reintegrado a su cargo, una ola de golpes de Estado amenaza con barrer a muchos gobiernos de América Latina, o quedarán éstos a merced de los militares de extrema derecha, educados en la doctrina de seguridad de la Escuela de las Américas, experta en torturas, la guerra psicológica y el terror. La autoridad de muchos gobiernos civiles en Centro y Suramérica quedaría debilitada.
Con ese alto mando golpista no se puede negociar, hay que exigirle la renuncia y que otros oficiales más jóvenes y no comprometidos con la oligarquía ocupen el mando militar, o no habrá jamás un gobierno “del pueblo, por el pueblo y para el pueblo” en Honduras.
Fue impresionante verlo a través de Telesur, arengando al pueblo de Honduras. Denunciaba enérgicamente la burda negativa reaccionaria de impedir una importante consulta popular. Esa es la “democracia” que defiende el imperialismo. Zelaya no ha cometido la menor violación de la ley.
Según se deduce del discurso de Obama en aquel acto, Europa pudo ser liberada del nazismo gracias al exitoso desembarco de Normandía. Le dedicó sólo 15 palabras al papel de la URSS, apenas 1,2 por cada 2 millones de soviéticos que murieron en aquella guerra. No fue justo.
Peter Pan fue una maniobra de publicidad cínica que habría sido envidiada por el propio Goebbels, el ministro de propaganda nazi.
La dificultad mayor del actual Presidente consiste en que los principios que predica están en contradicción con la política que ha seguido la superpotencia durante casi siete décadas, desde que cesaron los últimos combates de la Segunda Guerra Mundial, en agosto de 1945.
Los que de una forma u otra contribuían a proteger la vida de ciudadanos cubanos frente a planes terroristas y los proyectos de asesinar a sus dirigentes, de los numerosos programados por varias administraciones de Estados Unidos, lo hicieron por imperativos de sus propias conciencias y merecen, a mi juicio, todos los honores del mundo.
Cuba no es enemiga de la paz, ni reacia al intercambio o la cooperación entre países de diferentes sistemas políticos, pero ha sido y será intransigente en la defensa de sus principios.
Cuando hoy veía por televisión la toma de posesión de Mauricio Funes y éste habló de restablecer relaciones con Cuba, un ensordecedor aplauso y gritos de júbilo estallaron en aquella sala, como no se escucharon en ningún otro momento de su discurso.
Si yo afirmara que en Estados Unidos reina el caos dirían que exagero, que ese país es una democracia donde existe justicia, respeto a los derechos humanos y la división de poderes, erigidos sobre los principios de Montesquieu y la Declaración de Philadelphia.
Chávez inundó Venezuela con libros. Antes promovió que todos los ciudadanos supieran leer y escribir. Abrió escuelas para todos los niños; estudios medios y técnicos para todos los adolescentes y jóvenes, posibilidad de educación superior para todos ellos.
Por dolorosas que fuesen las acciones contra el pueblo de Estados Unidos el 11 de Septiembre de 2001, que todo el mundo condenó con energía, la tortura es un acto cobarde y vergonzoso que no puede ser jamás justificado.