“La fortaleza de la Revolución reside ante todo en el pueblo, en que contamos con un Partido firmemente establecido y estrechamente vinculado al pueblo, con organizaciones de masas capaces de cumplir su cometido, con instituciones de gobierno prestigiosas y cuya competencia mejora sistemáticamente, con una economía en desarrollo”.

“En la nueva era que vivimos, el capitalismo no sirve ni como instrumento. Es como un árbol con raíces podridas del que sólo brotan las peores formas de individualismo, corrupción y desigualdad”.

“Hoy la crisis que atraviesa el mundo no es ni puede ser de un solo país, de un subcontinente o de un continente; es también global. Por ello, tal sistema imperial y el orden económico que ha impuesto al mundo son insostenibles. Los pueblos decididos a luchar, no solo por su independencia sino también por la supervivencia, no pueden ser jamás vencidos, incluso si se trata de un solo pueblo”.

“La batalla ahora es más dura y difícil. Un imperio hegemónico, en un mundo globalizado, la única superpotencia que prevaleció después de la guerra fría y el prolongado conflicto entre dos concepciones políticas, económicas y sociales radicalmente diferentes, constituye un enorme obstáculo para lo único que hoy podría preservar no solo los más elementales derechos del ser humano, sino incluso su propia supervivencia”.

“El capitalismo, su economía de mercado, sus valores, sus categorías y sus métodos no pueden ser jamás los instrumentos para sacar al socialismo de sus actuales dificultades y rectificar los errores que hubieran podido cometerse”.

“La cruda realidad es que hoy en el mundo subdesarrollado hay más hambrientos, más enfermos, más pobres, más desempleados, más ignorantes, más seres humanos carentes de esperanza. He ahí el caldo de cultivo más propicio del delito, en cuya prevención, además, poco podrán avanzar los países que, ahogados por la deuda y la inequidad del orden económico internacional, carecen de recursos para ello”.

“Es ingenuo pensar que un pueblo pueda aspirar a un destino mejor, pueda aspirar a un desarrollo económico, cuando ni siquiera es capaz de comprender la verdad de consumir lo suyo para invertir en el extranjero en lo que podemos adquirir aquí, en lo que podemos producir aquí; es ingenuo pensar que un pueblo pueda aspirar a un destino mejor, pueda aspirar a un desarrollo económico, cuando ni siquiera es capaz de comprender la verdad de consumir lo suyo para invertir en el extranjero en lo que podemos adquirir aquí, en lo que podemos producir aquí”.

“Se nos trata de imponer un orden económico en que nuestros países pequeños y pobres no tendrán otro futuro que el de convertirse en una inmensa zona franca donde la industria y el capital de los poderosos obtengan mano de obra barata, destruyan nuestro medio ambiente, agoten nuestros recursos y multipliquen sus ganancias sin pagar siquiera impuestos, cuando ya esos países no cuenten tampoco con los modestos ingresos aduanales que antes recibían”.

“Se pretende dar igual tratamiento a países con capacidades y niveles de desarrollo muy distintos, lo cual es profundamente injusto. Nuestras economías especialmente atrasadas y vulnerables, consecuencia lógica de siglos de coloniaje, esclavitud y saqueo, sin esquemas preferenciales y un aporte considerable de recursos no reembolsables procedentes del exterior, no podrían participar jamás con éxito en la economía mundial”.

“Y si un día, si cualquier día vemos que no tenemos todavía todo lo que necesitamos y todo lo que queremos, es porque no podemos, es porque no podemos.  Nosotros no somos un país que heredara grandes riquezas: heredamos un país con mucho analfabetismo, un país subdesarrollado, un país sin desarrollo técnico; y todo eso lo tenemos que hacer nosotros.  Por eso ustedes ven cuántas escuelas, cuántas universidades, cuántos institutos, porque estamos preparando al pueblo”.